Castillo Higueras y sus mascotas, los más fiesteros de la ciudad

El catedrático de Bellas Artes adora a los perros, pero con los buldogs "se le cae la baba" Volcom es la quinta generación de esta raza que comparte vida con él

El catedrático y su mascota son, prácticamente, inseparables.
Laura Martín

23 de agosto 2015 - 01:00

¿Imagina llegar a una discoteca, mirar hacia la cabina del DJ y vislumbrar a lo lejos un perro con unos cascos sobre la cabeza? Eso fue lo que sucedió cuando José Miguel Castillo Higueras, catedrático de Bellas Artes, llevó a su segundo bulldog, Junior, a la sala Industrial Copera cuando aún se situaba en la salida de Armilla. El local, por supuesto, se vino abajo de la cantidad de aplausos de quienes bailaban al ritmo de la música. Un hecho inverosímil, cierto y reiterado.

Castillo Higueras cierra las discotecas de la ciudad y sus perros, en ocasiones, lo han acompañado. Junior era más ágil y menos tranquilo que Volcom. Por eso la Industrial Copera no fue la única discoteca que frecuentó. "Unos alumnos míos me llamaron diciéndome que no los dejaban entrar en la antigua Granada 10, que antes era una de las discotecas más pijas de la capital. Les dije que viniesen a recogerme y que yo entraría con ellos. Me presenté con zapatillas de deporte, con cazadora y con mi perro". Pese al desconcierto que pudo provocarle a sus estudiantes la intención de Castillo Higueras, los dueños de la discoteca y conocidos del catedrático abrieron su puerta VIP para los estudiantes, para Castillo Higueras y para su perro.

Volcom es la quinta generación de bulldog inglés que han compartido vida con el que fuera concejal en los ochenta. Volcom no ha llegado a entrar en ninguna discoteca -quién sabe si por minoría de edad-, pero sí que lo hizo más adelante en el Ayuntamiento. "Volcom -explica- es el único perro que puede entrar hasta el despacho del alcalde".

El catedrático reafirma su encandilamiento por estos animales mientras recuerda cómo se hizo con Volcom. Después de la cuarta perra, Claudia, Castillo Higueras no quiso tener más perros, entre otros motivos, porque atan demasiado. "Una señora insistía en vendérmelo", comenta. Pero o la insistencia surtió efecto o el pensamiento de no tener más mascotas no fue lo suficientemente fuerte. "Fue mirarnos y ya".

Volcom tiene siete años, es cariñoso, un poco canalla y algo caprichoso. Su nombre le viene de la conocida marca de ropa surfera estadounidense. Castillo Higueras conoció al creador de la marca en el año 1991 en Los Ángeles y decidió ponerle el mismo nombre a su nueva mascota. "A mí me gustan todos los perros, pero cuando conocí a los bulldogs se me cayó la baba", afirma. El catedrático ha vivido desde su infancia prácticamente rodeado de perros, ya que su padre tenía un cortijo en el que tenían muchos perros de campo. Hoy por hoy, su cariño a este tipo de mascotas no ha disminuido ni un ápice.

"Cuantos más hombres conozco, más quiero a mi perro". La célebre cita de Lord Byron parece identificar a Castillo Higueras. Entre los botones de su camisa se puede observar un colgante con varias figuras relacionadas con los animales. Lleva las placas de sus cuatro anteriores bulldogs colgadas al cuello; unas placas hechas en la prestigiosa joyería fundada en Nueva York Tiffany. "Es lo menos que se merecen", aclara.

Volcom -y el resto de sus mascotas- han condicionado de alguna manera la vida de Castillo Higeras, quien, según dice, ahora viaja menos por su mascota. "Volcom es muy delicado para ir de viaje", añade. El catedrático de Bellas Artes viaja menos desde que está con Volcom porque no quiere dejarlo aquí: "Siempre tengo algún amigo que lo cuida cuando tengo que ir a algún viaje de trabajo u oficial, pero lo quiero tanto que es que no quiero dejarlo". A Castillo Higueras los perros le dan mucha ternura. Tanta que evita, como pueda, ir de viaje si éste no es estrictamente necesario.

Otra de las cosas que no soporta bien este tipo de perros son las altas temperaturas. "Los bulldogs son muy delicados y con el calor lo pasan muy mal". En esta época del año sacarlo a pasear se convierte en una tarea difícil; sólo puede salir a la calle con Volcom a primeras o últimas horas del día para que el sol no lo dañe. "Cuando hace fresco ya puedes salir con él cuando quieras, pero ahora no". Y esto Castillo Higueras lo sabe bien. "El año pasado íbamos por la calle Recogidas y a Volcom le dio un golpe de calor. Se tumbó boca arriba y empezó a echar espuma por la boca", explica. Él avisó para que le trajesen agua a Volcom y, desde entonces, siempre lleva agua y ha aumentado el cuidado que ya le tenía.

Volcom cumplirá ocho años el 27 de agosto y Castillo Higueras ya tiene su regalo preparado: "Le he comprado unas barritas especiales para perros". Volcom está muy bien cuidado y mimado. Por las noches duerme en la cama con Castillo Higueras pese a tener su propia cuneta en el mismo cuarto. Tres o cuatro veces hace sonidos por la noche para reclamarle cosquillas, que él siempre le hace. Y es que a Castillo Higueras se le cae la baba con su querido bulldog inglés.

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