Granada pierde un tercio del alumnado extranjero en dos años
La crisis económica provoca un éxodo de inmigrantes en los centros educativos de la provincia · Este curso se han matriculado 5.200 estudiantes en las aulas granadinas, el 86% en la Pública y el 14% en la Concertada
La presencia de alumnado extranjero en las aulas granadinas ha disminuido un tercio en los dos últimos años a consecuencia de la crisis económica. De 8.462 estudiantes matriculados en 2008 se ha pasado en apenas un par de cursos a poco más de 5.200, lo que supone un descenso del 38%, volviendo así a cifras que no se anotaban desde hacía más de un lustro. Se corta así una tendencia alcista, cuya escalada mayor se vivió entre 2005 y 2008, cuando se registró un aumento de la inmigración en los centros de Granada de hasta el 46%.
Los datos de la Consejería de Educación constatan que la pérdida de trabajo en diversos sectores, sobre todo en la construcción, que atrajo en época de bonanza a miles de familias extranjeras, les ha dejado en el último escalón del desempleo.
Con más de cuatro millones de parados en España, los inmigrantes son los últimos aspirantes a un puesto de trabajo, un panorama que los ha obligado a regresar a sus países de origen. Y eso se ha reflejado directamente en las aulas granadinas sostenidas con fondos públicos, que son las que mayor porcentaje de alumnado extranjero registran.
Precisamente la distribución de escolares inmigrantes ha sido objeto de polémica en Andalucía, porque no ha sido proporcional al nivel de concertación que ha realizado el Gobierno regional. Actualmente, un 86% de los estudiantes extranjeros están inscritos en centros públicos y un 13,9% en los concertados. Y aunque las diferencias son enormes, Educación ha realizado un tímido equilibrio en los últimos años, pues en 2005 sólo un 8% de extranjeros estudiaban en centros concertados.
"Muchos inmigrantes se han marchado y otros no han llegado ni siquiera a venir", informa una maestra de un colegio de la capital. En casi todos los colegios de la provincia de Granada hay plazas reservadas para inmigrantes que no han iniciado el curso y muchos, seguramente, no llegarán ya a hacerlo. Su presencia depende casi exclusivamente de los trabajos agrícolas, el único sector donde los inmigrantes encuentran ahora un sustento, pero los efectos de la crisis están siendo tan devastadores que los desempleados españoles les están arrebatando la única salida que tienen. Plazas que, por otra parte, están a la espera de ser liberadas para que puedan cubrirlas otros niños, pero el procedimiento es difícil porque la normativa exige que sean los progenitores los que firmen su baja.
Hasta 116 nacionalidades hay matriculados este curso en las aulas granadinas. El país de procedencia más común es Marruecos, de donde vienen 2.465 alumnos, le sigue Rumanía, con 1.215 estudiantes, y el Reino Unido, con 1.023. De cuatro países llega el grueso de los alumnos sudamericanos: 812 de Argentina, 680 de Ecuador, 577 de Bolivia y 560 de Colombia. Aunque esto no siempre ha sido así, el origen del alumnado extranjero ha fluctuado mucho en el último lustro.
Para favorecer su integración en los centros granadinos, una plantilla de 30 profesores trabaja en 103 Aulas Temporales de Adaptación Lingüística (ATAL), repartidas por toda la provincia. Aunque esta red fluctúa mucho, porque el alumnado extranjero tiene un alto índice de movilidad.
Según la Delegación Provincial de Educación, actualmente hay unos 320 usuarios de los ATAL, un programa dirigido a aquellos que no tienen conocimiento alguno del idioma. Con un mínimo de dos sesiones a la semana, los ATAL son el salvavidas de estos escolares e incluso de sus propias familias, porque la mayoría acaban haciendo de intérpretes de sus progenitores en cuanto dominan un poco el español.
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