Granada

El Palacio de los Abencerrajes, sitio de leyenda

  • El espacio, que será analizado durante unos cinco años, es el de mayor envergadura arqueológica de la Alhambra

  • Abre al público de forma gratuita

La palabra abencerraje es sinónimo de leyenda. La literatura nacional y los grandes maestros de las letras del siglo de oro, como Lope de Vega y Miguel de Cervantes, hicieron referencia en sus escritos a miembros de este clan venido del norte de África que poseyó un palacio en el entorno de la Alhambra, lo cual significaba que la familia ostentó una posición de privilegio en la estratificación social del reino nazarí. A partir de ayer, cualquiera que suba al enclave granadino, incluso sin entrada, porque el acceso es gratuito, tiene como visita obligada el espacio que ocupa el Palacio de los Abencerrajes, que además, será objeto de labores de investigación y restauración.

Los muros del Palacio de los Abencerrajes fueron probablemente testigo de variadas conspiraciones e intrigas contra el poder. La leyenda y los datos históricos cuentan que el propio Mulay Hacén -el pico Mulhacén recibe su nombre- engañó con un artimaña a una treintena de caballeros del clan por confabular contra la corona y fueron asesinados. En el Palacio de lo Leones hay dos estancias residenciales, una de ellas recibe el nombre de la Sala de los Abencerrajes a partir del siglo XVI, debido al suceso relatado anteriormente.

La Alhambra, en su apuesta continua por ofrecer nuevas experiencias y mostrar el legado eterno y único que posee el palacio rojo tanto a visitantes foráneos como a locales, dejará abierta la zona del Palacio de los Abencerrajes para todo el público de forma gratuita en un ejercicio de transparencia mientras los trabajos de investigación y consolidación del lugar se llevan a cabo.

El Palacio de los Abencerrajes es el parque arqueológico más grande que posee el palacio rojo y el Patronato del Alhambra y el Generalife decidió poner en marcha un plan de investigación del lugar que constará de diferentes fases y cuyos trabajos se extenderán entre cuatro o cinco años. Las actuaciones que se llevarán a cabo tienen un doble objetivo, por un lado, completar la información arqueológica que se tiene del solar mediante la realización de una serie de excavaciones de lugares en los que no se ha intervenido, y por otro, la consolidación y restauración de diversas estructuras que se han escombrado en los últimos 150 años.

El director del Patronato de la Alhambra y el Generalife, Reynaldo Fernández, durante una visita en la zona comentó al respecto que ya se habían hecho investigaciones "importantes de esta zona, pero queremos encargar un plan de investigación hasta la puerta de los sietes suelos y hacer una serie de fases de excavaciones arqueológicas para poner en valor e investigar esta zona. Este espacio nos permite hacerlo con transparencia y abierto, porque hay otros lugares en la Alhambra que son de interior y que cuando se restauran no se pueden abrir al público".

El Palacio de los Abencerrajes y el clan en sí pertenecen al imaginario colectivo, ya no sólo por la leyenda del asesinato llevado a cabo por Muley Hacén, sino porque además han inspirado diversos escritos y obras literarias. Por ejemplo, en una novela morisca del siglo XVI, un miembro del clan se enamora de una mujer zegrí, es decir, de una familia contraria y rival. La coyuntura, clásica trama romántica de personajes de familias enfrentadas que popularizaría William Shakespeare con su Romeo y Julieta, se solucionó porque el alcaide de Antequera Rodrigo de Narváez intervino para que se diera un final feliz.

Grandes de la literatura patria y del teatro como Lope de Vega, el llamado Fénix de los ingenios, retomó la historia anterior, y Miguel de Cervantes Saavedra, el insigne autor de El Quijote, también nombró a los Abencerrajes en sus escritos.

Por otro lado, la Virgen del Pilar, en relación a la famosa jota en la que no se muestra partidaria de ser francesa, quizá no se manifieste demasiado animada cuando se entere, según informó el director del Patronato, que el Palacio de los Abencerrajes sufrió mucho durante la invasión de los franceses, ya que cuando se marcharon del lugar realizaron la voladura de la Gran Torre de los Abencerrajes y de la cercana Puerta de los Siete Suelos.

El Servicio de Conservación y Protección de la Alhambra ya inició los trabajos preparatorios de la intervención y, el pasado mes de julio, concluyó la reparación de la tapia que cierra el solar a la Calle Real, en la que se han recuperado huecos de puertas y ventanas de las viviendas modernas que fueron cegados al ser estas derribadas en diversos momentos del siglo XX. Además, en la cara interna de la tapia, se instaló una pasarela provisional para facilitar a los visitantes el acceso a contemplar los trabajos que se desarrollen en el solar.

La visita al Palacio de los Abencerrajes se suma a otros atractivos que tiene el entorno del palacio rojo para los que no es necesario tener entrada. En ese sentido el director del Patronato de la Alhambra y el Generalife, Reynaldo Fernández, destacó que "la gente que va a Alhambra puede ver diversas localizaciones durante tres horas sin pagar un euro y sin entradas, como el Museo de la Alhambra, el Museo de Bellas Artes, el Palacio de Carlos V, la Plaza de los Aljibes, el camino medieval del Rey Chico y muy pronto el museo Ángel Barrios. A Granada siempre vale la pena venir aunque no se tenga entrada a la Alhambra".

Por su lado, la delegada del Gobierno de la Junta de Andalucía, Sandra García, que estuvo presente durante el anuncio de la intervención que se llevará a cabo, señaló ayer que la Alhambra "es un monumento vivo y no deja de dar sorpresas los 360 días del año. Los turistas podrán ver por la pasarela instalada a partir de hoy podrán ver las distintas actuaciones en el Palacio de los Abencerrajes, por un lado consolidando un espacio que se han investigado con anterioridad y que se puede decir que lleva investigándose uno 150 años, pero en el que se sigue buscando información de lo que supuso".

El área arqueológica del Palacio de los Abencerrajes ha sido intervenida en múltiples ocasiones a lo largo de los siglos. Según las últimas investigaciones, fue uno de los primeros asentamientos en la colina de la Sabika. Con el tiempo, debió perder o modificar su funcionalidad en favor de nuevos edificios y, tras la conquista cristiana, fue sede de la casa o palacio de la Contaduría, y posteriormente se dividió y repartió en varias fincas para personas vinculadas al monumento.

En la segunda mitad del siglo XIX, el solar se encontraba abandonado, en parte debido a las voladuras que las tropas napoleónicas. Desde entonces recibió el significativo nombre de el Secano. A finales de la misma centuria se hicieron algunos descubrimientos de muros, pavimentos, canalizaciones y se guardaron algunas piezas y fragmentos en los almacenes de lo que luego sería Museo de la Alhambra.

En la década de los años treinta del siglo pasado, se efectuaron nuevas exploraciones arqueológicas y realizaron algunas consolidaciones y reconstrucciones, como la pequeña torre que sobresale de la muralla.

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