Perfil de Ángel Boza | Caso la Manada Quién es Ángel Boza, el miembro de la Manada que cumplirá condena en la cárcel de Albolote

  • Se trata del menor de los integrantes de este grupo condenado a 15 años por la violación colectiva a una joven en los Sanfermines de 2016

  • Fue el que protagonizó el hurto de unas gafas de sol en un centro comercial de Sevilla en agosto del 2018 y tiene pendiente otro juicio por otro robo en San Sebastián

Ángel Boza, el miembro de la Manada que cumplirá condena en Albolote. Ángel Boza, el miembro de la Manada que cumplirá condena en Albolote.

Ángel Boza, el miembro de la Manada que cumplirá condena en Albolote. / Efe

El 'cachorro' del grupo, el menor de los cinco, el último que entró a formar parte la Manada y el que menos ruido había dado hasta su famoso robo de unas gafas de sol en un centro comercial de Sevilla en agosto del pasado 2018. Ángel Boza (1991) es el miembro de la Manada -los otros cuatro integrantes son José Ángel Prenda, el exmilitar Alfonso Jesús Cabezuelo, Jesús Escudero y el exguardia civil Antonio Manuel Guerrero- que cumplirá en la cárcel de Albolote los 15 años a los que ha sido condenado por la violación grupal a una joven de 18 años en los Sanfermines del 2016.

Al ser 'el nuevo', Boza, que al igual que el Prenda era miembro de los Biris, la peña ultra del Sevilla FC, estaba sometido continuamente a ciertas bromas por parte de los otros cuatro integrantes de la Manada. Entre ellas se encontraba la de tener que pasar diversas "pruebas de fuego" para así convertirse, de forma oficial, en un componente más del grupo. Precisamente su iniciación era en los Sanfermines del 2016.

Su ritual de iniciación, en los Sanfermines

Durante la fiesta pamplonica de hace tres años, Boza habría sido el segundo en hablar con la víctima después del Prenda en la plaza del Castillo de Pamplona, fue el encargado de atraer a la joven, el primero en besarla y quien la cogió de la mano para introducirla en el portal donde se produjo la violación grupal.

Antecedentes por robo con fuerza

Pese a que es el único de los miembros que no está enjuiciado por el caso de la violación de Pozoblanco (Córdoba) -los otros cuatro integrantes de la Manada están acusados de haber abusado sexualmente de una joven de 21 años durante las fiestas de Torrecampo en 2016-, antes de que su nombre se conociese por la violación, Boza ya contaba con antecedentes por robo con fuerza y contra la seguridad vial. Pero, además, durante su estancia provisional en prisión por lo ocurrido en los Sanfermines, fue sancionado por participar en una pelea en la que varios internos dieron una paliza a un preso que acababa de entrar en la cárcel.

Robó unas gafas de sol en Sevilla al salir de prisión

El verano del 2018, ya fuera de prisión, el rostro de Boza regresó a los medios de comunicación después de que protagonizase un hurto en un centro comercial de Sevilla. La tarde del 1 de agosto del pasado verano, entró en un establecimiento, cogió unas gafas de sol de 148 euros, las desalarmó, se las ocultó bajo el pantalón y se fue sin abonar su precio.

Se dirigió al aparcamiento, cogió su coche y cuando se disponía a abandonar el lugar por la rampa de salida, un vigilante de seguridad que previamente había sido avisado del hurto, trató de detenerlo. Sin embargo, Boza dio "un volantazo para huir por la izquierda, obligando al vigilante, a quien había visto situado frente a él con el brazo levantado, con la palma de la mano abierta, haciéndole indicación para que se detuviera, a apartarse para no ser atropellado, golpeándole con el espejo retrovisor" y provocándole distintas lesiones.

