Ayer y hoy

¿Cuántas 'Feas' están de luto?

  • 'Excálibur', el perro sacrificado por aquello del Ébola, dejó 'huérfana' a una familia en 2014

  • 'Fea', la fiel mascota de Alfonso XII, también desapareció tras la muerte del rey en 1885

Los reyes, de caza con sus perros. Los reyes, de caza con sus perros.

Los reyes, de caza con sus perros. / J.L.D.

“El amor por los animales es el atributo más noble del hombre” (Charles Darwin). Vaya este sencillo relato dedicado a los amos que perdieron a sus mascotas…y viceversa. Entre el bombardeo de noticias referentes a las secuelas que nos deja la maldita crisis está el de las muertes de ancianos en soledad, separados de sus seres queridos que ni han tenido posibilidad de recibir ese beso de última despedida, ni las tiernas miradas de sus mascotas compañeras.

Recordando viejas lecturas nos acercamos al relato que la periodista Almudena Martínez-Fornés nos dejó en la documentada obra sobre las hijas de Alfonso XII. Bonita y tal vez frívola pero entrañable historia de “Fea”, la perra de caza de Alfonso XII al que acompañó en El Pardo cuando ya estaba muy enfermo de tuberculosis; allí permaneció recostada al pie de la cama hasta la muerte del rey y sin separarse del lecho en los largos días de su agonía.

María Cristina con sus hijas Mercedes y Teresa. María Cristina con sus hijas Mercedes y Teresa.

María Cristina con sus hijas Mercedes y Teresa.

Muerto el rey en noviembre de 1885, la perra “Fea” desapareció. Fueron las infantas Mercedes y Teresa, de 5 y 3 años, las que quisieron hacerse cargo de ella. Buscaron y buscaron y fue difícil localizarla a pesar de recorrer todas las habitaciones del palacio y a pesar de las continuas llamadas a gritos de las niñas y los sirvientes.

A los dos días, al arreglar la habitación y ya sin el cadáver real expuesto, apareció amodorrada debajo de la mesa donde había estado el féretro. Allí había permanecido la perra sin comer ni beber. Para evitar que acompañara al cortejo fúnebre hubo que encerrarla, mientras sus aullidos lastimeros se oían en todo el palacio, mezclándose con los sones de la Marcha real que en el patio rendía honores al difunto.

“Fea” se quedó huérfana. A partir de entonces fueron la princesa de Asturias María de las Mercedes y su hermana Teresa las que se hicieron cargo de la perra, sirviendo luego de distracción al recién nacido, el futuro Alfonso XIII. “Fea” se convirtió en la mascota inseparable de Mercedes ajena a los graves problemas que acuciaban a España, un reino sin rey, una grave crisis económica, anarquistas tirando bombas, atentado contra el general Martínez Campos (1893), asesinato de Cánovas (1897) y un imperio a punto de perderse (Guerra de Cuba).

La muerte de Alfonso XII. La muerte de Alfonso XII.

La muerte de Alfonso XII.

Diez años pasaron de la muerte del rey y allí seguía “Fea” acompañando a las infantas; un mal día la perra no salió a recibir a Mercedes; cayó enferma, hubo que llamar al médico de la familia que la auscultó y le aplicó el fonendo como si de ser humano se tratara, intentando con ello tranquilizar a las niñas. Su latido cardiaco era cada vez más débil; había que sacarla a pasear en brazos y apenas comía; lamía con dificultad las lágrimas que rodaban por la cara de Mercedes cuando ambas se miraban fijamente presintiendo un triste final. Una noche que la perra no pudo aguantar manchó el parqué; fue la propia María de las Mercedes la que sin contar con nadie y en camisón limpió el suelo y le prometió a la perra con estas palabras “no te preocupes, nadie se va a enterar”.

La epidemia puede afectar a los animales. La epidemia puede afectar a los animales.

La epidemia puede afectar a los animales.

Tierna historia de una mascota fiel y de una princesa sensible que en sus últimos días la sacaba tres veces en brazos al jardín. Cada vez que se cruzaba con algún sirviente y le ofrecía ayuda, Mercedes nunca la aceptaba. “Fea” dejó de comer, dejó de salir al jardín y solo emitía leves gemidos que anunciaban su inminente partida. Mercedes, en su ingenua infancia, hizo venir al padre Serafín buscando consuelo espiritual para el animal y aprovechando que era franciscano y amante de los animales como lo era san Francisco de Asís.

Murió la mascota “Fea” en brazos de la princesa, al final mitigó su orfandad ¿Pero, cuántas “Feas” vestirán hoy de luto por aquello del coronavirus? Hay comportamientos animales que nos dan mucho qué pensar y que nos recuerdan que también las “feas” tienen su cara bonita.

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