Patrimonio

El palacete-secadero de Villaviciosa, un símbolo de la Vega de Granada, nuevo Bien de Catalogación General

La familia García Zarzo es la encargada de proteger la Casa de Villaviciosa y el secadero del Pago de los Montones. La familia García Zarzo es la encargada de proteger la Casa de Villaviciosa y el secadero del Pago de los Montones.

La familia García Zarzo es la encargada de proteger la Casa de Villaviciosa y el secadero del Pago de los Montones. / Antonio L. Juárez / PhotographersSports

Villaviciosa, el palacete-secadero que ha resistido como nadie a las embestidas del urbanismo granadino, ha vuelto a ganar otra 'bola de partido'. Quizás, el partido definitivo que proteja para siempre esta construcción que se pueden ver a la entrada de Granada llegando por Santa Fe –en el otro lado de la carretera frente al polígono El Florío– y que llama la atención por su cartel que dice "quieren derribarlo". Sin embargo, las máquinas no podrán entrar después que la Consejería de Cultura haya inscrito en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz (CPHA) como Bien de Catalogación General esta casa de Villaviciosa y el antiguo secadero de tabaco del Pago de los Montones.

Así lo ha anunciado la Junta de Andalucía con la culminación de un expediente que pone fin a un largo culebrón –con varios recursos judiciales– y que tuvo un giro decisivo en octubre de 2019 cuando Cultura empezó la incoación de procedimiento para proteger esta edificación característica de la Vega de Granada.

El delegado territorial de Cultura, Antonio Granados, señaló que la protección de ambos inmuebles como elementos simbólicos va a posibilitar que se pueda conocer en el futuro el relevante pasado que el tabaco dio a la ciudad y a su Vega. Las parcelas que ocupan la casa y el secadero de Villaviciosa se ubican junto a la autovía de salida o entrada de Granada, en dirección Málaga y Sevilla, y están incluidas dentro del Plan Parcial I7 destinado a suelo industrial donde en su día se proyectó la urbanización del Paraíso Industrial.

Según ha informado el propio Gobierno andaluz, la batalla del propietario (un conocido restaurador de Granada) ha sido decisiva en el proceso llevando hasta la última consecuencia su lucha por esta construcción histórica.

El estudio para la catalogación de la Casa de Villaviciosa y el secadero del Pago de los Montones indica que ambos inmuebles fueron levantados entre finales de los años 40 y principios de los 50, coincidiendo con una época importante para el cultivo del tabaco. Se alcanzaron los 2.970 secaderos de tabaco en toda la comarca, de los que ya quedan pocos vestigios y, concretamente este es uno de los últimos en pie en el término municipal de Granada.

El delegado en funciones ha argumentado que dicha situación ha llevado a la Junta de Andalucía a proteger esta construcción.

La documentación también recoge que la casa constituye un ejemplo de palacete suburbano de los que proliferaron en las afueras de la ciudad desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, en el que destaca el pabellón de acceso que recuerda las soluciones de la arquitectura nazarí ampliamente reinterpretada en la arquitectura regionalista, que busca su fuente de inspiración en la construcción histórica local.

El secadero, dedicado hasta ahora a la gestión ganadera, destaca por sus huecos con forma de cruz griega y sus arcos rebajados con rosca de ladrillo a sardinel y clave resaltada que lo hacen singular en su género.

La cubierta a dos aguas de teja árabe tiene sobre el caballete tres chimeneas que servían para la correcta ventilación del secadero.

En él se puede percibir la influencia de la arquitectura industrial historicista de finales del siglo XIX y principios del XX. 

Otra vista de la Casa de Villaviciosa. Otra vista de la Casa de Villaviciosa.

Otra vista de la Casa de Villaviciosa. / G. H.

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