Anatomía de una investidura

Sánchez desafía a su propia leyenda y encadena una nueva presidencia marcada por el doble cepo de los independentistas y el bloque de derechas

Pedro Sánchez aplaude tras la votación, durante la segunda sesión del debate de investidura. / Eduardo Parra / Ep
Antonio Hernández Rodicio

19 de noviembre 2023 - 06:00

En el Congreso de los Diputados han quedado constituidos dos frentes que prometen arrasarlo todo durante los cuatro próximos años o lo que Puigdemont y Junqueras, viejos paquidermos de una utopía malograda, quieran que dure la legislatura. El PSOE queda atrincherado en su legitimidad; el PP abonado a la idea de la ilegitimidad. Frente al discurso, los hechos matemáticos: 179 votos ganaron a 171. Y Pedro Sánchez será de nuevo presidente del Gobierno.

Discutido y criticado con furor. Héroe o felón. Atacado desde todos los frentes en alegre concertación de quienes lo detestan y querido al menos por una parte importante de los suyos, no se puede negar que su recorrido sorprendente y prolongado agranda la leyenda del resiliente, la del candidato que lo tuvo todo en contra desde el principio, interna y externamente, y fue apurando etapas y conquistando cimas, desafiando y venciendo a los que han sido los líderes socialistas de referencia, sin nadie que le tosa en el partido y dándose el gusto de sobrevivir a quienes le disparan desde fuera. El político que parecía destinado a ser una anécdota de una noche de primarias y terminó laminando políticamente a Susana Díaz gracias a la "colaboración estratégica" de los referentes históricos. El político que ha terminado enterrando a Ciudadanos con Rivera y Arrimadas, dejando a Podemos en la irrelevancia y viendo pasar por delante suya a varios líderes del PP camino del desolladero político. Un zombi renacido del 28-M en el que perdió casi todo el poder autonómico y municipal. Y ahí está, como el personaje de Buried, que cuando salió de la caja ya no era el mismo.

No durará toda la vida, pero a ver quién le quita lo bailao.

Paisaje para la batalla

Este es el envite más complicado y de consecuencias aún desconocidas. Le queda a Sánchez por delante un pastoreo fino de su propia mayoría parlamentaria, una oposición política en todos los frentes parlamentarios, autonómicos y municipales, la actuación de la justicia en general, la decisión del TC en particular, las organizaciones empresariales a la contra, la pantalla europea, un calendario electoral para medir el grado de aceptación de la amnistía y la calle inflamada. Es un paisaje escarpado y preparado para la batalla, sin disimulos por parte del PP y Vox. Necesita llevar en una mano un destornillador de precisión para ajustar la alambicada relación política con los independentistas, que depende de unos compromisos que cuanto más avancen más encresparán a la otra parte y cuanto menos lo hagan más amenazarán con acabar con el Gobierno. Y en la otra mano, una estampita de Santa Rita de Casia, patrona de las causas imposibles.

Autopsia prematura

Lo peor del debate de investidura: pareció a veces la escenografía de una autopsia prematura. Aunque hasta hoy todos los vaticinios sobre la longevidad política del presidente se han estrellado contra las piedras. Pero es de agradecer que no dejaran pasar la oportunidad los independentistas –propietarios de los 14 votos que necesitaba Pedro Sánchez, una urgencia sobre la que se ha construido el corpus teórico y práctico de la legislatura en torno a la amnistía– de recordarle al candidato a presidente del Gobierno que ellos tienen el mapa, el control de la colina más alta y el botón nuclear. Una certeza que además se hará más fuerte y a ellos más libres en cuanto la ley de la amnistía quede aprobada.

Es complicado inspirar confianza a los ciudadanos respecto a esta coalición de intereses sin un objetivo común cuando en la misma investidura sus teóricos aliados lo amenazan y chantajean. "Con nosotros no tiente a la suerte", le advirtió Miriam Nogueras, portavoz de Junts, quien le reprochó falta de valentía y lo acusó de traicionar el espíritu del acuerdo respecto a cómo abordar el asunto catalán. Gabriel Rufián, de ERC, no se quedó corto advirtiendo a Sánchez que ellos tienen "la fuerza" para "obligar" al PSOE a pactar la amnistía y un referéndum en Cataluña. "No se la juegue", le avisó. Veremos el equilibrio entre la retórica y el pragmatismo. Aunque ya nada es extraño: el PSOE sostiene que concede una amnistía por el interés general y el reencuentro, pero los independentistas lo corrigen y afirman que se trata de enmendar la represión del Estado. No se ha escuchado a un solo indepe decir que esta medida servirá para la normalización ni el entendimiento. Si ni siquiera hay acuerdo en el porqué cuesta creer que lo habrá en el cómo, el dónde y el hasta cuándo.

Un Gobierno por calar

Lo paradójico es que este Gobierno PSOE-Sumar puede ser mejor que sus circunstancias y su producción política más interesante que sus aliados de investidura. Se da por hecho que el Ejecutivo tendrá más colmillo político, fracasada la última crisis de Gobierno, que deja ministros inéditos y sin densidad política. Necesitan perfiles muy políticos que les permita zafarse del doble cepo: independentistas por un lado y todo el bloque de derechas por otro y que a la vez sepan dialogar y gestionar y levanten un perímetro de seguridad en torno al presidente, que ha estado expuesto sin defensas todo el último tramo de legislatura. Ministros con experiencia para gestionar una legislatura en la que tendrá mucho peso la política territorial, con casi todo el poder autonómico en manos del PP mientras ERC y Junts tratan de centrifugar competencias y dineros.

El PSOE, con las carnes abiertas

En cualquiera de los casos, el fantasma que recorría las sedes del PSOE era el pánico a una crisis sin retorno del partido si no conseguía la investidura. Con Pedro Sánchez descabalgado del poder se habría abierto un periodo de inestabilidad, disputas internas, pérdida de poder e irrelevancia. No es el PSOE, como ya se ha demostrado, un partido que se disuelva como un azucarillo en cualquier brebaje. Al contrario, con el Gobierno de España renovado es una de las escasas referencias de izquierdas en Europa junto a Alemania o Portugal, pero el riesgo de crisis profunda era muy serio. Estabilizada esta fase, al PSOE le toca trabajar duro para reforzar su dirección política y especialmente en rehacer las estructuras territoriales del partido, reformular su oferta electoral y examinar sus liderazgos regionales. Si no lo hace y con éxito seguirá confinado al Gobierno de tres comunidades autónomas y unos pocos ayuntamientos relevantes. Ese es el otro poder, hoy abrumadoramente en manos del PP.

Políticas sociales y freno a los ultras

En realidad, hay solo dos cosas que avalan una nueva legislatura con Sánchez al frente: la expectativa de impulsar otro bloque potente de trascendencia social, ampliación de derechos y políticas de blindaje económico para quienes peor soportan los avatares de la crisis, sea a través de la bajada del IVA de los alimentos, el transporte gratuito o políticas decididas de vivienda pública. Y lo segundo es alejar a Vox de cualquier espacio de poder. Ver a García Gallardo, vicepresidente de Castilla y Léon y socio del PP, megáfono en mano proclamando un "noviembre nacional", entonando cánticos racistas rodeado de fascistas delante de la sede del PSOE, es solo el final de un ciclo de cierto recato y el comienzo de otro marcado por el envalentonamiento típico de los ultras bizarros hartos de disimular. Pero el perfil social del Gobierno no ha tenido espacio ni atención durante el debate y le va a costar imponerlo sobre el ruido. Eso sí, resulta de interés saber si el PP está decidido de verdad a estar cuatro años tocando el tambor como única herramienta de oposición política.

Durante el debate, Sánchez pareció un líder cuando hablaba de futuro y de compromisos políticos y un presidente demediado cuando sus socios minoritarios pero claves le advertían sobre qué debía decir para cumplir y qué debía hacer para durar. Ese fue un pésimo comienzo para una de las legislaturas más complicadas que ha afrontado España. Un presidente que le debe demasiado a sus socios y ha pagado un precio elevado. Una legislatura que se va a disputar día a día al borde del abismo con demasiada gente empujando al presidente hacia el fondo del barranco.

