Ayer y hoy

El Arcipreste de Hita en el Zaidín

  • Juan Ruiz, el autor del 'Libro de Buen Amor', nunca estuvo en Granada

  • Mejor que no venga para que no vea su nombre destrozado

  • La limpieza de la ciudad también es obra de buen amor

A la izquierda, el azulejo roto con el nombre de la Placeta del Arcipreste de Hita en el Zaidín. A la derecha, un dibujo del poeta. A la izquierda, el azulejo roto con el nombre de la Placeta del Arcipreste de Hita en el Zaidín. A la derecha, un dibujo del poeta.

A la izquierda, el azulejo roto con el nombre de la Placeta del Arcipreste de Hita en el Zaidín. A la derecha, un dibujo del poeta. / G. H.

Al tipejo que rompió el azulejo yo le daría buen consejo: apunta bien al tirar el tejo, no sea que de rebote te rompa el entrecejo. Granada y los granadinos tenemos que cuidar mucho más los espacios públicos incluidos los rótulos que nominan el callejero. No sé si se sigue estudiando a uno de los más importantes autores españoles de la baja Edad Media, de aquello que llamaban el mester de clerecía, al que pertenece el Arcipreste de Hita (siglo XIV), algo después de que se escribiera el Poema de Mío Cid (siglo XII final) y las obras de Gonzalo de Berceo, y algo antes de que apareciera el Marqués de Santillana, cuando la lengua castellana estaba en pañales y en ella escribió el arcipreste su única obra, el Libro de Buen Amor, obra cumbre de la literatura medieval. Eso, al menos, me enseñó mi profesor Martín Recuerda en el Instituto Padre Suárez.

Muchas cosas dice el libro en aquel castellano antiguo. Esto se lee sobre el dinero: "Mucho faze el dinero, e mucho es de amar. / Al torpe faze bueno... / faze correr al cojo e al mudo fablar... quanto más algo tienes, tanto más eres de valer... Si tovieres dineros, es mucha bendición /... Comprarás Paraiso, ganarás salvación/do hay muchos dineros, hay mucha bendición... Fase de verdat mentiras y de mentiras verdades". Siete siglos después el archipresbítero de Hita va a llevar razón.

Una imagen de la Placeta del Arcipreste de Hita. Una imagen de la Placeta del Arcipreste de Hita.

Una imagen de la Placeta del Arcipreste de Hita. / G. H.

Juan Ruiz, que así se llamaba, nació en 1283 y murió en 1351. Siendo tan antiguo ya parece que no mereciera atención alguna. Sin embargo, alguien en Granada se acordó de dedicarle un recóndito espacio público y rotularlo con el nombre de Placeta (diminutivo de plaza) del Arcipreste de Hita en el corazón del popular barrio del Zaidín, del que soy vecino y a mucha honra.

Si el que apedrea el rótulo de la placeta conociera la obra del Arcipreste, tal vez lo adornaría con flores y cintas de colores. Es loable que calles y plazas refresquen la memoria con nombres de personajes o de acontecimientos ejemplarizantes que merezcan la atención de las generaciones futuras; es una forma de hacer cultura fuera de las aulas, pero siempre y cuando nos den alguna información del hecho al que se refiere el azulejo; y siempre y cuando dicho azulejo esté nuevo y limpico.

Una vuelta de chapa y pintura

Tampoco estaría mal que el espacio público al personaje dedicado estuviera en consonancia con la importancia del homenajeado. La Placeta del Arcipreste de Hita necesita una vuelta de chapa y pintura. No merece el autor de tan importante obra literaria, representativa de nuestro primer idioma español, un espacio descuidado donde lo único respetable son sus honrados vecinos.

Bueno será recordar lo que decía el Libro de Buen Amor para que los vecinos del Zaidín disfruten sabiendo que su autor, arcipreste que fue de Hita (Guadalajara), ha recogido en su obra, no sin cierta dosis de cachondeo y expresiones de doble sentido, el ambiente social de aquella Castilla medieval que le tocó vivir, incluso con simpáticas alusiones autobiográficas más o menos inventadas. A través de sus casi 1.700 versos entre cuentos y fábulas moralizantes narra distintas situaciones de la vida amorosa que nos hacen pensar y sonreír.

Pelea de don Carnal y doña Cuaresma. Pelea de don Carnal y doña Cuaresma.

Pelea de don Carnal y doña Cuaresma. / G. H.

Ahora que se acercan los carnavales y empieza el tiempo de cuaresma, quizás los versos más populares sean los referidos a las peleas de don Carnal con doña Cuaresma y al relato amoroso de Don Melón y doña Endrina. Se han querido ver en la obra antecedentes de la literatura clásica, (Ovidio, Esopo) e influencias en otras obras como es La Celestina.

Pero dejemos esto para los que saben de eso y vayamos a lo de la limpieza de los espacios públicos por alejados del centro que estén; dignifiquemos nuestro popular barrio con el honroso nombre del archipresbítero Juan Ruiz, autor del Libro de Buen Amor, porque también la limpieza de la ciudad es obra de buen amor.

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