Movilidad sostenible a dos ruedas

Carriles bici, un camino a ninguna parte

  • La infraestructura ciclista de la ciudad se encuentra en estado de abandono, sin señalización y sin un itinerario continuo

  • Existen cuatro modelos de carril que salpican todos los distritos

Carriles bici,  un camino a ninguna parte

Carriles bici, un camino a ninguna parte

Utilizar los carriles bici para desplazarse por la ciudad es una auténtica locura. La mayoría, tras recorrer metros y metros por distritos como Zaidín, Chana, zona Norte, desembocan en la nada. Así, resulta importante, tal y como defienden colectivos como Biciescuela Granada, conocer las normas de circulación. Lo contrario puede derivar en situaciones de auténtico peligro como sucede, por ejemplo, en el tramo que discurre por el parque Tico Medina. Una infraestructura ciclista que nace en el PTS, se ve cortada por la Carretera de Armilla, para recorrer un largo camino paralelo a la Circunvalación que finaliza en la carretera interurbana que conecta la Vega con la capital.

No es el único carril sin sentido. El Parque Tecnológico de las Ciencias y la Salud está salpicado de caminos pintados de rojo sobre la acera que, al no contar con ningún tipo de señalización, parecen llevar a ninguna parte. Aquí, precisamente, empieza el recorrido que ilustra este reportaje y que va desde el PTS, pasando por la Carretera de Armilla, el Parque Tico Medina, el Camino de Ronda hasta llegar a la calle Luis Amador con un pequeño desvío hacia la rotonda del Neptuno para conocer el estado de este carril, el paralelo a la A-44, y el primero que se construyó en esta ciudad.

Lo más destacable de los carriles del PTS ejecutados por la Agencia Idea, órgano dependiente de la Junta de Andalucía, es que resulta imposible conocer hacia dónde van. No existe ningún tipo de señalización que informe de si, después de varios metros de recorrido, el ciclista llegará al Zaidín o, de repente, tendrá que bajarse a la calzada porque la infraestructura, de repente, se corta. Para pasear, sin embargo, sí parece una buena opción. Los árboles que se han plantado para crear en este punto un nuevo pulmón verde para Granada han ampliado su tamaño y belleza. En este punto, precisamente se encontraba el día en que se hizo este reportaje José López, más conocido como Pepe el pintor, gran aficionado a la bici y que ha sido directivo deportivo del club de ciclismo de la Caja Rural.

Según explica, a lo largo de su vida ha recorrido multitud de kilómetros tanto en la ciudad como en carretera por lo que conoce en profundidad los obstáculos que suponen ambos espacios. En las vías interurbanas, según indica López, el mayor riesgo es que los conductores de vehículos no respetan la distancia mínima de 1,50 metros para adelantar. Tampoco, en general al ciclista. En la ciudad, por otra parte, López considera que los carriles están repletos de "cruces raros" donde los conductores, de nuevo, no respetan demasiado a quienes circulan a dos ruedas. "En los pasos de peatones hay que bajarse de la bici porque puede haber atropellos" asegura López que añade que también hace autocrítica hacia el colectivo ciclista. Según relata, hace unos días, un hombre subido a una bici casi atropelló a su mujer en una acera. "La gente teme ir con la bici en el mismo sitio que los coches y se sube a la acera creando peligro", dice.

En otro punto de la ciudad, en la acera bici construida en el Camino de Ronda a la altura del barrio Fígares la situación que se vive a ciertas horas de la mañana es un auténtico esperpento. Los ciclistas que utilizan esta infraestructura se topan con todo tipo de obstáculos: contenedores de basura, paradas donde usuarios esperan la llegada de los autobuses, camiones subidos a la acera para hacer la carga y descarga... Estorbos que provocan que el ciclista decida salirse de la acera bici una y otra vez invadiendo la zona peatonal y provocando un auténtico peligro a los viandantes que recorren esta transitada calle. "Yo he visto a muchos ciclistas chocar contra los contenedores de basura", relata Manuel García que es portero de un edificio de Camino de Ronda.

A su juicio, escasea la educación tanto por parte de los ciclistas que invaden la acera como de los peatones que recorren a pie el carril bici a diario. Por aquí, de vez en cuando también pasan personas subidas en patinetes a gran velocidad lo que hace todavía más complejo caminar con seguridad.

Así, García, que reconoce que existe una total falta de mantenimiento del carril, en algunos puntos invisible porque ha perdido su característica pintura roja, reconoce que la mala educación también prima, en general, en las calles. "Cualquier día se va a caer un ciclista a la calzada del Camino de Ronda y va a haber un problema", asegura.

En este mismo carril también circula Sonia Sierra, una joven natural de Huétor Vega que lleva nada menos que diez años utilizando la bici para sus desplazamientos. Según relata, cuando circula por la carretera nunca olvida ponerse el chaleco e intenta transitar por la acera pues en general, a su juicio, existe "poco respeto por los ciclistas en las calles". Una vez llega a la ciudad, es usuaria del carril bici de Camino de Ronda encuentra multitud de obstáculos en su camino. "La gente invade la acera bici y nosotros su espacio", explica la joven que echa en falta una mejora integral de toda la infraestructura ciclista. Mientras habla, a pocos metros, un niño juega en el remolque de la bici de su madre, Fabiola Fernández. Según detalla esta utiliza este medio de transporte desde hace treinta años y tras vivir una larga temporada en Holanda, en Granada parece difícil construir carriles ciclistas por la estrechez de las calles. No obstante, y en contra de lo que se podría pensar teniendo en cuenta que ha vivido dieciséis años en Amsterdam, ciudad referente de las dos ruedas, Fernández es feliz con la movilidad de Granada.

El alcalde de Granada, Francisco Cuenca, ha anunciado que la ciudad ha firmado el Plan Andaluz de la Bicicleta (PAB) atascado desde hace cuatro años. Habrá que ver cómo se materializa un proyecto tan ambicioso que, como primer punto, debería incluir la palabra respeto entre las distintas modalidades de transporte, para lograr una ciudad más amable.

Un joven invade la zona peatonal del Camino de Ronda. Sobre el carril: contenedores y una furgoneta.

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