Necesidad y virtud: al fin la verdad

Lógicamente, se empeñó Pedro Sánchez en no parecer un político maniatado, sino lo contrario, recurriendo a un rictus sonriente, sobrado a veces, desprovisto de gravedad, y dedicando sus 45 minutos al muro de la derecha y la ultraderecha como justificación para cualquier acuerdo que se oponga al éxito de tal bloque. Argumentos muy de consumo para sus votantes, tratando de explicar los porqués del pacto, pero ignorando al resto de los ciudadanos, un error para quien debe gobernar para todos y por lo tanto hacer un esfuerzo, incluyendo a PP por difícil que sea, en una política de entendimiento y mano tendida. Es lo que le toca a un presidente.

Aunque la argumentación en torno a la amnistía no fue especialmente convincente, casi se la podía haber ahorrado tras haber admitido que "las circunstancias son las que son" y que por lo tanto le tocaba hacer "de la necesidad virtud". El refranero popular siempre rescata a los políticos en apuros. Explicado y admitido tan en breve que todo lo que vendría detrás era una derivada de la necesidad, Sánchez derivó el debate a donde quería: en tratar de encajar el ladrillo de la amnistía en un edificio ajeno. Pero se evidenció que tal medida de gracia no tiene nada que ver con un proyecto de país ni con políticas de apaciguamiento y mucho menos con el bloque social. Es solo hija de la necesidad aritmética. Por eso regresaba a lo social y hacía lo que le tocaba hacer: poner su cuerpo entre "la ola reaccionaria" y los ciudadanos. Porque el resto del paquete -amnistía, "diálogo/negociación" sobre el referéndum de autodeterminación, cesiones económicas etc- son impuestas por la parte contratante de la primera parte y no son el resultado feliz de un acuerdo, sino un diezmo inexorable debido a su insuficiente representación parlamentaria.

Machado como paradigma

El escarceo semiliterario entre Pedro Sánchez y Feijóo a cuenta de la cita del poeta no es solo una anécdota o un mero reflejo de la esgrima parlamentaria. Es el paradigma del tiempo que vivimos. Política impostada con políticos que leen los discursos de cartón piedra que le escriben sus speechwriters. Clarificadora secuencia: Sánchez cita a Machado, Feijóo -urgido por alguien de su entorno- le corrige erróneamente la cita y Sánchez le replica jactándose de su error pero admitiendo que es otro colaborador suyo el que le ha advertido de la metedura de pata del líder popular dado que el estrambote que le añadió Feijóo era, en realidad, un arrimo del cantautor Ismael Serrano. Conclusión: el último diputado que leyó de verdad a Machado debió ser Alfonso Guerra.

Es una política con más google que Machado, con discursos que aspiran más a impactar en un microsegundo en las redes y a alimentar sus bots que a pedir mármol. Alicorta y de cartón piedra, fútil e intercambiable. Los discursos de baratillo, plagados de gracietas y frivolidades evidencian lo que ocultan. El discurso político es un arte mayor hoy reconvertido en nadería, con risotadas e insultos desde la grada.

Castelar, 1874

Como ya no podemos aspirar a un Castelar, recordemos algunas frases de su discurso en la cámara en enero de 1874, en plenas guerras carlistas, con afirmaciones que lo convierten en oportuno y actual pese a su evidente descontextualización: "Fatídicas predicciones se habían divulgado sobre la llegada de este día; fatídicas predicciones desmentidas por la experiencia, que ha demostrado una vez más cómo en las repúblicas no entorpece la fuerza del poder al culto por la legalidad. Las generaciones contemporáneas, educadas en la libertad y venidas a organizar la democracia, detestan igualmente las revoluciones y los golpes de Estado, fiando sus progresos y la realización de sus ideas a la misteriosa virtud de las fuerzas sociales y a la práctica constante de los derechos humanos. Tal es el carácter de las modernas sociedades. (..) Así, el funestísimo periodo en que una parte considerable de la nación se vio entregada a los horrores de la demagogia (..) las Cortes ocurrieron al remedio de este grave daño, creando poderes vigorosos y fuertes (..) Ahora, señores diputados, solo me resta deciros que, si soy sospechoso al partido republicano, si es que me habéis de sustituir, lo hagáis pronto; porque si algo me apena es el Poder, y si alguna cosa me halaga es el retiro de mi hogar".

Al final del océano

Y cayó la tarde en la carrera de San Jerónimo y los 179 votos frente a los 171 ejercieron todo su poder legítimo y constitucional y, parafraseando a Borges, funcionó el merecido prestigio del sistema métrico decimal. Pedro Sánchez quedó designado para acceder a la presidencia del Gobierno por segunda legislatura consecutiva. Es la fortaleza del sistema frente a quienes dicen que el sistema está siendo acosado y destruido. El sistema que funciona frente a los que dicen que está gripado. Cuando lean el nombre de Pedro Sánchez en el BOE comprobarán, sin necesidad de VAR, que en efecto, funciona perfectamente. Y frente a eso, palidecen los argumentos de fuego. Ya veremos si más allá del océano hay monstruos.

Breverías

Vox

¿Para qué quiere estar Vox en el Congreso si en vez de aprovechar para debatir sus ideas lo abandona y se coloca tras las pancartas? ¿Para qué se presentan al Senado si después piden su insumisión, que no haga el trabajo para el cual se han presentado como candidatos? ¿Será para dinamitar las instituciones democráticas desde dentro?

Bildu

¿Qué se ha acordado con Bildu por debajo de la mesa? ¿Los abertzales entregan su apoyo solo por frenar a los ultras? ¿Ahora son una ONG?

Ayuso

¿La presidenta de Madrid no tiene sentido del ridículo? Está tan cómoda en su círculo virtuoso, jaleada por tantos hinchas, que se siente cómoda insultando al presidente desde la tribuna de invitados y proponiendo como argumentación defensiva un juego infantil de rimas que abochorna escuchar.

Podemos

¿Cuánto tardará Podemos en desmarcarse del bloque de Sumar? ¿Lo hará a una velocidad proporcional al tiempo en el que tarde Yolanda Díaz en no dejarles un solo ministerio?

Sánchez

¿No le sobró al candidato presidencial alguna risotada desde la tribuna cuando se dirigía al líder del PP? ¿Sus asesores no le dicen la verdad, que así pierde apresto institucional y convierte el mensaje en algo menor?

El muecas

¿Quién se merece el sobrenombre 'El muecas', como el personaje de Tiempo de Silencio? Algunas pistas: valenciano, bronceado y hábil superviviente político. Un político que advierte que si el TC no rechaza la ley de amnistía no solo la ley sino el propio tribunal se convertirá inmediatamente y por ensalmo en inconstitucional.

Feijóo

¿Las diferencias políticas están reñidas con la cortesía? ¿No debió evitar Feijóo su afirmación –"esto es un error y tú eres el responsable"– cuando fue a –teóricamente– felicitar al nuevo presidente del Gobierno? ¿No lo había repetido ya hasta la saciedad en su discurso? ¿No hay un momento para cada cosa?

PNV

¿Qué le ofreció Feijóo al PNV por su votos en su fallida investidura? ¿Un tractor o un campo grande para arar? Los jelztales no se venden por un ministerio. Desde los tiempos de Ardanza ya se los rechazaban a Felipe González, igual que hacían Pujol y Roca. El negocio de los nacionalistas es otro, no gobernar en Madrid.

Los canarios, los más listos

Con su único voto, apoyaron a Feijóo en su investidura y después a Sánchez en la suya. En misa y repicando. No solo cierran un paquete económico –más de mil millones– y competencial relevante sino que mantienen su coalición con el PP en el Gobierno regional y en cabildos y ayuntamientos. Que aprendan los peninsulares.

Partidos

¿Qué profundidad tendrán los cambios institucionales y orgánicos en el PSOE y el PP para esta nueva etapa? ¿Resistirá en su puesto alguno de los cuatro portavoces en las cámaras? ¿Cuándo y cómo hará su crisis Feijóo en el PP, apremiado por una realidad dura: que de nuevo gobierna el PSOE?

Ferraz

¿Para cuándo tienen previsto las televisiones dejar de ofrecer en directo las concentraciones de unos cientos de personas violentas ante la sede del PSOE como si España estuviera en llamas, aunque todo es susceptible de empeorar? Es grave y angustia ver a tanto nazi brazo en alto pero su repetición y transmisión constante contribuye a su exacerbación. ¿Por cierto, es noticia como para dedicarle unos minutos en prime time a unas señoras que rezan el rosario porque sostienen que la Virgen de Fátima evitará una tragedia en España?

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