Israelíes y palestinos rezan juntos

Jóvenes judíos y musulmanes visitan la mezquita como parte de un proyecto de convivencia

Jóvenes en el interior de la mezquita de Granada.
Jóvenes en el interior de la mezquita de Granada.
Rebeca Alcántara / Granada

19 de julio 2008 - 01:00

Vivían en sus países separados sólo por unos pocos kilómetros y sin embargo nunca se habían saludado. Ahora son amigos o, al menos, han superado muchos de sus prejuicios. Jóvenes palestinos e israelíes demostraron ayer durante su visita a Granada que la convivencia pacífica entre estas dos comunidades es posible. Participan en un proyecto de convivencia intercultural que pretende que la relación entre los dos pueblos se lleve con la mayor normalidad superando barreras y estereotipos.

Junto a ellos viajan también otros jóvenes musulmanes y judíos procedentes de países como México y Estados Unidos. El proyecto, que surgió hace nueve años, lo organiza JITLI-Pacemakers, con los Shteremberg, una familia judía procedente de México.

El plan se inicia con una selección entre estudiantes que cursan sus últimos años de instituto y que se inscriben en el programa. Según explica Leon Shteremberg, miembro de una de las familias judías patrocinadoras, los seleccionados son aquellos que presentan un carácter de liderazgo, ya que el objetivo es que ellos sean "los líderes que puedan mostrar que una convivencia pacífica es posible".

Los chicos que participan durante dos años en actividades lúdicas conjuntas culminan su aprendizaje con un viaje por España e Israel durante el que se conocen mejor. Yael Rafaeli, judía procedente de Israel, reconoce que al principio fue difícil superar los estereotipos: "Era complicado encontrar un tema de conversación, pero con el paso del tiempo te das cuenta de que personas son personas, independientemente de su raza, cultura o religión. La amistad crece y la imagen que teníamos los unos de los otros cambia".

"Desde el principio", señala Shteremberg, "los chicos conviven en todos espacios. Aunque la primera noche cuando organizamos las habitaciones todos se sorprenden y no parecen muy conformes, a la mañana siguiente ya podemos observar como han comenzado a relacionarse. No queremos que discutan de política o religión, sino que mantengan las relaciones propias de su edad con normalidad".

Para los participantes, España es un símbolo de convivencia y coexistencia de diferentes culturas. El objetivo es que se reúnan en "terreno neutral", lejos de los problemas religiosos o políticos presentes en los países de origen de muchos de ellos.

La visita a la mezquita de Granada fue uno de los momentos de mayor simbolismo ya que algunos de los israelíes entraron por primera vez en un templo musulmán. Lubaba Masarwa, una joven palestina participante en este proyecto, manifestaba que se sintió orgullosa y satisfecha de poder mostrar a sus compañeros lo que es su religión y su cultura. "Ha sido especial entrar a una mezquita fuera de mi país".

Todos los jóvenes aseguran que se sienten "afortunados" de haber participado en la experiencia y que esperan poder transmitir a su entorno lo que han vivido cuando vuelvan a casa. "Nunca pensé que participaría en algo así, pero este proyecto ha cambiado mi vida en cierto modo", apuntaba Philipe Pascal, uno de los jóvenes.

Además de Granada, los jóvenes han pasado ya por Córdoba y estarán dos días más en Toledo. Los organizadores afirman que no pretenden dar una visión utópica de las relaciones entre judíos y musulmanes, pero que quieren mostrar que es posible una coexistencia pacífica.

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