Elecciones

El sondeo del churro y la media

  • l La campaña electoral pasa casi desapercibida en los desayunos de los onubenses

La lestura de Huelva Información es uno de los primeros 'deberes' de la mañana. La lestura de Huelva Información es uno de los primeros 'deberes' de la mañana.

La lestura de Huelva Información es uno de los primeros 'deberes' de la mañana. / Nedd Chairi Muñoz (Huelva)

Huelva es todavía uno de los reductos inasequibles al desaliento del papel impreso, del buscar las páginas a media mañana grasientas y manoseadas una y mil veces, a asumir que aquello que se lee en una tinta que empieza a pedir auxilio pasadas las diez de la mañana, todavía merece más credibilidad que lo visto a duras penas en una pantalla que tampoco presenta mejor estado después de minutos pasando el dedo. Coinciden las peticiones al camarero con la búsqueda del Huelva Información, a veces disimuladamente, otras con la misma voz en grito. Fuera de las vías invadidas estos días por los palcos de la Semana Santa, aunque el nombre le viene que ni pintado, la calle Jesús Nazareno es uno de los puntos neurálgicos donde la mañana se abre a la tertulia.

Aquí no han llegado las normas impuestas por los debates televisivos y la pereza permite las buenas maneras, aunque al menos al poco de comenzar la semana, la Legión, los novios de la muerte, copan unas conversaciones sobre unas calles “que no recuerdo que estuvieran así nunca”, o la visión profética de la defensa de una imagen, de un paso, de una esquina donde poder asomarse a unos desfiles que, no serán lo mismo que el marcial porte del Cristo, pero que tocarán ese algo que lo envuelve casi todo estos días. A estas alturas de la película, con meses de campaña permanente, a nadie sorprende que las elecciones se arrinconen en las conversaciones en favor de lo liados que los padres estén con unos guajes de vacaciones, o escapadas más o menos lejanas y ambiciosas, o lo bien que le va al Recre aunque siempre el mal agüero parece adueñarse del que seguro se ha tomado el cortado con la leche agria y sentencia aquello de que “lo que pasa es que siempre lo dejan para el final”.

La lectura de la prensa en los bares todavía sigue siendo una costumbre en Huelva. La lectura de la prensa en los bares todavía sigue siendo una costumbre en Huelva.

La lectura de la prensa en los bares todavía sigue siendo una costumbre en Huelva. / Nedd Chairi Muñoz (Huelva)

Eso sí, en las pocas conversaciones que se pueden arrancar, gana Vox. Por mayoría absolutísima (sin segundas). Es posible que la atribución de “la España que madruga” haya pasado de tener color azul, a decantarse por un tono más verde chillón y a estas horas, los de Abascal ya han tomado posiciones en cuanto bar se encuentra abierto. Ni la moderación de unos, ni el pragmatismo de otros, parece haber hecho efecto en los desayunos.

En eficaz pelea con una media con mantequilla que podría convertirse en una alternativa a la cubierta de despegue del Saratoga, uno de los más habituales responde que “a estos no les cree nadie ya. Nos hemos acostumbrado a oírles, pero no les escuchamos y, sobre todo, no les creemos. Iré a votar, pero todavía no sé a quién. Hasta ahora he ido cambiando se opinión, pero la verdad es que no lo tengo nada claro. Lo decidiré a última hora”.

Huelva Información está presente en todos los bares onubenses. Huelva Información está presente en todos los bares onubenses.

Huelva Información está presente en todos los bares onubenses. / Nedd Chairi Muñoz (Huelva)

En Casa Miguel, los churros reclaman si sitio en las mesas, hasta el punto de que no hay una sola en la que falten los papeles de estraza con los restos de una batalla incruenta contra la masa todavía caliente. Una tertulia en la que cada uno ocupa su lugar probablemente desde hace años. El sentarse es todo un arte y es la costumbre la que hace, no al monje, sino a aquel que le hace la vida más fácil a unos camareros que tras el “buenos días, señores”, obvia incluso el “¿lo de siempre?”. Sabe que será lo de siempre y de la bandeja abandonan los vasos sin equivocarse en uno solo de sus destinatarios. La curiosidad electoral, es respondida al casi unísono con una muestra de desagrado.Nadie quiere implicarse aunque queda en el aire la sentencia de que “al menos estos tienen un par de...” y lo que sigue cortaría le leche del café.

El hartazgo matinal se despierta conforme se transita por la calle Marina y el día despunta. Aglomeraciones al sol que se agradece porque aparta la fresca, aunque las reacciones son parecidas: “no sé todavía si iré a votar, ni a quién hacerlo”, asegura alguien que pasó de ser el señor del manchado con sacarina a “Don José”, al menos así le llama el camarero. De nuevo las protestas contra la omnipresencia de los líderes a quienes da la impresión que nadie escucha.El problema de Cataluña y el juicio se meten en el mismo saco.Aquí hay unanimidad, aunque tampoco las declaraciones son reproducibles.

Tan pronto como se menciona la política se desatan las pasiones. Al menos, debería hacerlo, aunque tampoco es para tanto. Es posible que cerrados los desfiles y acabada la Semana Santa, el debate electoral despierta algo más al paisanaje. Aunque lo mismo no.

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