Salarios Vs. Rentabilidad: el mayor conflicto en la hostelería de las dos últimas décadas
Desde el 29 de agosto Granada se enfrenta a cuatro días de paro en el sector que podría truncar las buenas perspectivas de los grandes eventos deportivos que acoge la provincia
Si nada lo impide, y sólo un acuerdo en la mesa de negociación puede hacerlo, el 29 de agosto comenzará la primera huelga de hostelería que vive la provincia. Cuatro días de paro (además del 29 de agosto, el 4, el 10 y el 11 de septiembre) que coincidirán con tres competiciones que harán de Granada la capital española del deporte: la salida de la Vuelta Ciclista, el Mundial de Baloncesto y el Campeonato de Tiro Olímpico. Cuatro días de paro que pueden perjudicar, y mucho, a un destino que ya ha colgado el cartel de 'lleno' en muchos de los hoteles de la provincia y que debería lucir su mejor cara ante los miles de visitantes que congregará en esas cuatro jornadas claves.
El problema es que, por el momento, las posturas de sindicatos y empresarios están enconadas. La ruptura de las negociaciones ha impedido un acercamiento entre las pretensiones de la patronal y las de los representantes de los trabajadores. Estos últimos quieren mantener intacto el convenio colectivo y se niegan a ceder los derechos que tanto trabajo ha costado obtener durante los últimos treinta años. Los empresarios, por su parte, aseguran que el actual convenio es imposible de cumplir y que, de hecho, ya hay muchas empresas que han dejado de hacerlo al descolgarse del acuerdo y fijar sus propias condiciones laborales. En su opinión, el convenio debe adaptarse a la actual situación del sector, que dista mucho de ser idílica.
Lo cierto es que los datos cuantitativos que muestran la evolución del sector no hablan, en principio, de crisis. A lo largo del primer semestre del año Granada ha alcanzado una cifra histórica de viajeros, superando un 4,2% la registrada en el mismo periodo del año pasado y llegando a los 1,2 millones de pasajeros.También aumentaron las pernoctaciones, las noches facturadas por los hoteles granadinos: en seis meses se han registrado 2.314.332, un 5,3% más que en la primera mitad del año 2013. Los datos, los mejores de la historia, superan con creces los registrados en los años 2006 y 2007, los que hasta ahora habían sido los años cumbre del turismo granadino.
El problema es que puede que no falten clientes, pero las cuentas ya no son las mismas que las de antes de la crisis. Según los datos del Instituto de Estadística de Andalucía, el gasto medio diario de los turistas se ha reducido un 15,7% desde el año 2007. La Encuesta de Coyutura Turística asegura que cada viajero que llegó a Granada durante el segundo trimestre de 2014 lo hizo con un presupuesto medio diario de 60,69 euros -en los que están incluidos alojamiento, comida, ocio y compras-, 11,32 euros menos que en el mismo periodo de 2007, cuando el gasto medio ascendía a72,01 euros por viajero y día.
Los turistas están dispuestos a gastar menos, así que la política que se ha extendido entre hoteles, bares y restaurantes es la de bajada indiscriminada de los precios. Tanto que en cualquiera de los portales online de reservas se pueden encontrar hoteles de cuatro estrellas en la capital por apenas 50 euros la noche. Esta guerra de precios que se ha instalado y que campa a sus anchas en el sector es, posiblemente, su peor enemigo. Porque a la bajada de los precios -que no llega acompañada de una reducción de los gastos fijos en luz, agua o materias primas, por ejemplo- le sigue irremediablemente una caída de la rentabilidad. El secretario general de la Federación de Empresas de Hostelería y Turismo de Granada, Antonio García, señala que la rentabilidad en el sector se ha reducido, de media, entre un 20 y un 25%, con picos de hasta un 30% en algunos establecimientos más afectados.
