Ricardo Flores | Secretario general de CCOO Granada "A mí la fe en el sistema quienes me la transmiten son los trabajadores"

  • Comisiones Obreras celebra a mitad de abril un congreso para renovar la ejecutiva local

  • El líder saliente repasa 12 años de gestión marcados por la crisis de 2008, la reforma laboral y la pandemia

Ricardo Flores posa en el hall del edificio sindical con las siglas de CCOO

Ricardo Flores posa en el hall del edificio sindical con las siglas de CCOO / Jesús Jiménez / PhotographersSports

Ricardo Flores (Granada, 1957) completa su ciclo tras doce años y unos meses al frente de Comisiones Obreras en la provincia antes de que a mitad de abril –en el fin de semana de los días 15 y 16– se complete la renovación del sindicato a nivel local.

Pero son muchos años, más de media vida, los que lleva entregado a las siglas de CCOO desde que en 1979 decidiera afiliarse a un sindicato que le conectó al mundo. En 2008 asumió al reto de ser el capitán de un barco complicada, con la recesión acechando a los trabajadores y los sindicatos afrontando un proceso de descrédito con el que ha tenido que lidiar.

En el despacho de secretario general del que en pocos días tendrá que llevarse sus objetos personales recibe a este periódico el Día del Padre para hacer balance de su gestión entre crisis (la de 2008 y la de ahora) y una reforma laboral.

–Estos días le tocará hacer muchos balances de su periplo como secretario general de Comisiones Obreras en Granada: ¿Cuál es su primer análisis rápido de estos más de 12 años?

–Llegué en una época en la que había un conflicto interno muy importante entre el sector de la mayoría y el sector de la minoría más cercano en aquella época al Partido Comunista. Yo estaba en la Comisión Ejecutiva Provincial, en la que llevo cerca de 25 años, y años antes opté a un proceso congresual que no terminamos de ganar por lo que me quedé trabajando en la Ejecutiva y en temas sectoriales del sindicato. Después, cuando en 2008 volví a optar a la secretaria general y fui elegido por mis compañeros, iniciamos un proceso de confluencia de todos los sectores. Era un proceso absolutamente necesario porque ya vislumbrábamos la agresividad que se desencadenó en plena crisis contra los sindicatos. Intuíamos que teníamos que estar fuertes y bien armados para parar este arreón a la clase trabajadora que nos iba a tocar perder mucho, como ya se demostró después con la reforma laboral. 

–Entró en un año muy señalado como el 2008, cuando empieza la crisis económica, y ha cerrado su etapa al frente de CCOO con la crisis de la pandemia. ¿No ha tenido ni un momento de tranquilidad en todo este tiempo, no?

–No, no ha habido un momento tranquilo en estos 12 años. Fue llegar y entrar de pleno en una crisis que afectó de una forma brutal a los trabajadores, fundamentalmente a los más debilitados como es el caso de las mujeres y los jóvenes. Una crisis con una pérdida de derechos tremenda y aquella fue una situación muy compleja a la que tuvimos que hacer frente con una pérdida de afiliación del 40%, de afiliados que no podían pagar la factura de la luz y lógicamente se dieron de baja. Sin embargo, a diferencia de esta crisis, no hemos perdido de momento afiliación y conseguimos recuperarnos. Ahora andamos en 17.000 afiliados, por lo que somos la primera fuerza sindical en afiliación en la provincia, pero no ya sólo sindical sino de todo tipo. Tenemos más afiliación que los 25 partidos políticos más importantes de este país y a nivel Granada los parámetros suelen ser muy parecidos. Estos años han sido muy duros porque partíamos de un déficit en representación en relación a los compañeros de UGT de más de 400 delegados de diferencia y el día 29 de diciembre de 2020 nos pusimos por delante en cuatro delegados y a fecha de hoy tenemos 50 delegados de diferencia. Me voy con la satisfacción después de 25 años de ser la primera fuerza sindical no solamente en representación sino afiliación. Hemos avanzado en representación porque los trabajadores se han dado cuenta que en dos crisis consecutivas, hemos crecido en afiliación porque al final es la confianza que tienen los trabajadores en un sindicato como Comisiones Obreras 

Ricardo Flores asumió la secretaria general de CCOO Granada en 2008 Ricardo Flores asumió la secretaria general de CCOO Granada en 2008

Ricardo Flores asumió la secretaria general de CCOO Granada en 2008 / Jesús Jiménez / PhotographersSports

–¿Qué es lo más difícil que ha visto en su vida como sindicalista?

