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Granada

"Conceptos como el de 'turismo gay' no existirán mañana"

  • El crítico hotelero, que investiga las nuevas tendencias del sector en el encuentro que se celebra hoy en el AC Santa Paula, analiza los puntos clave de la oferta de la ciudad

Fernando Gallardo no es sólo periodista y escritor, es un explorador de tendencias y analista hotelero. Para estos trabajos tan ambiguos le avala ser el creador del concepto de 'hoteles con encanto' y autor de la guías con el mismo nombre. Junto al arquitecto José Castillo, también ha creado el concepto 'arquitectura de los sentidos'.

-¿Qué ha supuesto el concepto de 'hoteles con encanto' para el turismo español?

-Siempre ha habido hoteles que representaban este concepto. Por ejemplo, el Hostal de los Reyes Católicos en Santiago de Compostela llevaba cinco siglos representándolo antes de que se creara este concepto. Lo que sí es cierto es que, si bien existían ejemplos, no había un grupo tan amplio como ahora. Para realizar la primera guía me recorrí España varias veces y apenas había un centenar. Sin embargo, esta guía inspiró a miles de empresarios. A partir del concepto surgió el movimiento de hoteles con encanto.

-Esa primera guía apareció en el año 89. ¿Cómo ha ido evolucionando ese concepto?

-Entonces el modelo de turismo en España era el de sol y playa. A partir de ahí se empezó a desarrollar el turismo de interior. Es cierto que había un movimiento desde la ciudades de vuelta al mundo rural, pero a la casa familiar. Había un movimiento pero no industria. Lo que propició el nacimiento de ésta fue también la creación del concepto de 'escapada': los urbanitas con valor adquisitivo vendieron esas casas familiares para irse al hoteles rurales.

-Esos urbanitas, ¿han pasado ahora del turismo rural al viaje cultural? ¿La etiqueta de moda ahora es la del hotel urbano con encanto?

-Yo no creo que se trate tanto de una etiqueta como de un fenómeno. En otros países se les denomina hoteles boutique, que no son más que unos escenarios. Se trata simplemente de hoteles decorados con intención, 'al estilo de'. Pero si son 'al estilo de algo' significa que existe una cosa que tiene valor, que marca la tendencia, y éste es una copia. Sólo por eso ya pierden valor.

-¿Cuáles son los hoteles que tienen valor?

-Los hoteles de estilo indefinido. Es por ahí por donde están las nuevas tendencias, con independencia de que estén en la playa, sean urbanos o rurales. Los hoteles ya no son cajas para dormir pero tampoco son escenarios de una película, ahora son la propia película. Los nuevos hoteles con encanto son aquellos que introducen en la arquitectura elementos sensoriales. Antes eran hoteles pequeños, familiares, que ofrecían un trato personal, pero ya tienen que incluir también un elemento emocional.

-Los nuevos viajeros, porque la moda es que ya nadie quiera ser considerado turista, buscan entonces 'un algo más' a la hora de elegir un hotel.

-Antes a un hotel se iba a descansar, a tener la mente en blanco, pero ahora se va para vivir una experiencia que se recuerde, se busca ese algo más para contarlo luego. Las clases medias tienen sus necesidades satisfechas, incluso en estos tiempos de crisis, y en las escapadas quieren explorar nuevos horizontes. De lo que se trata es de dar respuesta a determinados deseos.

-Para hablar de nuevas tendencias turísticas o crear nuevos conceptos de hoteles, ¿hay que saber mucho de psicología social?

-Hay que saber mucho de psicología social pero también de psicología personal. Antes el mercado se segmentaba. Trabajar de otra forma antes hubiera sido imposible. Pero todo ha evolucionado hacia la personalización. Ahora han surgido nuevos conceptos de gestión a partir de los sistemas big data, la monitorización de los rastreos personales, los perfiles de las redes sociales... El desafío no es el conocimiento del grupo sino del individuo. El consumo turístico cada día es más personal.

-Fruto de esa segmentación se crearon conceptos como el de 'turismo LGTB' o turismo gay, que están aún en pleno vigor.

-Pero mañana no existirá ese concepto. Una persona no es gay, son muchas más cosas. Igual que una persona no es heterosexual, es mucho más.

-Ha hablado de internet, redes sociales y personalización para cada cliente... ¿Cómo casa esto con su trabajo como periodista de guías de viaje?

-El papel está muerto. Antes el prescriptor era el periodista pero ahora la información la emiten los propios protagonistas. Cualquier persona conoce a un número de personas de su círculo que al final los que se convierten en sus prescriptores. El periodista tiene que reconvertirse en analista y conseguir un grupo de personas, en internet o en el soporte que sea, dispuestas a pagar por su marca personal. Mi función ahora es de analista hotelero, explorador de tendencias e ideólogo de conceptos para conferencias y seminarios.

-Como analista, ¿qué le parecen los hoteles de Granada?

-Hay muchos muy bien planteados. El Parador de San Francisco es el referente. El Ladrón de Agua, Gar- Anat o la Casa Morisca están muy bien. La recuperación arquitectónica del Santa Paula no ha sido tan acertada, al contrario de la del Palacio de los Patos, en el que en cambio falla la decoración. Al Carmen de Santa Inés le falta refinamiento. El Villan Oniria es muy bonito, pero innecesariamente de lujo. Y el Palace, en su réplica de la Alhambra, la insulta. Hay otros como el Abades que está bien diseñado pero sin ninguna identidad. Pero el principal problema de esta ciudad es que, siendo un destino de primer orden por la Alhambra, ha crecido de espaldas a ella. Lo que necesita Granada es innovación, identidad de destino y un urbanismo que la contecte con el monumento por la Vega.

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