Granada

El PTS: el escollo del mapa de ruidos

  • La cercanía de la circunvalación hace que más del 80% del suelo adscrito a la zona sanitaria Sur incumpla los niveles de ruido que marca la normativa

  • Las zonas turísticas son las que mejores resultados obtienen

El concejal de Medio Ambiente (izqda.), junto al profesor del departamento de Física Aplicada Jerónimo Vida. El concejal de Medio Ambiente (izqda.), junto al profesor del departamento de Física Aplicada Jerónimo Vida.

El concejal de Medio Ambiente (izqda.), junto al profesor del departamento de Física Aplicada Jerónimo Vida. / j. A.

Granada ya tiene un nuevo mapa de ruidos. Los 112 documentos cartográficos que dibujan el nivel sonoro que soportan los granadinos han dotado a la ciudad de una potente herramienta que servirá, en un futuro inmediato, para fijar las medidas correctoras que permitan diseñar una ciudad más amable. El ingente trabajo que ha llevado a cabo el área de Medio Ambiente con la asistencia técnica del departamento de Física Aplicada de la UGR concluye con una mejora acústica en la ciudad.

El principal escollo que arroja el mapa se encuentra en el área sanitaria Sur, es decir, en las inmediaciones del PTS. La cercanía de la Circunvalación y el elevado tráfico de vehículos que soporta esta arteria de la ciudad hace que más del 84% del territorio incumpla con los decibelios que marca la normativa (60 decibelios por el día y por la tarde y 50 por la noche). Y la situación puede ir a peor cuando abre sus puertas el centro Nevada. ¿Significa esto que vivir en esta zona es un infierno? No. La parte más sensible de esta esquina de la ciudad es el hospital del PTS, pero el aislamiento acústico de uno de los edificios más modernos de la ciudad hace que este ruido sea tolerable. Lo mismo ocurre en los edificios de nueva construcción que se han levantado en esta zona de expansión. Todos ellos han tenido que construirse siguiendo las normas de edificación vigente. En números absolutos habría 300 personas expuestas a niveles por encima de los que marca la normativa.

El resto del documento evidencia una mejora acústica en la ciudad. Teniendo en cuenta los niveles de mañana, tarde y noche, las escuetas zonas de uso industrial situadas en la Chana cumplen en un 93% con la normativa. Si tenemos en cuenta las personas expuestas a estos ruidos, en horario diurno el 93% están sometidas a niveles por debajo de los objetivos marcados.

Uno de los usos del suelo que salen mejor parados en esta revisión del mapa de ruidos es el turístico. Los suelos con este uso, repartidos entre los distritos Albaicín, Beiro, Centro y Genil cumplen por la mañana en un 98% con los valores establecidos, el porcentaje sube al 99,7% por la tarde y el 98,8% por la noche.

Claro que el uso que más interesa a los granadinos es el residencial, las viviendas, al que se adscriben más de 17 millones de metros cuadrados en la ciudad. En este caso, el 76% del territorio cumple con los objetivos.

El concejal de Medio Ambiente, Miguel Ángel Fernández Madrid, mostró ayer su satisfacción por los resultados que arroja el mapa y adelantó que en paralelo a la tramitación del plan se deberá prestar especial atención a las zonas en las que se hayan detectado incumplimientos. Sobre los buenos resultados obtenidos principalmente en las áreas turísticas, Fernández Madrid no negó que la puesta en marcha de la LAC ha contribuido a reducir los niveles sonoros de parte de la ciudad. A partir de ahora, el Ayuntamiento se pondrá a trabajar en las medidas que permitan reducir los niveles acústicos en los puntos más sensibles de la ciudad.

La revisión del mapa de ruidos de 2008 llega antes de que se cumplan los plazos establecidos por la directiva europea que fijaba 2017 como límite.

El trabajo ha sido realizado por el personal de la Concejalía de Medio Ambiente con la asistencia técnica del profesor Jerónimo Vida, del departamento de Física Aplicada de la UGR.

En líneas generales el mapa revela unos resultados que hablan de una mejora en la calidad acústica de la ciudad.

Entre las medidas que se estudiarán para poner en marcha se encuentran acciones sobre el viario urbano (pavimentos fonoabsorbentes), restricciones de circulación, limitación de velocidad, construcción de edificios más eficientes, educación contra el ruido...

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