Privatizaciones de polideportivos en Granada, un modelo de luces y sombras

Urbanismo

La pretensión municipal de conceder la gestión del Complejo Deportivo Bola de Oro ha levantado fantasmas de otras gestiones fallidas

El Ayuntamiento defiende un nuevo modelo de colaboración "público-privada" para hacer frente al aumento del uso de estas instalaciones

Privatizaciones de polideportivos en Granada, un modelo de luces y sombras
Privatizaciones de polideportivos en Granada, un modelo de luces y sombras / Jose Velasco

Granada/¿Es elitista hacer deporte en Granada? El reciente caso de privatización del Complejo Deportivo Bola de Oro ha reabierto el debate sobre el acceso de los granadinos a las instalaciones deportivas, toda vez que en la ciudad conviven diferentes modelos. Sin embargo, la particularidad del proceso al que el Ayuntamiento pretende someter a la instalación señera del barrio de la Carretera de la Sierra es la gran novedad, ya que es el primer centro deportivo en más de un lustro que, tras años de uso público, pasa a ser concesionado por una empresa privada a través de un concurso. Sería una concesión a 15 años por 4,2 millones de euros. Aunque el Consistorio defiende que se trata de un ejemplo de colaboración público-privada, que está en el ADN del PP, no viene a significar más que pasar de una gestión pública a una privada, aunque sea a través de un concurso de la administración municipal para que la instalación sea controlada durante un tiempo por una compañía.

Sería como tal el segundo caso en Granada de una instalación pública que pasa a manos privadas. Aunque existen instalaciones municipales gestionadas de forma privada, la forma no es la misma y es muy variada. La mayoría de ellas como son los casos del Centro We o el propio gimnasio 02 que estaban asociados a desarrollos urbanísticos en los que las empresas que los ejecutaban obtenían como usufructo explotar algunos de los bienes asociados a los mismos. El caso más parecido al de la Bola de Oro es el que en su origen se denominó Complejo Deportivo Periodista Antonio Prieto, situado en la avenida García Lorca cuando el nuevo barrio de Albayda estaba en plena urbanización. Este diario, en noviembre de 2005, avanzó en exclusiva el proyecto municipal para construir una instalación en un solar situado tras la estación de autobuses, y cuyo proyecto quedó definido cuatro meses después.

A finales de 2007 quedó inaugurado de forma incompleta, siendo su gestión municipal. Se abrió con el campo de fútbol, pistas de pádel, una recta de atletismo que apenas se usó nunca, y un pabellón cubierto. Quedaban por desarrollar la piscina y el gimnasio, para lo cual se anunció una inversión pública a cargo de fondos del segundo Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, y que no fue puesta en servicio hasta 2013 pese a llevar acabada dos años. La tardanza del Ayuntamiento entonces gobernado por el PP de Torres Hurtado es que decidió sacar a concurso la gestión del centro deportivo al completo, una concesión que recayó en la compañía Serviocio.

Y aquí es donde viene el problema. La adjudicataria de la gestión no hizo frente a los pagos del canon de uso de la instalación desde su concesión, el cual ascendía a 225.000 euros anuales, una situación que denunciaba continuamente la oposición municipal en el año 2015. Con el cambio de gobierno municipal por la operación Nazarí y la llegada del PSOE a la alcaldía de la ciudad, se revirtió aquella concesión. Los socialistas podrían haber devuelto la gestión municipal del centro, pero se buscó una nueva concesión "para evitar el cierre del centro". El nuevo concurso entregó la gestión a Inacua, una filial de Ferrovial, en 2017.

El último capítulo de este embrollo es que el TSJA condenó al Ayuntamiento de Granada a pagar cerca de medio millón de euros a Serviocio, la cual está en extinción, por "por la liquidación y compensación del contrato de gestión y explotación", según aquella sentencia del pasado mes de noviembre. "Se puede revertir la concesión si se justifica, y es lo que hicimos con Antonio Prieto", comenta el que fuera alcalde del PSOE en aquel momento Paco Cuenca, que añade que el riesgo que se corre al tomar esa decisión es que "la empresa te lleve a juicio por lucro cesante y tener que pagar".

Otro ejemplo similar es el centro deportivo We. A finales de la primera década de este siglo fue de los espacios deportivos más conocidos de la ciudad, con miles de asociados por su actividad familiar, contar con piscina al aire libre, en un espacio junto a la Circunvalación en La Chana que iba a ser en principio un centro de tecnificación de golf, y que mucho antes era la parcela donde se iba a construir el Palacio de Hielo de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2010.

El complejo deportivo se inauguró en 2009 y fue construido por la empresa Jarquil, que había desarrollado urbanísticamente los terrenos de esa zona de la ciudad, o al menos buena parte de ellos ya que una parte se quedó a medias y fue completada por Aedas Homes hace cerca de cuatro años. Explotado con el nombre de We, a la empresa empezaron a fallarle los números y decidió abandonar el centro en octubre de 2021, apenas cuatro meses después de que el PSOE volviera al gobierno municipal. Solo se mantuvo abierto el campo de fútbol pero se clausuraron el resto de instalaciones, llevándose la empresa, además, todo el equipamiento, por lo que resultó imposible reabrir la instalación. El empresario Pío Salvador, en un último intento, trató de salvar el complejo rebautizándolo como Alhambra Sport Club, pero no pudo afrontar los gastos de la reapertura.

En junio de 2022 se revirtió el contrato por incumplimiento del mismo y el Ayuntamiento está personado en el concurso de acreedores de la empresa. El centro tiene hipotecada la concesión administrativa con la actual CaixaBank y se verá también las consecuencias del cierre para pedir por parte del Ayuntamiento una indemnización a la empresa por daños y perjuicios. El centro permanece cerrado a pesar de que varias empresas han tratado de reabrirlo en los últimos tres años.

No todo son calamidades en la gestión privada. El centro 02 sigue funcionando sin problemas desde el año 2005, de la misma forma que el gimnasio Yo10 en Camino de Ronda y que cumple 15 años este 2024, así como el Inacua se mantiene sin problemas desde que se volvió a conceder a Ferrovial en 2017. En la actualidad también ha encontrado la estabilidad el espacio deportivo donde ahora se encuentra el Campus Tenis Club, situado en la curva de la Ronda Sur del PTS, unos terrenos construidos para uso deportivo por el contructor Roberto García Arrabal, donde en un primer momento iba a construir la Ciudad Deportiva del Granada Atlético, y luego un gran complejo tenístico (NES Campus) que acabó teniendo menor envergadura de la proyectada. Estos terrenos estuvieron salpicados también por la operación Nazarí. Un informe de la Policía entonces dijo en 2017 que el promotor había pagado 3 millones de euros para la Junta para revender una parte de la parcela a la UGR y hacer en otra parte proyectos privados, algunos de ellos sin uso deportivo como estaba previsto.

En la ciudad permanecen también abiertos grandes espacios deportivos pero que mantienen la gestión pública, varios de ellos del Ayuntamiento. El más señero es el Complejo Deportivo Núñez Blanca, construido por la Junta de Andalucía e inaugurado a mediados de los años 90, pero que sufrió un hundimiento de terreno en la pista de atletismo que lo mantuvo cerrado un par de años más. La singularidad de este espacio es que es el único recinto deportivo de titularidad municipal que tiene campo de fútbol de césped natural, lo cual añade un gasto importante con respecto a otras instalaciones. En la zona más al norte, también conserva la gestión del Complejo Deportivo Aynadamar. Luego el resto de divide en instalaciones de menor tamaño, pistas polideportivas y de pádel.

Aparte figuran el estadio de La Juventud, gestionado por la Junta de Andalucía quien está ejecutando su modernización después de estar casi veinte años en desuso y en estado ruinoso. Hace un año abrió la segunda fase de la remodelación con un pabellón cubierto de varias salas, un gimnasio, y la recuperación de la entrada por Camino de Ronda, y falta que la Junta acometa la tercera fase con la piscina cubierta. Gestión pública, pero en este caso de la Universidad de Granada, son sus instalaciones situadas en Cartuja y sobre todo el Campus de Fuentenueva, con dos pabellones, las nuevas pistas de tenis y pádel, un campo de fútbol de césped artificial y el estadio de rugby, una de las instalaciones más emblemáticas de la capital. Se espera que en mayo, además, se complete la modernización de los servicios con la nueva piscina. Ya fuera en el ámbito de la capital, pero con gestión también pública, está la Ciudad Deportiva de Armilla, cuyo control está a cargo de la Diputación provincial.

El caso del estadio de Los Cármenes

Similar por la forma pero con sus matices, la concesión del estadio de Los Cármenes que pretenden la ciudad y el Granada CF es un caso de privatización o "colaboración público-privada". Es hacer que una instalación pública pase a manos de un particular para su uso. De facto, ya funciona así con el acuerdo anual de cesión del estadio al club de fútbol. Aun así, la particularidad de este asunto es que el Granada CF es la única entidad deportiva de la ciudad capaz de gestionar un recinto de este tipo. El club busca una concesión a largo plazo y el Ayuntamiento que este pague un canon también por su uso. La cantidad a satisfacer es la que no convenció al Granada en los dos pliegos anteriores. El club, por otro lado, edificó su Ciudad Deportiva en terrenos municipales y tiene su gestión durante 75 años. En este caso, fue el club quien se comprometió para su uso urbanizar el desarrollo de las calle colindantes, algo que aún no está hecho, y reservar un porcentaje de la instalación para uso público, obras que están en marcha.

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