Argenta dirige en el Paseo del Salón
Una exposición repasa al aire libre la trayectoria del músico, que estuvo muy vinculado a Granada y que fue uno de los primeros artistas internacionales del Festival de Música y Danza
El Paseo del Salón está desde ayer lleno de música aunque a hora punta sólo se escuche el rugir de los coches. La exposición Argenta. Una batuta centenaria, muestra a través de una serie de paneles la vida del célebre músico que unió su trayectoria a Granada en las década de los 40 y 50. Organizada por Acción Cultural Española (AC/E) con motivo del centenario de su nacimiento, en colaboración con el Ayuntamiento de Granada, el Festival Internacional de Música y Danza de Granada y la familia Argenta, muestra al director de orquesta en sus distintas etapas desarrollando una visión polifacética, desde el hombre cercano con su gente hasta la celebridad y el personaje mítico que llegó a ser.
Tras su paso por Santander, Castro Urdiales y Madrid, la exposición se podrá ver ahora en Granada hasta el próximo 3 de enero de 2014, clausurando el año del centenario.
Granada acogió al Maestro Argenta, por primera vez en 1947, durante las Fiestas del Corpus que organizaba el Ayuntamiento en el Palacio de Carlos V. Su segunda visita coincidiría con el nacimiento en junio de 1952 del Festival Internacional de Música y Danza de Granada, en el que Ataúlfo Argenta sería la columna vertebral de esa primera edición y protagonista junto a la Orquesta Nacional de España de cuatro noches consecutivas en el Palacio de Carlos V. Su primer programa se anunció como Concierto Falla. Acudió durante seis años consecutivos hasta 1957. Falleció el 21 de enero de 1958.
La exposición, comisariada por Jesús Ruiz Mantilla, se presenta de una manera gráfica a través de 12 paneles expositivos en forma de prisma que dibujan la huella de su trayectoria dividida en cinco secciones precedidas de un Preludio que sitúa a Argenta en el momento musical que le tocó vivir. Así cuando Europa renacía de sus propias ruinas tras la Segunda Guerra Mundial había llegado el momento de reinventar todo. Incluso la música. Y con ella a los músicos también. Como director de orquesta, este cántabro se preocupó por atraer nuevos públicos, por relacionarse de manera natural con su público y quiso construir un mundo mejor a través de su arte. Un director estrella, una figura con carisma, personalidad, raza, un visionario y un artista audaz que rompía moldes, fronteras y atravesaba el aislamiento de un país detenido en el tiempo, con una carrera internacional sólida.
Tras el Preámbulo, el visitante se encuentra con el entorno personal del músico. Visto su entorno familiar el visitante pasa a conocer al Argenta popular. El carisma del músico, la fuerza de su talento mezclado con su atracción natural y su ambición de pasar a la posteridad contribuyó a que entorno a su figura se fuera perfilando una cultura musical. Granada resultó otro de los escenarios preferidos de Argenta. Los dos festivales sobreviven a los años. La fuerza pionera del director seguramente influyó para que hayan resultado indestructibles. Tanto el patio de Carlos V en el recinto de la Alhambra como la Porticada en Santander, donde echa a andar esta exposición, guardan su energía.
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