Educación Granada

Coronavirus, aulas llenas, frío y ventanas abiertas: El reto al que se enfrentan ahora los colegios de Granada

  • Los colegios e institutos prevén un aumento del gasto en calefacción ante la necesidad de ventilar las aulas por el protocolo para atajar el coronavirus

Ventanas abiertas de par en par en el Tierno Galván de Granada. Ventanas abiertas de par en par en el Tierno Galván de Granada.

Ventanas abiertas de par en par en el Tierno Galván de Granada. / Antonio L. Juárez / Photographerssports

En el CEIP Esquí Escuela, en la estación de esquí de Sierra Nevada, llevan un mes con la calefacción puesta. Su director, Joaquín Hortal, reseña que en el exterior de su centro son habituales durante los meses de otoño e invierno temperaturas bajo cero. “Hemos llegado a menos quince”, recuerda. Aunque no ha llegado lo más crudo del invierno, aquí ya es necesario hacer malabares entre la necesidad de ventilar las aulas tal y como establecen los protocolos contra el coronavirus y el día a día de los 30 escolares que estudian en este centro.

Hortal llega a las ocho y media de la mañana al centro y ventila. Las ventanas se cierran cuando comienzan las clases hasta la hora del recreo, cuando se vuelven a abrir. De vuelta al aula se cierran. Es a las tres cuando, durante la limpieza de las clases, cuando se procede a renovar de nuevo el aire. La calefacción se pone desde primera hora para paliar las bajas temperaturas de la noche. Durante las horas lectivas, como medida incluida dentro del protocolo del centro, “se quedan abiertas las puertas que dan al pasillo. En mitad del pasillo hay una ventana que se deja con una rendija abierta”, añade el director, que confiesa que “cuando haga más frío veremos lo que hacemos”.

Su centro, que pertenece al término municipal de Monachil, está a la espera de que se instale una puerta exterior que permita hacer más confortable la entrada al colegio, que cuenta con tres unidades, dos de Primaria y una de Infantil. Para garantizar el confort térmico este centro gasta unos cada curso unos 2.000 litros de gasoil, lo que supone un presupuesto de 1.800 euros. Se trata de un montante importante si se tiene en cuenta que, según su director, cada curso tienen un presupuesto global de 1.482 euros. Para hacer frente a este desembolso cuentan con el Ayuntamiento de Monachil. El director ya avanza que, con la necesidad de ventilar, previsiblemente aumentará el gasto en combustible durante los próximos meses.

En algunos centros se pide a los alumnos que vayan con más capas de ropa

Otro centro que ve con preocupación la progresiva bajada de las temperaturas en Granada es el IES Pedro Jiménez de Montoya de Baza. En este instituto, en el que estudian unos 900 alumnos, repartidos entre seis instalaciones que cuentan con tres calderas. Caldear el centro cuesta cada curso entre 15.000 y 18.000 euros, calculan desde el centro. Su director, José Antonio Fernández, reconoce que estos meses van a ser una “odisea”.

“Hasta ahora hemos tenido las puertas y las ventanas abiertas”, explica Fernández. El tiempo ha permitido que así fuera. Con la bajada de las temperaturas y la posibilidad de que haya más jornadas de lluvia la cuestión de la ventilación se convierte en un asunto delicado. En este centro han decidido que se ventilará en los cambios de clase. Cinco minutos antes de que termine la sesión y cinco minutos después de que comience la siguiente se abrirán las ventanas. Como consecuencia “vamos a perder mucho dinero” en calefacción, pero “si no, esto es insufrible”, recalca el director sobre el frío.  A las familias y al profesorado del centro ya se les ha indicado que puede ser necesario incorporar una capa de ropa extra durante las clases. “Va a ser duro”, reconoce Fernández.

La cuestión de cuándo se pasará del actual sistema de ventilación (con ventanas y puertas permanentemente abiertas) a una modalidad más restringida en cuanto a la ventilación dependerá de la “sensación térmica”. El pasado sábado 17 de octubre en Baza la mínima era a las 8:40 horas de -0,4 grados. El día anterior, viernes, el termómetro marcó los 0,1 a las 8:10 horas, según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

Estas temperaturas (que sin duda variarán conforme avance el otoño y llegue el invierno) obligan a que, habitualmente, se disponga del encendido de la caldera durante cuatro o cinco horas al día, según el director. Ahora calcula que posiblemente tenga que aumentar el número de horas con la calefacción en funcionamiento, “puede que seis o siete horas, para compensar” la apertura de las ventanas. “Será la experiencia la que nos vaya diciendo”.

En el terreno de trabajar sobre qué se hará en las próximas semanas están otros centros, como el IES Lanjarón, situado en el término municipal del mismo nombre. Desde este instituto, que cuenta con 157 alumnos repartidos en los cuatro cursos de Secundaria, se indica que la comisión Covid trabaja en determinar qué medidas se tomarán próximamente. Recalcan igualmente que en Lanjarón “tenemos muy buen clima” y señalan que las “oscilaciones” entre las temperaturas que se registran en verano e invierno son suaves. Hasta ahora se han mantenido las puertas y las ventanas abiertas. Será la comisión Covid la que determine cómo actuar en el caso de que llegue a nevar o que desciendan de forma notable las temperaturas.

Para tomar esas decisiones se han dado ya algunos pasos, como la valoración de la compra de sensores de CO2. Según detallan desde el IES Lanjarón, estos sensores determinará la cantidad de CO2 en las aulas, unos parámetros que se relacionan con la dispersión del virus. “Estamos trabajando para concretar qué hacer con información fiable”, recalcan desde el instituto. Esa compra de sensores irá a cargo “en principio” del centro. El precio de estos aparatos medidores oscila notablemente, lo que, según el centro, es un elemento a tener en cuenta antes de proceder a la compra. “Hay muchos precios y queremos saber porqué esa banda” tan amplia. Estos sensores permitirán “hacer un estudio” y a partir de los datos que se recaben se tomarán nuevas medidas en relación con la ventilación. Desde el centro, por otro lado, se destaca la "responsabilidad" de las familias en estas primeras semanas de curso.

Otro centro que también trabaja en cómo compaginar protocolos y el día a día es el CEIP Miraflores, en el término municipal de Monachil. En este mes largo desde que comenzaron las clases se han mantenido en todo momento las ventanas abiertas, medida que ahora hay que ponderar con la bajada de las temperaturas. En un principio, con el frío se procederá a limitar la ventilación en tramos horarios concretos, a la entrada, en el recreo y en el cambio de clase. ¿Será suficiente? “No lo sabemos”, reconocen desde este colegio. Esa incertidumbre va a la par de algunos descartes. En este centro se planteó la adquisición de filtros HEPA para purificar el aire, sin embargo, el coste hace inviable la compra. Según explican, un filtro de estas características para una aula supone un coste de unos mil euros. Y este centro cuenta con diez aulas. “Y tenemos un presupuesto de cinco mil euros. No es viable”, reconocen.

En el IES Alpujarra, en Órgiva, asisten a diario unos 550 alumnos entre ESO y Bachillerato. Apuntan a que “por ahora estamos funcionando bien” y que el problema llegará “cuando apriete el frío”. El centro cuenta con calefacción, y ya barruntan que la necesidad de ventilar se va a traducir en un aumento del gasto en esta partida, aunque se indica que, afortunadamente, “días de frío, frío, no hay muchos al año”. En estos días, las puertas y las ventanas de este centro se mantienen abiertas.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios