Radiaciones contra el cáncer
La Oncología Radioterápica utiliza las radiaciones para eliminar las células tumorales localizadas, la mayoría de los casos malignas, con un claro objetivo curativo en cualquier tipo de cáncer
HAY dos teorías que inquietan a los ciudadanos. O ahora hay más casos de cáncer que antes o es que han mejorado los diagnósticos y por eso se detectan más. Sea cual sea la realidad los pacientes oncológicos reciben un tratamiento personalizado que cada vez avanza más y que busca o la curación o el objetivo paliativo según el estadío o el tipo de tumor.
La radioterapia es uno de los tratamientos más eficaces a los que se someten los pacientes oncológicos en programas multidisciplinares que también incluyen la cirugía y la quimioterapia como acción directa contra las células cancerosas.
Desde 1988 el Hospital Virgen de las Nieves cuenta con el servicio de Oncología Radioterápica. Entre la planta baja del edificio y el sótano se distribuyen las distintas salas con el aparataje que día tras día se pone en marcha contra el cáncer. Como su propia jefa de servicio define, se dedican al "tratamiento con radioterapia de los pacientes oncológicos aunque también se tratan algunos tumores benignos. Con todo, el 90% son patología oncológica", explica Rosario del Moral.
A grandes rasgos, lo que se hace es delimitar la zona tumoral a tratar gracias a técnicas de imagen avanzadas y pero también proteger los órganos cercanos para reservarlos de la radiación. Así, tras el paso del paciente por la consulta, en la que se le explica el proceso, los riesgos y firma el consentimiento informado, se le realiza un TAC que permite calcular el volumen de tratamiento y organizar las sesiones de radioterapia.
"Primero se hace el TAC para localizar el lecho tumoral o el tumor y los órganos que hay que proteger y entonces los físicos hacen el diseño del tratamiento", explica Del Moral. Pero, ¿cómo se protege un órgano? Los aceleradores lineales que se utilizan para los tratamientos tienen un sistema de colimación multiláminas controlado por ordenador que se conecta al sistema de los físicos de forma que se diseña una intervención que permite que el campo de irradiación se adapte a la zona e impida el contacto con los órganos cercanos.
De hecho, inciden en la conexión con otros servicios como radiofísica (que calculan la dosimetría en función del volumen diseñado), cirugía y quimioterapia.
En la unidad actúan con todo tipo de tumores y son servicio de referencia para Andalucía Oriental en oncología pediátrica y braquiterapia y de referencia para toda la Comunidad para radiocirugía y radioterapia estereotáctica fraccionada.
Los tratamientos son individualizados según la localización y el tipo del tumor. Las técnicas que aplican en el servicio son la radioterapia externa tridimensional, que es la más normal por explicarlo de forma general y que está indicada para todo tipo de tumores; la braquiterapia, que es una radioterapia más localizada en la que la fuente es intracavitaria o interticial y está indicada para mama, cérvix, endometrio, pulmón, esófago, cabeza y cuello (aunque estas últimas no se realizan en el hospital); el implante de las semillas de yodo 125 en cáncer de próstata en estadíos iniciales de bajo riesgo (y que van a ampliar a riesgo intermedio como segunda fase del tratamiento con radiación externa); la radiocirugía y la radioterapia estereotáctica.
"La radiocirugía se hace en sesión única y al paciente se le coloca un marco estereotáctico fijo en el cráneo y tras realizarle un TAC y una Resonancia Magnética se deposita la dosis justo en el tumor. El tratamiento termina en unas horas y evita la cirugía abierta", relata Del Moral.
En el caso de la radioterapia estereotáctica, se utiliza también para tumores cerebrales pero en casos en los que tiene un tamaño mayor que los que se tratan en la sesión única o cuando hay órganos que pueden ser dañados en una dosis, por lo que se fracciona la sesión durante cinco semanas para evitar el daño. Las dos técnicas (radiocirugía y radioterapia estereotáctica) están indicadas para tumores benignos y malignos del sistema nervioso central.
De todas las técnicas disponibles la que más se utiliza, según la jefa de servicio, es la radioterapia externa. En concreto, el año pasado 818 pacientes fueron tratados con esta técnica mientras que 180 se sometieron a braquiterapia y 220 a radiocirugía en sesión única o fraccionada. En total, durante 2010 pasaron por el servicio unos 1.200 pacientes para recibir tratamiento radioterápico contra el cáncer.
El éxito "depende del tumor y del estadío". Por ejemplo, en lo casos de cáncer de mama, con cirugía conservadora, se supera el 80% de supervivencia a los cinco años. Luego hay otros tipos de cáncer en los que baja, aunque la radioterapia "es una parte muy eficaz de los tratamientos del cáncer y por eso tiene un objetivo curativo en la mayoría de los casos", explica la doctora Del Moral.
En cuanto a los efectos secundarios de la radioterapia, también varían en función de la zona a tratar y de los tratamientos y terapias combinadas que se programen para el paciente. Con todo, la tecnología que se utiliza permite que cada vez se controlen más las dosis y se eviten riesgos secundarios al tratamiento.
Los tratamientos generalmente duran cinco semanas en las que se reparten 25 sesiones de lunes a viernes con descanso el fin de semana.
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