Tras circular por varias calles durante su huida, efectivos de la Policía Local de Sevilla lograron interceptarlo e intervenirle las gafas que había sustraído. Así constaba en la sentencia dictada por esta causa en cuya vista judicial Boza pidió "perdón" por lo sucedido y tildó el hurto de "una gilipollez" por su parte: "Estoy muy arrepentido del robo de las gafas. Fue, si me permiten la palabra, una absoluta gilipollez por mi parte, más aún con todo lo que me precedía. Por ello quiero pedir perdón", dijo ante el juez.

Estos hechos, por los que en un principio tuvo que regresar a prisión, fueron considerados finalmente como delitos leves de hurto y de lesiones, por lo que al final quedó libre y fue condenado en noviembre del pasado 2018 al pago de dos multas de 540 euros cada una, así como a indemnizar con 234,32 euros a un vigilante que resultó herido, quedando exento de una pena de prisión.

A juicio en septiembre, por otro robo en San Sebastián

Sin embargo, hace unos días se conocía que, de nuevo, Boza se enfrenta a otra causa por otro robo -la sustracción de cinco gafas de sol- en una óptica de San Sebastián, que habría cometido junto a otros dos miembros de la Manada -José Ángel Prenda y el ex guardia civil Antonio Manuel Guerrero- dos días antes de la violación grupal de los Sanfermines. Por este robo, cuyo juicio se celebrará el próximo 10 de septiembre en San Sebastián, se enfrenta a una petición fiscal diez meses de prisión.

Según el escrito de conclusiones provisionales de la Fiscalía de Guipúzcoa, los hechos tuvieron lugar sobre las 19:15 horas del 5 de julio de 2016, cuando estos tres acusados, actuando de "consuno y guiados de un ánimo de enriquecimiento ilícito", accedieron a una óptica ubicada en la calle Hernani de San Sebastián.

"El perfil más bajo" durante el juicio

En noviembre del 2017, durante el juicio por la violación grupal en los Sanfermines, Boza fue el que mostró el perfil más bajo de los cinco acusados y, al igual que el resto, ha sido condenado a 15 años de prisión por violación. Este fallo fue dictado el pasado mes de junio por el Tribunal Supremo, que zanjó la polémica creada en torno a este caso al rechazar las dos sentencias anteriores de la Audiencia de Navarra y el Tribunal Superior de Justicia de esta comunidad que sólo habían apreciado un delito continuado de abusos sexuales con prevalimiento, por el que les habían impuesto nueve años de prisión.

El fallo del Alto Tribunal condenó a los cincos sevillanos por un delito continuado de agresión sexual a 15 años de prisión a cada uno de ellos, además de la prohibición de acercarse a la víctima durante 20 años, así como de su domicilio, lugar de trabajo o a cualquier otro que sea frecuentado por ella a una distancia inferior a los 500 metros.

Asimismo, también se les prohibe comunicarse por cualquier medio de comunicación o medio informático o telemático, contacto escrito, verbal o visual, y a otros ocho años de libertad vigilada, debiendo asimismo indemnizar conjunta y solidariamente a la víctima con 100.000 euros.

Cumplirá condena en Albolote

Boza será el integrante de la Manada que cumplirá condena en la prisión de Albolote, donde será trasladado en los próximos días desde la prisión de Sevilla-I, donde se encuentra actualmente. Así se ha acordado después de que, el pasado jueves 8 de agosto, la junta de tratamiento de Sevilla-I, decidiera proponer a Instituciones Penitenciarias la clasificación de los cinco condenados en segundo grado penitenciario y rechazara la petición inicial de los cincos jóvenes de cumplir la condena en cárceles de Sevilla.

Por su parte, Jesús Escudero cumplirá condena en Huelva, José Ángel Prenda en la prisión Puerto III de Cádiz, el exguardia civil Antonio Manuel Guerrero en Sevilla-I -donde se encuentra actualmente-, y el exmilitar Alfonso Jesús Cabezuelo en Topas (Salamanca), tal y como ha fijado finalmente Instituciones Penitenciarias.

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