Patrimonio

Del MoMA al Realejo: un nuevo museo para hacer de Granada un referente del arte actual

Fachada del edificio de la calle Santa Ana de Granada donde se instalará el nuevo museo de arte actual. Fachada del edificio de la calle Santa Ana de Granada donde se instalará el nuevo museo de arte actual.

Fachada del edificio de la calle Santa Ana de Granada donde se instalará el nuevo museo de arte actual.

Jesús Jiménez / Photographerssports

Escrito por

· Noelia Gómez Mira

Redactora

Cuando uno camina por la zona de Plaza Nueva va dejando a su paso imponentes edificios –más allá de los enclaves tradicionalmente conocidos de la misma, como pueden ser la Real Chancillería, la Iglesia de Santa Ana o la Oficina de Turismo– que captan la atención de quienes pasan por su puerta. "¿Qué habrá tras esa fachada?", se pregunta más de uno al pasear por ese enclave que es un referente para el sector turístico de Granada, pero también del patrimonio de la ciudad. En sus alrededores se concentran algunos de los típicos lugares de restauración y ocio, además de ser un lugar estratégico al tratarse de la zona donde confluye el paso hacia tres de los barrios más característicos de la capital, Albaicín, Sacromonte y Realejo, pero lo cierto es que también muchas de esas llamativas fachadas, de las que hay multitud declaradas como protegidas, se encuentran vacías en su interior. Sin embargo, una de ellas pronto dejará de ser una simple fachada más para transformarse en un referente patrimonial, económico y artístico, gracias a una inversión millonaria con la que se busca convertir a Granada en el epicentro del arte joven contemporáneo, aquel que está marcado por la era digital y las redes sociales y que no deja de ganar adeptos día tras día.

La ciudad tendrá, en el número 4 de la calle Santa Ana, a la izquierda de la Oficina de Turismo, un nuevo museo de arte, donde confluirán trabajos de jóvenes artistas que estén en la zona de despegue con el de otros consagrados que sirvan como inspiración, como por ejemplo, de la artista Avery Singer, cuyas obras lucen en el MoMA de Nueva York y están valoradas en millones de euros, con la intención de convertir la ciudad en un referente del arte actual y educar en la cultura artística de hoy, basada en las redes sociales y la sociedad millenial.

Idea de una granadina

Tras este proyecto, que ya está sobre la mesa de la Delegación de Cultura, se encuentra Ana Martínez Frías, una granadina de 30 años, que cuenta en su haber con más de 250 obras de diferentes artistas jóvenes y reconocidos del panorama internacional y que, tras comprobar la carencia a efectos arte joven que tenía Granada, pese a haber sido un sitio de referencia y peregrinaje para artistas hasta hace un siglo, y ver cómo otros lugares, con menos peso histórico que Granada, sí que contaban con enclaves de este tipo, decidió poner en marcha una idea que en unos meses será una realidad.

Obra de Avery Singer de la colección. Obra de Avery Singer de la colección.

Obra de Avery Singer de la colección.

"Me pareció que tener todas esas obras en casa era casi blasfemo porque el arte es para verlo. Además, los artistas jóvenes necesitan que los vean y también tener lugares en los que inspirarse. En Granada siempre he encontrado que faltaban cosas pese a que es cierto que históricamente sí las habíamos tenido. Por ejemplo, tenía amigos que estudiaban Bellas Artes y es cierto que en Granada hay cosas maravillosas del Barroco, Renacimiento, y más antiguas, pero si querían encontrar voces más jóvenes, de artistas como ellos, tenían que tirar de internet porque no hay ningún espacio consagrado en la ciudad donde se puedan ver cosas con las que te puedas identificar, de nuestra generación", explicó Ana Martínez.

Una zona protegida

El enclave donde se pretende ubicar este museo se encuentra dentro de la zona cuyo suelo se encuentra dentro del Plan especial de Protección y Catálogo del Sector Alhambra, algo que hace que la obra no solo dependa del Plan General de Urbanismo (PGOU) municipal, sino también de las directrices marcadas dentro del Plan Alhambra, que depende de la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía. En concreto, y a modo de resumen, en esta zona de protección urbanística no pueden modificarse las edificaciones ya existentes, pudiendo solo rehabilitarse respetando la fachada histórica que presenta. Si bien existirían algunas excepciones si se tratase de un "proyecto singular", tal y como ocurre en este caso.