–Quizás como vengo de un sector donde las condiciones laborales se mantienen en el tiempo, cuando te haces cargo del conjunto de la organización te das cuenta de otras cosas. Yo vengo de un sector como la sanidad donde el trabajo es muy duro, hay mucha temporalidad, mucha precariedad y no porque sea un sector público está exento de eso. Recuerdo una etapa no muy lejana donde teníamos contratos al 75%, al 25%, siempre ha habido temporalidad con médicos que le hacían el contrato de lunes a viernes y los volvían a contratar el lunes para no pagarles el sábado y el domingo. Barbaridades de esas las he vivido en mi sector, pero la temporalidad, la precariedad y la falta de ética empresarial que he padecido en otros sectores, fundamentalmente los más emergentes de esta provincia como son la hostelería y el comercio nunca lo había visto. He visto cosas que se escapan de todo como que tener a trabajadores durante diez años sin estar dados de alta. Cuando lo abordas todo te das cuenta de la dimensión tan grande que hay, la economía sumergida hasta dónde llega y cómo llega y qué complicidad tiene con el sistema, con los empresarios. Cuando denunciamos al presidente de la patronal de Hostelería Trinitario Betoret, que nos reuníamos con él para intentar romper la negociación de un convenio en la época más boyante de la hostelería donde nos reunimos con él, estaban ganando una barbaridad de dinero y no había forma de arrancarle un convenio colectivo mínimo. Nos costó la misma vida, tuvimos que intervenir desde el territorio, desde las instituciones. A diferencia de hoy cuando veo a los empresarios de Hostelería concentrarse con ellos para que haya más ayudas, digo hay que ver qué solidarios somos los trabajadores con los empresarios y qué pocos solidarios en época tan boyante y cómo nos lo hicieron pasar durante tiempo para hacer una subida de un 2,5 durante cuatro años.

"La falta de ética empresarial en sectores emergentes es algo que no había visto nunca"

–¿Es religioso?

–Como todos los españoles soy un poco agnóstico, un poco ateo y un poco religioso. 

–Perdone la indiscreción, pero se lo pregunto por cómo se puede mantener la fe en el sistema cuando se ha estado dentro de él.

–A mí la fe quien me la transmite no es ni más ni menos que los trabajadores. La fe en este sistema, la absoluta necesidad de potenciar un sindicato como Comisiones Obreras quienes me la transmiten son los trabajadores. Está profesión es un poco ingrata. Tiene poco de agradecimiento, siempre estás enfrentando con la patronal y cuando no siempre podías haberlo hecho mejor. Es poco reconfortante. 

"Hay momentos que valen una vida como nuestra victoria al entrar en Supermercados Dani"

–Imagino que al final por un lado o por otro, uno acaba estando siempre en la picota.

–Sí, pero hay momentos que valen una vida y yo he tenido algunos momentos de dicha con parte de mi equipo como con mi compañero que ha sido responsable de Servicios, que durante tanto tiempo ha estado trabajando para tener representación en los Supermercados Dani y después de 15 años lo ha conseguido. Hoy somos el sindicato más representativo en los Supermercados Dani. Y nos están dando un ejemplo los delegados de madurez, de empuje, de ganas de luchar por sus intereses, de ganas de luchar por esta sociedad que estamos anonadados. No es una pequeña victoria, simbólicamente en Granada era mucho y lo llevábamos clavado en el corazón. Hemos conseguido que se dignifique el trabajo en los Supermercados Dani, que un miembro en la comisión de servicios sea una cajera de Supermercados Dani. Es la esencia del sindicato. Otro sitio que se nos resistía y que también era importante para nosotros porque representaba las nuevas tecnologías era Nortghate Arinso que no había forma y había muchas dificultades, pero hoy somos el sindicato mayoritario. Son gente joven con un empuje, una madurez y un compromiso tremenda. Son gente también formada, muy talentosa. Pero te das cuenta que hay de todo, vale el que tiene más formación y el que tiene más formación, lo importante es el que tiene ganas de trabajar y tener esa representación. Esa horizontalidad propia de Comisiones Obreras que nos identifica con la sociedad, que es diversa y plural, de médicos, enfermeros, albañiles o mecánicos que conforman las CCOO.

–¿Qué le llevó a afiliarse en 1979?

–Los conflictos. Yo era una persona de izquierdas. De hecho, militaba en algunas juventudes de izquierdas y vi que la gente que más se movía era la de Comisiones Obreras. Empecé a trabajar con ellos en el conflicto, en la reivindicación. Además, empecé en la sección de Hostelería, porque yo era estudiante trabajaba en bares muchas veces y mi compañera de aquella época era sanitaria, trabajando con unos y otros. Casi en aquel tiempo entré a militar en el Partido Comunista, hoy no milito en ninguno, pero entonces estaba muy vinculado el sindicato con el partido. Fue de una forma muy natural. Lo que pasa es que en los partidos nunca me he encontrado a gusto porque siempre ha habido esas luchas internas y convulsiones, entonces siempre me he encontrado más a gusto en mi militancia y activismo sindical. Que lo he compaginado con mi activismo en otras asociaciones de vecinos como cuando vivía en el Camino de Ronda, que nos dejaron un barrio bastante inhóspito e intentamos mejorarlo. Era una época de militancia en muchos frentes y me centré más en mi ámbito sindical.

