El PTS insta el desalojo del cortijo incendiado para su urgente demolición
Pide a las administraciones a que se proceda igual que con el de las Angustias · Los más de sesenta rumanos descartaron las ofertas de Asuntos Sociales y optaron por pasar la noche en el inmueble
El incendio que afectó la noche del domingo a un cortijo ocupado por rumanos dentro del Parque Tecnológico de Ciencias de la Salud (PTS) de Granada, que obligó a desalojar a unas 60 personas, ha destapado una nueva situación de urgencia no sólo por el peligro para las personas por vivir en una edificación precaria entre maquinaria de obra, sino por la necesidad de disponer del terreno para seguir la construcción del Campus.
Según explicó ayer el gerente del PTS, Jesús Quero, "es urgente la demolición de la edificación". De hecho, asegura que la propia empresa de construcción del nuevo hospital (el cortijo se situaba dentro del recinto en el que se está haciendo el futuro centro sanitario del Parque) estaba "alarmada" por el hecho de que tan cerca de una obra de tal magnitud estuvieran viviendo personas sin ninguna seguridad y expuestas constantemente al peligro de la obra. No en vano, el fuego se produjo muy próximo a un depósito de oxígeno del hospital, aspecto que preocupaba a los bomberos ante una posible deflagración.
Por eso, desde el PTS instan "a que se vuelva a producir un desalojo" de los rumanos que ocupan la edificación, que aún siguen allí ya que sólo ardió una nave del cortijo. "No sé si corresponde al juez o al Ayuntamiento instar a que se proceda igual que con el cortijo de las Angustias", dijo Quero.
Lo que esperan es que se autorice un desalojo en el que las administraciones busquen "una solución a estas personas" para posteriormente proceder a la demolición del inmueble. Porque, aunque en un principio -los rumanos llevan ya meses instalados allí- no corría prisa contar con el terreno, ya que el edificio no se va a recuperar para otro uso como el de las Angustias, ahora sí porque sobre ese suelo está proyectado el aparcamiento en superficie del futuro hospital, del que está prácticamente concluida la obra civil a la espera de que comience la intervención en los espacios exteriores.
"Si ya era urgente, con hechos como estos se demuestra que es perentorio" y que hay que actuar, confirmó el gerente.
El cortijo era de un propietario privado que tenía un secadero de jamones y que no estaba obligado a desalojar hasta que el Ayuntamiento le diera la licencia en otro terreno de la carretera de Ogíjares. Cuando se fue hace unos meses, acudieron los rumanos. La parte quemada es la de la nave de los jamones.
A los pocos minutos de que comenzaran las llamas miembros de Cruz Ruja y de los Servicios Sociales del Ayuntamiento acudieron a la zona. Su actuación fue inmediata, tal y como confirma la concejal de Bienestar, Ana López. "A todos los afectados se les ofreció la posibilidad, como medida urgente, de que se alojaran en albergues y hostales para que pasaran la noche. Pero ninguno quiso moverse de alli". La edil explica que, a pesar de seguir en el cortijo, los técnicos seguirán trabajando con las familias a través de los diferentes programas que tienen en marcha. "Seguiremos trabajando y buscando su integración", matizó. En cuanto a su desalojo, Ana López Andújar aseguró no tener competencias directas debido a que la propiedad del inmueble no es municipal.
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