Obra de Kelly Akashi. Obra de Kelly Akashi.

Obra de Kelly Akashi.

Según explicó el arquitecto Felipe Hita, quien, junto a un equipo de profesionales de los estudios granadinos Annona y Afab, se encarga de la redacción y planificación urbanística de este proyecto, el inmueble donde pretende instalarse el museo "es un edificio catalogado que en el año 2007 alguna promotora derribó, creemos que sin permiso, dejando solo la fachada". Al encontrarse dentro de este espacio de suelo protegido, desde la Delegación de Cultura se quería la "reconstrucción mimética del espacio, que era una vivienda residencial, algo que sería inviable para poder instalar el museo". Es por ello que, amparándose en que se trata de "un proyecto singular, previsto en el PGOU, ya que sería beneficiario para el barrio, sí que podría llevarse a cabo", dentro de los parámetros que estipulen desde las distintas administraciones.

Plazos

Ante ello, ya se ha entregado un primer borrador del anteproyecto a la Delegación de Cultura, en el que, respetando la actual fachada y explicando el fin de esta obra y los beneficios que traería al entorno a nivel cultural, se dispondrían de unos 1.800 metros cuadrados de espacio de edificación, un trámite del que se espera una respuesta, para así, una vez tenida la luz verde a nivel autonómico, poder iniciar los trámites para obtener las pertinentes licencias municipales para el inicio de los trabajos.

Obra de Anastasia Bay. Obra de Anastasia Bay.

Obra de Anastasia Bay.

"El museo depende al 100% de los permisos y las conversaciones con las instituciones", indicó a Granada Hoy, Ana Martínez, que aseguró que, "de momento, todas las conversaciones tenidas han sido muy buenas, ya que nos han dicho que hacen falta cosas así. Sobre todo en el momento en el que estamos, que la cultura se ha visto muy afectada y se ha cerrado un montón de lugares". En este sentido, según explicó Felipe Hita, el objetivo, "siendo positivos", sería que en otoño del 2022 ya estuvieran en marcha los trámites municipales para la obtención de permisos, burocracia que, a su vez, se dilataría entorno a cuatro meses más. Así, no sería hasta 2023 cuando podría iniciarse la obra.

Sin embargo, a tenor de estos plazos, antes Granada contará con una especie de aperitivo de lo que luego será el museo, pues de cara a la primavera se abrirá un centro de arte en un inmueble de Gran Vía, en el que ya se comenzarán a instalar exposiciones temporales de artistas para que sirvan como inspiración a jóvenes y como antesala de lo que habrá unos meses después en la ciudad.

Financiación

La puesta en marcha de este proyecto ha sido posible gracias a los fondos de Ana Martínez, con el apoyo de personas que desde el ámbito privado que han colaborado con ella, que ha ido adquiriendo obras poco a poco y desarrollando esta idea que surgió hace algunos años. Así, tanto el enclave donde se pretende instalar el museo como el lugar de Gran Vía que se abrirá en unos meses han sido adquiridos "con nuestros fondos y los fondos recaudados de las personas que han querido colaborar con el proyecto", explicó Martínez, que no cierra la puerta a que haya una colaboración pública más adelante.

Obra de Alex Gardner. Obra de Alex Gardner.

Obra de Alex Gardner.

"Desde el principio hemos tenido como premisa el que, aunque no haya ningún beneficio como tal, el museo sea rentable para su mantenimiento, es decir, que se mantenga a sí mismo con lo que ingrese. A nivel de inversión pública ahora mismo no hay nada, porque vivo fuera del país y me habría gustado, seguir yendo a Granada cada mes y medio y dos meses y empezar las conversaciones, pero por la pandemia ha sido imposible", relató Martínez. "Preferiría que hubiese una participación institucional, para que fuese gratis para los estudiantes, o el público general o que se pagase una cantidad simbólica, lo justo para que se cubran los gastos de mantenimiento. Tenemos que ver qué modalidad puede funcionar y que el sitio pueda estar abierto cuanto más tiempo a la semana, mejor", indicó.

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