"He tenido la suerte de participar en un sindicato involucrada en mejorar la vida de las personas"

–¿Volvería a sindicarse si hoy tuviera 22 años?

–Hay cosas que cambiaría y que no olvidaría. Pero es una cosa que no me he arrepentido nunca. Quizás no con tanta dedicación como lo he hecho en algunos momentos. Participar en una organización de estas es absolutamente necesario y a mí personalmente es una de las cosas que me han aportado más como persona. No sé cómo a otras personas le puede influir o no, pero a mí particularmente me ha aportado en mi crecimiento personal, en mi formación, en mi vida, en todo. El sindicato ha hecho la persona que soy, porque llevo mucho tiempo en él y de alguna forma es muy determinante y te marca mucho lo que eres en la organización, en la que vives. Afortunadamente he tenido la suerte de estar participando en una organización muy involucrada en mejorar la vida de las personas y tremendamente importante para conseguir la libertad y los objetivos de ya no la clase trabajadora, sino de todos los trabajadores.

Ricardo Flores se afilió en 1979 a CCOO Ricardo Flores se afilió en 1979 a CCOO

Ricardo Flores se afilió en 1979 a CCOO / Jesús Jiménez / PhotographersSports

–Está haciendo balance de lo más positivo, ¿pero qué autocrítica hace de los sindicatos en general?

–En Comisiones Obreras, a pesar de que somos el mejor sindicato de este país y a nivel europeo uno de los más comprometidos con la libertad y la cohesión, lo que no podemos olvidar es el sentido de la confederalidad que tiene esta organización. El sentido de la confederalidad de que tenemos que luchar por el conjunto de la clase trabajadora y no por intereses sectoriales o concretos. Como es el caso de anteponer los intereses particulares de determinados sectores que normalmente coinciden con los grupos de presión social más importantes y determinantes en la sociedad. En CCOO tenemos que estar atentos a que no ocurra porque el corporativismo, ese sentido primario, está en nuestra sociedad. Por ejemplo con las ganas de excluir a los inmigrantes de ese partido neonazi que tiene hasta representación, con esa derecha reaccionaria que quiere excluir a los trabajadores extranjeros de nuestro entorno cuando nos han sacado las castañas del fuego. El insoportable posicionamiento de la derecha que cada vez se lo pone más difícil al que menos tiene y más fácil al que más tiene, por lo tanto hay que atender a ese corporativismo latente y existente que hay hasta en lo más básico de la sociedad. Ese corporativismo existe porque los valores que se han impuesto en nuestra sociedad son individuales y no colectivos, y lo tiene muy fácil ir tejiendo. Se puede traducir en que determinados sectores en CCOO tengan como prioridad su sector y no el conjunto de la clase trabajadora. En nuestro sindicato sería absolutamente imperdonable que ocurriera porque ya no seríamos el sindicato de izquierda, de clase, que representa al conjunto de los trabajadores. La perspectiva sociopolítica de nuestro sindicato nunca la podemos perder. Nosotros somos un instrumento, un fin, un instrumento al servicio de los trabajadores y si dejamos que determinadas tendencias impregnen el conjunto de nuestra organización o sean determinantes en nuestros posicionamientos, dejaríamos de ser lo que hoy somos. Esa amenaza está latente y algunas veces lo he podido identificar con actitudes de algunos sectores o compañeros. Me preocupa, pero creo que mayoritariamente sabemos identificarlo y somos una organización muy diversa.

"Sería imperdonable que en nuestro sindicato se impusiera la amenaza del corporativismo"

-El mundo está claro que ha cambiado, pero ¿han cambiado los sindicatos a la par que el resto del mundo?

-Totalmente. Recuerdo cuando era secretario de organización de Sanidad compramos nuestro primero PC y teníamos un ordenador para 14 o 15 delegados y liberados, y lo tenía uno que era el de organización. Aquello nos costó un mundo. Un día dije yo, esto no puede ser, tenemos que tener como poco tres o cuatro ordenadores. Y, claro, tocábamos a cuatro o cinco por ordenador, nos teníamos que ir turnando. De aquellos momentos a estos últimos, que por ejemplo en plena pandemia en el confinamiento que este sindicato ha seguido funcionando porque trabajábamos en nuestras casas. Yo en pleno confinamiento he terminado de trabajar a las doce de la noche. En Semana Santa, cuando nos confinaron 24 horas, los compañeros del sindicato no parábamos de trabajar porque había conflictos por todos lados. Jornadas de levantarte por la mañana que a las diez te estaban llamando, porque no sabían medidas de prevención, qué pasos teníamos que hacer, qué seguir. Y no solamente yo sino toda mi comisión ejecutiva, secretariado y compañeros estaban con su móvil y no paraban. Incluso pusimos una línea Covid, un correo Covid. Nos adaptamos a esta nueva realidad, al trabajo en nuestras casas.

