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El juez da la razón a la Archidiócesis de Granada en el despido de una docente de La Inmaculada condenada por plagio

  • El Patronato el centro acordó el despido disciplinario tras perder de forma "total y absoluta" la confianza en la profesora

Palacio de la Curia, donde tiene su sede el Arzobispado de Granada. Palacio de la Curia, donde tiene su sede el Arzobispado de Granada.

Palacio de la Curia, donde tiene su sede el Arzobispado de Granada. / R. G.

La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha desestimado la demanda contra el Arzobispado de Granada por despido improcedente de una profesora del Centro de Magisterio adscrito a la Universidad de Granada La Inmaculada, que ejerció como titular en este centro desde 1995.

La docente fue condenada por sentencia de lo Penal 6 de Granada -y posteriormente confirmada por la Audiencia Provincial- por un delito contra la propiedad intelectual a seis meses de prisión, una multa de ocho euros diarios durante doce meses y una indemnización de 4.002 euros. La condena fue dictada en 2017 y en 2018 se produjo el despido de la docente.

En la sentencia del TSJA se recoge la carta que enumeran los motivos del despido. El centro, dependiente del Arzobispado, apunta a que entre los años 2001 y 2012 se había producido una adaptación a los nuevos planes de estudio, lo que provocó que se despidiera a seis trabajadores y se redujera la jornada a otros dos. Para determinar los puestos que iban a ser amortizados, se tuvo en cuenta que al menos el 50% de la plantilla docente tuviera el título de doctor. Añade la carta que la profesora ocultó la sentencia y alegó “que estaba viviendo una situación personal complicada por el intento de atacar a su marido, lo que le había supuesto la pérdida de la tesis y la necesidad de hacer una segunda tesis”. 

Tras esta exposición de hechos, el centro alegó en su misiva que había perdido de forma “total y absoluta” la confianza en la profesora condenada, a la que achaca haber “actuado con consciencia, de forma reiterada y utilizando el engaño”. Como consecuencia, el Patronato del centro tomó la decisión de acordar el despido disciplinario de  la trabajadora.

En 2011, el Consejo Asesor de Doctorado aseguró que el trabajo de investigación presentado por el marido de de la profesora como director de la tesis y por ésta como doctoranda “incumplía la originalidad exigible”, lo que se puso en conocimiento de la Inspección de la Universidad de Granada. Pese a ello, el trabajo fue registrado. 

Tras la denuncia por plagio y la sentencia, se comunicó el despido a la trabajadora, que demandó al Arzobispado de Granada ante lo Social. El juez absolvió al centro y la profesora interpuso posteriormente un recurso de suplicación contra la sentencia. El TSJA desestima ahora el recurso y confirma la sentencia recurrida.

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