Cabalgata de los Reyes Magos

Derroche de emociones en la noche de los niños

  • Los Reyes Magos desfilan en la tradicional Cabalgata en la que participan 22 carrozas y se han respartido 15.000 kilos de caramelos miles de granadinos

Derroche de emociones en la noche de los niños Derroche de emociones en la noche de los niños

Derroche de emociones en la noche de los niños / Alex Cámara

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La infancia vive en la Noche de Reyes y la mañana posterior. La parte más tierna y más humana está instalada en ese hueco de la memoria donde se puede oler el chocolate caliente y escuchar el sonido de la propia respiración, ya en la cama, cuando se intenta no hacer ruido para no ahuyentar a esas personas que vienen de Oriente a dejar regalos en el salón.

Cuando se pierde la ilusión en el desgaste de la madurez, basta con salir a la calle el día 6 de enero y esperar a que pase la Cabalgata de Reyes.

La mayoría lo hace por esa ‘obligación’ impostada de tener que acompañar a un pequeño a que vea el espectáculo, pero en realidad, cuando como ha sucedido hoy en Granada, se observan los ojos de los ‘mayores’, la máscara de la aburrida cordura se cae al suelo.

Esta tarde los Reyes Magos han hecho su tradicional visita a la ciudad y lo han hecho a golpe de luz, música y magia. Las 22 carrozas han recorrido el centro desde Gran Capitán y hasta la plaza del Ayuntamiento, donde acaba este paseo donde además de la ilusión de poder ver a Sus Majestades, las ganas de hacerse con unos cuantos caramelos –se han lanzado 15.000 kilos en total– latía en cada asistente.

Cada una de las calles por donde ha discurrido la marcha, se ha visto atestada de gente que como año intentaban llegar a las primeras filas para poder llenar las retinas de recuerdos de los disfraces y los efectos de luz que acompañaban a las reales cabalgatas. Este año, la espectacularidad se ha servido en bandeja hinchable. Fueron gigantes caballos blancos, estrellas y grandes muñecos hechos de lona y aire los que dejaron a los más pequeños con la boca abierta.

La charanga y las bandas han hecho bailar y sacudirse el frío a los granadinos y las tradicionales carrozas del séquito un año han sido las encargadas de abrir boca antes de cada fase de lanzamiento de caramelos.

Sus Majestades, que este año han estrenado turbante y en concreto Melchor, estrenaba el cortejo al completo, han desfilado saludando a los niños que desde el lateral les pedían que tiraran caramelos.

Durante todo el desfile, el sastre oficial en Granada de los Reyes Magos desde hace 40 años, Enrique Cabrera, vigilaba en todo momento que los visitantes de Oriente lucieran espectaculares.

Los niños sonríen y cantan las canciones con las que llegaban las carrozas. Preguntaban a sus padres cuánto quedaba para que llegase ‘su rey’ e incluso había quien les explicaba sentados en sus hombros, que la carroza de Gaspar “es azul porque es pelirrojo y además siempre viene el segundo”.

Pero la tarde de la ilusión se vio rota durante unos minutos: los pollos Arenas no estaban. Los Bomberos, al parecer, habían cerrado la Cabalgata, y este año, el desfile de pollos no habían hecho su aparición.

Pasados unos minutos, se escuchaba algo que devolvió a cada uno a su lugar en los laterales y la indignación traducida en “este año no hay pollos, cómo puede ser” o “faltan los pollos Arenas” se vio sustituida por un conato de alegría y atención a la amalgama amarilla que se abría paso. La gallina Turuleca y explosión en las gradas.

El baño de multitudes de Sus Majestades finalizaba en la plaza del Carmen. Donde, en el balcón del Ayuntamiento, les esperaba el alcalde de Granada, Francisco Cuenca, y el duende Fermín –este año encarnado por el actor Pepe Cantero– que recibieron a los Reyes para que lanzaran unas palabras a los niños de la ciudad.

Melchor (encarnado por el gerente de la Cámara de Comercio, Joaquín Rubio); Gaspar (Antxon Alberdi, director del Instituto de Astrofísica) y Baltasar (el violinista de la Orquesta Ciudad de Granada, Israel Fransa), saludaban a los niños y antes de mandarlos a la cama con la promesa de que recibirían sus regalos, también les pidieron que les dejaran “algo de comer” pues su noche sería larga.

Las Reinas, la atleta granadina campeona de marcha, María Pérez también junto a la rectora de la Universidad de Granada, Pilar Aranda y la jugadora del equipo RACA de baloncesto Laura Arrojo, saludaron también a los niños desde el balcón.

En sus intervenciones, cada Rey y Reina han barrido hacia su pesebre. Melchor les deseó que mañana encontraran todos sus deseos cumplidos, Gaspar, explicaba que las estrellas nacen de los corazones de los niños, Baltasar hizo mención a la música que vive en Granada y Aranda, recordó a los pequeños que son el futuro de esta ciudad al tiempo que deseaba que este año se avanzara en la igualdad y la inclusión.

Para cerrar la tarde, porque ya se acercaba la hora de irse a la cama, Sus Majestades tiraron pequeñas pelotas al público a lo que siguió un gran castillo de fuegos artificiales sobre el cielo de un Ayuntamiento pincelado con luces proyectadas de colores.Después de eso solo quedaba volver a casa a cenar, y correr a la cama para cerrar los ojos muy fuerte y dormirse cuanto antes. Que vienen los Reyes.

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