Dani García: "La cebolla adultera la tortilla"
Cocinero
DANIEL EL TRAVIESO. El apelativo travieso es más por hablar más de lo debido –dicho por él mismo– que por gamberro. Dani García (Marbella, 1975), Reinaldo por parte de madre, presumió y presume de estrellas Michelin. Ya tiene tiemo para sí mismo y para jugar al golf aunque cuenta con más de 20 restaurantes. Ha sacado tiempo para escribir 'Cocina en casa como Dani' (Espasa).
Pregunta.–Hagamos un homenaje a su madre. ¿Cuál es su segundo apellido?
Respuesta.–Reinaldo. Suena mejor que García.
P.–¿Las recetas de su libro son para diario o para impresionar con una cena en casa especial?
R.–De todo: un desayuno, para picar, por si quieres algo muy goloso o una comida de más de nivel.
P.–La primera, un desayuno de huevos con chistorra, es para una persona. ¿Es una obra para solteros y divorciados?
R.–Los huevos con chistorra y dátiles le pueden gustar a todo el mundo. Pero al soltero le pega, sí.
P.–¿Cuál es el plato que si lo bordas te hacen la ola?
R.–Parece una tontería pero con el arroz con leche del libro triunfarás toda la vida. Son cuatro ingredientes nada más y el proceso es fácil, pero largo.
P.–Ensalza la tortilla de patatas... sin cebolla. Hombre, por Dios.
R.–No digo que sin sea mejor, sino que primero hay que aprender con patatas, huevos, sal y aceite de oliva. La cebolla lo trastoca todo, adultera la tortilla.
P.–No sé si su restaurante más conocido es Smoked Room…
R.–...Leña es al que más cariño le tengo, fue el concepto que dio paso a las tres estrellas Michelin.
P.–Le iba a decir que allí vende humo, literalmente, pero ahora saca recetario de cocina con fundamento. ¿No es contradictorio?
R.–No, hay que diferenciar el Dani García de la alta cocina del de casa.
P.–Lleva lentes de colores como Marcos Llorente. ¿Es usted el primer chef terraplanista?
R.–Él jamás ha dicho que la Tierra sea plana. Es un gran amigo, lo admiro y me ha dado muchos consejos de salud. Le prometo que ponerte gafas rojas a partir de las 20:00 en casa te cambia la vida. Como no comer cuando el sol se va, aunque para mí es imposible. Cuando me retire, que será pronto, lo haré.
P.–Sufro un trauma: la olla exprés es un arma de destrucción masiva...
R.–Soy fan de todo lo que ayuda a cocinar más rápido. En el libro hay recetas al microondas, como unas alcachofas. Y con la olla exprés lo mismo. Para un rabo de toro es mejor para no pegarme cuatro días y no nota la diferencia.
P.–Estoy perdido: ¿cuántos restaurantes tiene y en cuántos países?
R.–Me pierdo hasta yo. Creo que 24 restaurantes; aparte de España, Catar, Emiratos, Hungría, EEUU, Marruecos, Turquía...
P.–¿Y estrellas Michelin? Tuvo tres, luego se quitó, ahora otra vez tres.
R.–Me dieron tres en Marbella y decidí que ya estaba bien. Luego abrimos Leña en Madrid, local pequeño de alta cocina y llegaron dos en seis meses. Yen Dubái otra. Pero es el equipo, yo no estoy. He logrado no estar a diario encarcelado en el restaurante.
P.–¿Le perdonó ya su madre que cerrara su restaurante de Marbella con tres estrellas?
R.–Le costó. La entiendo porque lo pasó en grande. Su hijo abría telediarios y ella estaba muy orgullosa. Le dio un shock. Era como si tu hijo gana el oro olímpico y lo pillan dopado.
P.–Viendo la serie 'The Bear' le dan ganas a uno de hacerse contable.
R.–Disney me contrató para la promoción de 'The Bear' y vi la primera temporada, pero me estresó mucho y la dejé. Hay cierta similitud, pero no tan bestia, al menos mi caso.
P.–Prohibió a sus hijas dedicarse a la gastronomía.
R.–Y me hicieron caso. Es muy duro, aunque me siento un privilegiado por cómo vivo gracias a la cocina, pero el sufrimiento ha sido mucho.
P.–Huye del término "alta cocina", ¿hay muchas tonterías en este mundo?
R.–De una verdad salen diez tonterías. Muchos se aprovechan porque a la gente le cuesta detectar un buen restaurante de alta de cocina de otro que no lo es.
P.–"No hay enfermedad más tóxica que el ego: mata negocios, parejas y familias", dice. Quizás sea inviable ser famoso (deportista, cocinero, actor, cantante, periodista...) y humilde.
R.–No estoy de acuerdo, mire a Nadal, a Gasol, a Alonso, bueno éste es más rarete. A menudo me dicen que soy un normal y respondo: "Si lo eres sin tener éxito y te llega, eres el doble de normal". ¿Cuántos subnormales hay que no son nadie? Una cantidad alucinante. Va innato a la persona.
P.–A su podcast, 'Desmontadito', han ido Antonio Banderas, Eva Longoria o Pep Guardiola. ¿Me quiere quitar el puesto?
R.–No, los conozco por mi profesión y los invité a hablar de cocina y de la vida. Y flipo: Guardiola no va a muchos podcasts y Banderas tampoco. Seguramente hagamos una segunda temporada.
P.–A Guardiola lo invitaría a un buen puchero, está en las llantas.
R.–Se le ilumina la cara si hablas de fútbol o de golf. Le gusta más el vino que la comida, la disfruta si tiene tiempos de relax y no son muchos. A él se lo come la presión. Vive mucho lo que hace.
P.–¿Hay más árabes en Marbella o en Dubái?
R.–Son parecidas. Es una cuestión de tamaño, pero Dubái es mucho más internacional, más bestia.
P.–¿Cuántos periodistas le han pegado un sablazo tras entrevistarlo?
R.–En muchas ocasiones hablo demasiado. Hace poco me preguntaron por la alta cocina y dije que en España somos unos peleles. Si sacas ese titular, no puedo decir nada. Me molesta si no lo he dicho. La verdad es que no me han pegado nunca un sablazo tras entrevistarme.
P.–No seré el primero...
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