-¿Ha habido un cierto revulsivo de interés por los derechos laborales tras la pandemia?

-En los últimos años creo que ha habido un revulsivo enorme entre los mujeres y los jóvenes, es lo que percibo. Percibo fundamentalmente un revulsivo de las mujeres, son más del 50% de la afiliación. Hay más mujeres afiliadas que hombres porque siguen estando en unos trabajos más precarios y más temporales, y las reformas laborales a quienes más han afectado es fundamentalmente a las mujeres. Las mujeres han tomado conciencia y más que los hombres, participan más que los hombres. Yo he trabajado más con mujeres, vengo de un sector muy feminizado. Yo no he tenido tutores hombres sindicales, he tenido tutoras. Quien me ha enseñado esto del sindicato era Ana Ortega, que era enfermera del partido y trabaja en las Urgencias de mi hospital en Trauma, Virtudes Martínez que era compañera mía de Sanidad. He estado en un entorno que quien me ha enseñado a trabajar sindicalmente son las mujeres.

-¿Qué aporta la mujer a los puestos de poder en el mundo sindical?

-Todo el mundo aporta no por el hecho de ser hombre o mujer. Aportan que son más racionales y tienen un discurso más racional. Los hombres somos más vehementes, más rápidos a la hora de la confrontación, de la reacción, y las mujeres me han enseñado a reflexionar antes de dar el paso. Eso no quiere decir que no haya mujeres de gatillo fácil como hay hombres de gatillo fácil. En general, las mujeres han aportado eso y una forma diferente de enfrentarnos a las cosas. Más sosegadas y eso de alguna forma ha influido también en los hombres. Antes el prototipo de sindicalista era un hombre machote, fuerte, con barba, con bigote, con la camisa a cuadros, con gafas, feo y los hombres estamos digamos que más naturalizados. Otra masculinidad, no tener ese rol de saber siempre en cada momento lo que hace falta.

"Tenemos que luchar por el conjunto de la clase trabajadora, no ya por intereses sectoriales"

-¿Y los jóvenes?

-Yo creo que hay que incorporarlos al igual que hemos sido capaces de incorporar a las mujeres. De hecho hoy nuestra secretaria general en Andalucía es una mujer y la mayoría son mujeres que tienen un reconocido prestigio sindical porque tienen ese empoderamiento que les da la capacidad, la fuerza y el trabajo. Igual que eso se ha asumido en el sindicato, nuestra gran deuda pendiente y de lo que va a depender el futuro del sindicato es que sepamos incorporar a los jóvenes cuanto antes a nuestra organización. He conseguido tener un equipo bastante joven. La nueva dirección, hay alguna excepción, pero no andan más allá de los 40 años. Vamos a dar un paso agigantado. Esa nueva dirección más joven sabe la importancia que tiene contar con los jóvenes y cuantos antes mejor. Y además trabajar con ello. Estamos aprendiendo a utilizar las redes, a hacer uso de ellas, porque aprendes a hacerlo bien o estás muerto. Están influyendo en los jóvenes partidos neonazis, de la derecha.

-Viene un futuro laboral tremendo con enormes desigualdades y conceptos como precariedad o temporalidad cada vez haciendo más daño...

-A los sindicatos les pasa como en Santa Bárbara, nadie se acuerda nada más que cuando truena. Nadie se acuerda de los sindicatos nada más que cuando los echan o pierden sus derechos. Muchas veces la gente acude al sindicato no cuando tiene un diagnóstico de enfermedad o de mal ambiente en el trabajo, vienen cuando los han echado. Cuando los han echado hay poca solución porque además tenemos una reforma laboral que facilita el despido, te dan cuatro duros, etc... Tenemos pocas herramientas por el que muerto ya está muerto. Lo que hay que convencer a la gente es que los sindicatos como la salud tienen medidas preventivas y que son las fundamentales y esas medidas preventivas son muy grandes. La salud mental, la salud en el trabajo, prevención de riesgos laborales, un entorno adecuado, un entorno con respeto al medio ambiente que va a dar valor añadido a esta sociedad, desde lo más micro hasta lo más grande. Todo eso hace que vivamos en una sociedad mejor y para eso está el sindicato. El sindicato es para una empresa de dos trabajadores, de un trabajador o una gran multinacional y ese amplio espectro no sólo intervenimos en la empresa, en las instituciones, en la administración, a través de planes de igualdad o con planes de riesgos laborales.

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