Entrevista del Festival de Música y Danza a Blanca Li, coreógrafa “La pandemia ha despertado la necesidad de cambiar la manera de consumir o vivir”

  • El artista granadina presenta la noche del sábado ‘Solstice’,su obra más comprometida, una creación en la que propone reflexionar sobre la necesidad de cuidar el medio ambiente

“La pandemia ha despertado la necesidad de cambiar la manera de consumir o vivir”

“La pandemia ha despertado la necesidad de cambiar la manera de consumir o vivir”

Soltice se estrenó 2017 pero ya incluía en algunas coreografías el uso mascarillas. ¿Fue algo casi premonitorio?

–Es un espectáculo que habla del medio ambiente y la relación del hombre con la naturaleza y las transformaciones que estamos sufriendo. Una reflexión sobre problemas como los desajustes climáticos. En la escena final yo había incluido las mascarillas hablando de la polución. Cuando lo planteé es verdad que no podíamos ni imaginar que fuese a ocurrir algo parecido. Hace años se debía abordar nuestro modo de vida para cuidar la naturaleza y buscar un equilibrio, pero realmente esta pandemia ha despertado aún más esa necesidad de cambiar la manera en la que consumimos o vivimos en este mundo que hemos creado.

–¿Está ese mensaje más vigente que nunca?

–En efecto es un espectáculo que nos habla más que nunca. Por eso estoy feliz de traerlo a Granada.

–¿La pandemia nos ha abierto los ojos sobre la necesidad de respetar la naturaleza, aunque sea por egoísmo, porque no nos repercuta como ha ocurrido?

–Nos ha enseñado muchas cosas. En este tiempo las ciudades que han estado cerradas se han dado cuenta de bastantes cosas. Por ejemplo, en Venecia han descubierto que de pronto el agua se volvía transparente, había peces, la ciudad respiraba, había silencio... Todo esto nos ha hecho pensar que había otra forma de vivir y tratar nuestro mundo para que sea mejor para nosotros.

–¿Incluso de tratar mejor a los animales, aunque también sea para evitar zoonosis?

–Sí, claro, respetar los animales, mirar de otra manera la cadena de alimentación. Nos está sirviendo para una gran reflexión. Ahora hay que tener cuidado con la vuelta. Otro ejemplo, en París ahora mismo está todo el mundo en bicicleta. Es el transporte número uno, y eso es algo que llevaban años queriéndolo hacer las autoridades. La ciudad ha cambiado completamente porque, cuando comenzó a abrirse a la gente le daba miedo el transporte público. Algunos de los grandes ejes se adaptaron para que se pudiese ir al trabajo en bici, eso se ha quedado y maravilloso.

"Los elementos estarán evocados a través de la escenografía, el vestuario y las luces"

–En su espectáculo la naturaleza aparece en su doble vertiente: como un lugar de sosiego pero que tiene también una vertiente salvaje.

–Hicimos una propuesta de reflexión a través de los elementos. Yo trabajé con los bailarines la idea de la importancia del agua en nuestra vida, que puede ser un baño en el mar pero también una inundación. Igual que el aire: un poquito de brisa da fresquito pero cuando llega un huracán no es lo mismo. Cuando hay sequía y se produce un fuego lo quema todo. Y hablamos de la tierra, que es la base del alimento. Los íbamos trabajando a la vez que reflexionábamos sobre su relación con el cuerpo tratando de recrear los elementos con los movimientos. Eso era muy bonito.

–Como pasaba en Poeta en Nueva York, ¿también habrá, por ejemplo, agua en el escenario?

–No, en este caso los elementos estarán evocados a través de la escenografía, creada por Pierre Attrait, el vídeo y las luces. Ah, y por supuesto el vestuario, que es muy sencillo pero fundamental porque cuenta lo que es el ser humano y la sociedad. Así se va transformando el espacio escénico para darle la sensación de los distintos elementos. Pensamos mucho antes de abordar una creación y luego abordamos todo en paralelo. Es decir, las luces las pensamos a la vez que estamos trabajando sobre la escenografía y el vestuario. En el caso de Granada hemos tenido que hacer una pequeña adaptación porque no hay perchas que suben y bajan, pero igualmente va a quedar muy bonito.

–¿Otra forma de conexión con la naturaleza ha sido inspirarse en danzas tribales?

–Sí, en esas danzas en las que, desde los tiempos primitivos, el hombre bailaba para la naturaleza: para el trigo, el agua, la primavera. Miles de rituales de agradecimiento, de intercambio... dedicados a la naturaleza para que esta nos sirva, esté ahí acompañando al hombre.

–¿Es la primera vez que usa este tipo de danzas?

–Sí. Me había inspirado en las danzas de trance de Marrakech pero en este espectáculo hago un estudio más profundo de las danzas tribales de culturas muy diferentes. Para inspirarme claro, porque es danza contemporánea.

–En el caso de la música vuelve a trabajar con su hermano Tao Gutiérrez. ¿Prefiere volver con su equipo habitual o le gusta ir cambiado para ver otras perspectivas?

–Me da seguridad trabajar con mi equipo de siempre porque nos conocemos mucho, tenemos mucha confianza y trabajamos muy bien juntos. Es un equipo muy competente. Aunque en este caso, como novedad, las luces son de Caty Olive, aunque puede decirse que una colaboradora de los últimos años porque ya hizo conmigo Diosas y demonias.

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