Julio Iglesias en una actuación en el año 2001
Julio Iglesias en una actuación en el año 2001 / EFE
Medina Benítez

03 de febrero 2026 - 16:13

El cantante Julio Iglesias se encuentra de nuevo en el centro de una investigación oficial, esta vez impulsada por el Ministerio de Asuntos Exteriores. La Inspección General de Servicios del ministerio español ha iniciado una auditoría para determinar si el artista incurrió en un uso fraudulento de la normativa de extranjería al tramitar visados Schengen de turista para empleadas de su servicio doméstico. Las pesquisas buscan esclarecer si estos permisos, destinados exclusivamente al ocio, fueron utilizados de forma indebida para cubrir puestos de trabajo en su residencia cercana a Marbella.

La polémica publicada por Eldiario.es nace de los testimonios de varias trabajadoras que aseguran haber desempeñado funciones como internas en la finca del artista en la localidad malagueña de Ojén bajo condiciones que vulnerarían la legislación laboral vigente. Según estas versiones, el personal carecía de contrato y de alta en la Seguridad Social, enfrentándose además a jornadas maratonianas de más de doce horas. El uso de permisos de corta duración habría sido, presuntamente, la vía elegida para sortear los trámites de contratación legal exigidos en territorio español.

Las autoridades se encuentran actualmente en una fase de recopilación de documentación para verificar si el entorno del intérprete engañó así al consulado en Santo Domingo durante el año 2021, cuando también se denunciaron los presuntos comportamientos en Punta Cana y Bahamas. De confirmarse el uso de dichos visado se trataría de una infracción grave, ya que las estancias de turista prohíben expresamente cualquier actividad remunerada. Este nuevo frente administrativo se abre justo después de que la Fiscalía archivara otras diligencias por falta de competencia territorial, trasladando ahora el conflicto al cumplimiento de los derechos laborales en suelo nacional.

Por el momento, el entorno artista ha optado por el silencio mientras los inspectores analizan el rastro de las solicitudes y los testimonios recabados. Este expediente añade una nueva complicación a Iglesias, quien debería justificar ante Exteriores por qué su personal doméstico ingresó en el país como visitantes cuando, supuestamente, su destino final era el trabajo doméstico. El caso pone de relieve el control sobre los visados de corta duración y la protección de los trabajadores extranjeros frente a posibles abusos en entornos privados de alto nivel.

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