Crisis del Covid-19

Rastreadores tras la pista del coronavirus en Granada: "Nuestro trabajo es cortar la red"

  • Son los encargados de llamar a los contactos estrechos de quienes hayan dado positivo, a quienes piden que guarden una cuarentena de dos semanas y evitar ir al centro de salud o urgencias

El equipo de rastreadores tiene el objetivo de cortar la transmisión de la enfermedad. El equipo de rastreadores tiene el objetivo de cortar la transmisión de la enfermedad.

El equipo de rastreadores tiene el objetivo de cortar la transmisión de la enfermedad. / Antonio L. Juárez (Photographerssports)

Pueden llamar por la mañana, por la tarde, de lunes a domingo.Nunca lo harán por la noche. El equipo de rastreadores de la Consejería de Salud y Familias tiene la tarea de cortar la transmisión del virus a golpe de teléfono, mediante llamadas en las que afloran muchas dudas y en las que también perciben la “angustia” de quien está al otro lado. Tiran de “empatía, hay que ponerse en el lugar” del otro y también son firmes. Piden únicamente dos cosas: guardar cuarentena y no ir “nunca” al centro de salud ni a urgencias. Estas dos consignas se antojan claves para controlar la pandemia hasta que haya una cura. Matilde Expósito y Cristina Torres, enfermeras y rastreadoras en Granada, las repiten con la fe que da saber que estas pautas son lo único que por ahora puede arrinconar al virus.

Cuando se detecta un caso positivo, el contagiado recibe la llamada del epidemiólogo. Éste le solicita un censo de los contactos estrechos con los que ha podido tener relación en los dos días anteriores al diagnóstico o a los primeros síntomas. En esas 48 horas anteriores –aunque el virus no diera la cara– se han podido producir contagios.

Matilde Expósito. Matilde Expósito.

Matilde Expósito. / Antonio L. Juárez (Photographerssports)

Ese censo puede ser más o menos extenso, en función de las personas con las que conviva el enfermo, su vida laboral o social. A la persona que ha dado positivo se le da un tiempo para que facilite ese censo y dé información sobre cuándo fue la última vez que se encontraron. Esos contactos “estrechos” son el objetivo de los rastreadores, una quincena en los distritos sanitarios de Granada y Metropolitano que trabajan “en equipo”.

Con el listado en la mano llega el momento de llamar. “Nuestro trabajo es cortar la red”, explica Expósito. Al contacto del positivo se le comunica que debe guardar cuarentena por precaución a través de una llamada de teléfono. Puede aparecer en la pantalla un número oculto, uno largo o un número de móvil. Hay quien no puede ocultar su “angustia” tras la llamada. “Sobre todo la gente mayor o personas que tienen un negocio”, indica Expósito. “También hay quien se enfada...”. Como respuesta, empatía y asertividad. “Somos profesionales sanitarios”. Cada llamada revela un mundo. El entorno familiar es casi siempre motivo de preocupación para quien recibe la llamada de un rastreador. “Cada uno nos cuenta su particularidad”, señala Expósito, si en casa hay personas mayores, o niños. “Se les recomienda extremar el cuidado”, añade. Eso sí, “sólo se notifica al contacto del positivo”, apostilla Torres. La labor de rastreo se queda en ese primer grado, no se extiende a los contactos del contacto. “Únicamente se debe poner en cuarentena la persona que ha tenido contacto” con el enfermo.

Cristina Torres. Cristina Torres.

Cristina Torres. / Antonio L. Juárez (Photographerssports)

En esa llamada nunca se da información sobre quién ha dado positivo. A éste, sin embargo, sí se le insta que si es posible comunique a su entorno más cercado que está infectado, todo con el fin de tomar medidas de control lo antes posible, de forma precoz. “Se les pide que no se acerquen al centro de salud ni a urgencias”, señala Torres. Es una cuestión clave “evitar poner en riesgo a personas vulnerables”.

Aunque el positivo ya haya comunicado a su entorno que está contagiado, los rastreadores volverán cumplirán con el protocolo. “El positivo puede llamar, pero lo importante es que llame el rastreador”, afirma Torres. En esa conversación telefónica se resuelven muchas dudas. “Desde cuánto dura una cuarentena a los síntomas”, apunta Expósito. Además de resolver estas cuestiones, se insiste en la importancia de aislarse durante dos semanas y no ir “nunca” al centro de salud o a urgencias a hacerse la prueba. También se informa de que el centro de salud les facilitará una cita presencial para hacerse el test. Esta cita se hará con la garantía de que no se podrá en riesgo al resto de usuarios del centro sanitario.

“Lo más importante para contar” la transmisión del virus es que “tomen conciencia de que tienen que hacer cuarentena”, incluso si el test ha dado negativo. El periodo de incubación del Covid-19 es de hasta catorce días. Por eso la cuarentena debe durar dos semanas.

“Este trabajo requiere de mucha atención”, arguye Expósito, que – como el resto del equipo de rastreadores– recibió formación específica de la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP). “Es una labor en equipo. Somos un eslabón más”, dice Torres, en la cadena que trata de atar en corto a la enfermedad.

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