cárcel de Albolote

Libros libres para los presos del penal granadino de Albolote

  • La UNED de Motril dona por segundo año consecutivo ejemplares para la biblioteca de la cárcel, donde la Universidad a Distancia tiene a medio centenar de matriculados

Imagen de archivo de la biblioteca de la cárcel de Albolote.

Imagen de archivo de la biblioteca de la cárcel de Albolote. / R. G.

“La educación es la herramienta más eficaz para lograr la reinserción social de las personas privadas de libertad”. El director del centro asociado de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) de Motril, José Antonio Ruiz Caballero, explica el motivo que les ha llevado a lanzar la iniciativa bautizada como Libros solidarios. La UNED cuenta con medio centenar de matriculados en el penal de Albolote, de los que la mitad, aproximadamente, son estudiantes de grado y el resto cursa Acceso a la Universidad.

“Desgraciadamente, para la mayoría de estos alumnos la compra del material didáctico resulta muy difícil debido a sus escasos recursos económicos”, reconoce Ruiz Caballero. Son los que quieren estudiar en la Universidad los que tienen más problemas para costear los libros.

Tras detectar este problema, el curso pasado comenzó la iniciativa Libros solidarios, que repite este año. “Supone la donación, a través de la Biblioteca de la UNED en la cárcel de Albolote, de libros de texto” por un valor que este curso ronda los 1.000 euros “para aquellos estudiantes que carezcan de medios económicos para su adquisición”, explica el director de la UNED de Motril. El centro, desde hace años, colabora en distintas actividades realizadas en la prisión, como exposiciones o cursos de verano –que incluso, hasta la pandemia, se han desarrollado con público externo–, junto a los responsables de Formación e Inserción Laboral del Centro Penitenciario de Albolote. La prisión cuenta con unos 1.200 reos.

El objetivo de estas actividades es “incrementar el nivel formativo y cultural de la población penitenciaria y, en definitiva, de facilitar su posterior reinserción social”, apostilla Ruiz Caballero. Así, los internos matriculados son tutorizados para avanzar en las asignaturas que presentan más dificultad y hay comunicación constante –mediante la figura de un asesor tutor– para que el estudiantado recluso pueda trabajar en un entorno en el que no tienen acceso a móviles y el trabajo con ordenadores está muy limitado por motivos de seguridad.

“Vimos a través del gestor de formación de la cárcel que algunos no podían comprar los libros. Eso nos llevó a la idea de crear una línea de préstamo de manuales y a presar en estas donaciones, que es algo interesante de cara a que se forme una biblioteca”, añade el responsable de la UNED en Motril.

“El carácter social de esta política de colaboración entre la dirección del Centro Penitenciario de Albolote y la UNED de Motril posibilita, en definitiva, que estos internos puedan mantenerse de forma activa en sus estudios. No podemos olvidar que todas estas personas se caracterizan por un alto nivel de ilusión, esfuerzo y tenacidad que es lo que les permite, en un ámbito tan complicado, alcanzar una formación universitaria con todo lo que ello implica en cuanto a promoción personal y profesional”.

Dentro de pocos días los estudiantes de grado se enfrentarán a sus exámenes. Los harán en la cárcel, con profesorado que se desplaza desde Madrid para la evaluación. “Nuestra obligación es apoyarles en lo máximo”, insiste Ruiz Caballero, que no esconde las dificultades que tiene la formación en este colectivo –con carencias previas y falta de hábitos de estudio–, y que contrapone con la necesidad de cumplir con la función social de la Universidad.

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