En el caso concreto de los hoteles, según apunta el Barómetro de Rentabilidad que publica trimestralmente Exceltur, el índice RevPar (que mide la rentabilidad por habitación disponible) se ha reducido desde 2010 un 18,6%, pasando de los 40,2 euros que obtenían los establecimientos en el primer cuatrimestre de aquel ejercicio a los 32,7 euros de la actualidad. Este índice, además, es bastante inferior a la media nacional, que se sitúa en 40,8 euros por habitación disponible. La traducción está clara: la recuperación de los precios turísticos, que ya ha comenzado en el conjunto nacional, aún no ha llegado a Granada.
La caída de la rentabilidad ha sido precisamente uno de los principales factores de la mortalidad de empresas del sector. Desde el año 2010, según el Directorio Central de Empresas que publica el Instituto Nacional de Estadística (INE), han cerrado en Granada 231 establecimientos dedicados a la hostelería. Por el contrario, el número de alojamientos no hace más que crecer y la oferta hotelera de Granada ha sumado 32 nuevos en los últimos cuatro años, hasta alcanzar los 675. El caso es que precisamente en este momento de crisis, cuando los empresarios han llegado a solicitar que se ponga en marcha una moratoria que impida la construcción de nuevos hoteles en las principales zonas turísticas de Granada, la oferta no ha dejado de crecer.
Y no llegan tantos viajeros como para llenar todas las plazas hoteleras. De acuerdo a los datos del INE, el grado de ocupación medio de los hoteles de la provincia a lo largo de todo el año 2013 fue del 45,4%, mientras que los fines de semana la cifra creció hasta el 55,9%. Es decir, que en el mejor de los casos los hoteles consiguieron llenar cinco de cada diez de sus plazas.
La consecuencia directa de esta situación de crisis la han sufrido los trabajadores. La entrada en vigor de la Reforma Laboral ha llevado a una treintena de empresas del sector a descolgarse del convenio colectivo, tal y como han denunciado los sindicatos y como apuntan los empresarios, que se valen de esta medida para hacer ver las pocas posibilidades de cumplimiento del actual convenio colectivo. El descuelgue del acuerdo sectorial implica, indefectiblemente, la rebaja de salarios, la reducción de horarios y los cambios en las jornadas laborales, prácticas en las que los trabajadores llevan todas las de perder.
Además, el empleo no ha permanecido ni mucho menos estable durante estos años de crisis. Según demuestran los datos de afiliación a la Seguridad Social, en junio de 20154 la hostelería contaba con 20.943 trabajadores afiliados, ya fuera por cuenta ajena o por cuenta propia. Pues bien, esta cifra es un 6,9% inferior a la del mismo mes del año pasado, cuando había trabajando 22.503 granadinos en el sector, y un 3,4% menos que al inicio de la crisis.
Los representantes de los trabajadores aseguran que la negociación del convenio promovida por los empresarios -que fueron los que denunciaron su finalización y la necesidad de renovarlo- tiene como único objetivo cargar contra los trabajadores todas las consecuencias de la crisis. La propuesta de bajar los salarios un 10%, la retirada del plus de antigüedad y de días de descanso o la intención de aumentar a un 20% la distribución irregular de la jornada son algunas de las peticiones de los empresarios que han llevado a los sindicatos a romper las negociaciones. Para UGT y CCOO, los convenios se negocian para mejorarlos, pero los empresarios aseguran que el actual acuerdo laboral hace imposible la supervivencia de muchas empresas, puesto que es uno de los más caros de todo el territorio nacional y está pensado para una situación económica que no es la que atraviesa actualmente el país.
Los retos del sector para salir de la grave crisis en la que está sumido van también por otros caminos que no tienen nada que ver con el convenio. Y el principal es la lucha contra la economía sumergida, contra la flota de apartamentos alegales que desvían buena parte del tráfico turístico. Según los cálculos de la Federación de Hostelería, estos alojamientos se llevan un 25% del negocio turístico de Granada, una porción del pastel que, repartida entre los establecimientos reglados, mejoraría sustancialmente la débil cuenta de resultados de las empresas del sector.
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