Festival de Música y danza de Granada | Crítica

'El maleficio de la mariposa': Danzas de Lorca en el siglo XXI

Bailarina en un momento del espectáculo estrenado ayer en el Generalife.

Bailarina en un momento del espectáculo estrenado ayer en el Generalife. / Pepe torres (Efe)

El maleficio de la mariposa es la primera obra teatral escrita en verso de uno de nuestros más internacionales poetas, el granadino Federico García Lorca (5 de junio de 1898, Fuente Vaqueros, Granada – 18 de agosto de 1936), miembro de la generación del 27 siendo estrenada en el Teatro Eslava de Madrid dentro de la programación que en aquel momento se llamó Teatro del Arte promovido por Gregorio Martínez Sierra y su esposa, María de la O Lejárraga. Supuso un gran fracaso para el autor, pues se trataba de un texto escrito en verso en forma de parábola que hablaba sobre la frustración, el amor y la muerte; temas recurrentes en la obra de Lorca, cuyo público de la época no supo entender en aquel momento provocando abucheos y descontento en el estreno de los cuatro días consecutivos en los que se interpretó, aunque más tarde si que sería comprendida y aceptada.

Protagonizada por una comunidad de curianas, cucarachas, gusanos y la mariposa maleficiada, que a modo de fábula infantil en cuya esencia encierra un drama profundamente humano, nos cuestiona desde el prólogo qué motivos tenemos los humanos para despreciar con asco a este tipo de criaturas desde una naturaleza en la que somos todos iguales. ¿Dónde está nuestra humildad? En el argumento destaca el personaje de Curianito, despreciado y desvalorado por el resto por su vocación poética, pero quien a la llegada de una mariposa moribunda con una de sus alas rota, caerá hechizado de amor hasta el momento en que esta muere tras haberle declarado su amor.

La obra contó con La Argentinita como intérprete del personaje de la mariposa, con figurines originales de Rafael Barradas, y decorados de Mignoni que ésta rechazó en primera instancia.

Trasladar esta obra al arte coreográfico, que es una forma de expresión sumamente difícil, presupone una detallada indagación de todos los ingredientes de una danza, ante un propósito determinado, una necesidad expresiva y compositiva que nace en el creativo que la pretende abordar, en el coreógrafo. He aquí su complejidad. Partir del tema es absolutamente esencial independientemente de la forma que asuma; narrativa, simbólica, convicción sobre el estilo, lo importante es transmitir su esencia.

Úrsula López (Montilla, Córdoba, 1976), actual directora de la formación flamenca, cargo que ejerce desde 2019, con la ayuda de Pedro G. Romero ha elaborado este programa desde una perspectiva más bien simbólica en el que han querido recorrer las danzas y bailes que en tiempos de Federico interpretaba Antonia Mercé, La Argentina, o con Encarnación López, La Argentinita expuestos en progresión, incluyendo las de Carmen Amaya o Martha Graham, tuvieran ellas en una mayor o menor medida algo que ver con la esencia del maleficio.

El programa también incluye algunas danzas recuperadas como es el caso de La Cachucha (1836) interpretada por Fanny Elssler (Viena, 23 de junio de 1810 -27 de noviembre de 1884) en El diablo cojuelo, bailarina clásica de gran delicadeza considerada una de las más grandes de la época, que se dio a conocer principalmente por la interpretación de esta danza además de otras danzas de carácter, y que aquí se interpreta más bien al estilo sacromontino. Bonita imagen de primera parte del espectáculo marca también la escena de las mariposas que memorando a la estadounidense Loïle Fuller (1862-1928) nos recuerda uno de los mejores efectos escénicos alados conseguidos por las bailarinas de la Belle Époque seguida del cortejo que recoge al insecto ante el sortilegio.

Es el coreógrafo el que encuentra en el análisis y la composición entusiasmos intelectuales que dan realmente el sentido a sus obras.

En este maleficio maleficiado, sus creativos han subdividido la obra en tres pregones; Pregón de las naranjas, de Antonio el Divino, Pregón de las brevas, de Anastasio Ruiz y Pregón del Zarapico, del Niño de las Moras, para ordenar sus danzas de algún modo. En conjunto, la obra se desarrolla a modo collage de simbolismos; acordes musicales de Falla, cancionero de Lorca, e incluso suena algo de Bizet, vestuarios con reminiscencias picassianas recordando al del Sombrero de Tres Picos, extractos del universo poético Lorquiano, respiraciones agitadas a micrófono abierto y cuadros algo más flamencos a tiempo de tangos, farruca o garrotín con los que la obra iba perdiendo fuerza en la medida en que trascurría la función. Un público que se mantuvo inquieto ante una veraniega y calurosa noche de luna en cuarto creciente y este extenso programa.

La propuesta del Ballet Flamenco de Andalucía para El maleficio de la mariposa, es sencillamente eso, una sucesión de danzas con una estética de este siglo, en la que han pretendido ser rigurosos y fieles a unas danzas de aquellos tiempos bajo este título sin mayores pretensiones, sin seguir la narración original, pero con simbolismos de aquel tiempo, que podremos disfrutar durante las veladas veraniegas en nuestro magnífico Teatro del Generalife con la buena interpretación de un grupo dancístico en buena forma e identidad en su baile flamenco.

Quizás la programación de este ciclo, por más que queramos llamarlo Lorca y Granada en los Jardines del Generalife deba abrirse a una amalgama más amplia de autores para que las compañías que muestran interés por presentar sus creaciones aquí, no se vean tan limitadas a la hora de desarrollar sus proyectos, pues la creación artística jamás debió de tener límites, y por tanto restringir las ideas creativas no es lo más saludable, más aún teniendo en cuenta la universalidad de una personalidad tan arrolladora como la de Lorca.

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