Granada

Salud mental trata 24.000 pacientes nuevos cada año

  • Los hospitales reciben 140.000 visitas periódicas anuales

  • El gran déficit se produce en la psicología, donde a menudo se tiene que recurrir al sector privado

La marcha que tuvo lugar ayer recorrió toda la Gran Vía hasta el Triunfo. La marcha que tuvo lugar ayer recorrió toda la Gran Vía hasta el Triunfo.

La marcha que tuvo lugar ayer recorrió toda la Gran Vía hasta el Triunfo. / reportaje gráfico: alba puga

Hablar de salud mental es hacerlo sobre la vida de un 25% de la población. Una de cada cuatro personas ha asistido a la consulta de un psicólogo o psiquiatra alguna vez en la vida o lo acabará haciendo, por lo que en jornadas como la de ayer, en la que se celebró el Día Mundial de la Salud Mental, es necesario desterrar esa soledad que parece inherente a las personas que sufren estas patologías -no solo los enfermos, sino también sus familias-. Este grupo representa el mismo porcentaje humano (el 25%) que los que usan redes sociales, los fumadores, quienes llevan una vida sedentaria, quienes realizan un desayuno completo o quienes tienen dolencias reumáticas.

Este mismo número de personas son las que padecen una enfermedad mental, pero en cambio no sufren la soledad y el ostracismo social a los que ellos se enfrentan durante toda su vida en la mayoría de casos. El estigma contra el que luchan en Granada alrededor de 140.000 personas, según datos ofrecidos por el Sistema Andaluz de Salud (SAS).

Las patologías que más recursos consume son más las graves como la esquizofrenia

Al año, se producen en los hospitales de Granada en torno a 1.200 ingresos hospitalarios en el área de Salud Mental, 700 en el Hospital San Cecilio del PTS y 500 en el Virgen de las Nieves. La estancia media del paciente es de dos semanas, tras lo que las personas vuelven a casa y siguen un tratamiento ambulatorio. Los datos los ofrecen Jorge Cervilla, jefe de servicio de la Unidad de Salud Mental del Hospital del PTS, y su homóloga en el Virgen de las Nieves, María Angustias Ramos.

En el PTS cada año se llevan a cabo unas 10.000 primeras consultas -gente que acude por primera vez o que han recaído tras un alta-. En cambio, son más de 60.000 los pacientes en seguimiento, es decir, en consultas de revisión, sobre todo de medicación.

En el Virgen de las Nieves tienen más pacientes porque cuentan con un equipo más en Salud Mental: 14.000 primeras visitas y unas 80.000 revisiones.

Las patologías más frecuentes son, por prevalencia, los trastornos del espectro de ansiedad y depresión pero la más graves y las que suponen una mayor inversión en recursos son los trastornos mentales graves como esquizofrenia, trastorno bipolar, trastorno grave de bipolaridad o trastornos obsesivos. Estos se llevan en torno al 50% de los recursos, explica Cervilla.

Ramos reivindica el diagnóstico y tratamiento temprano en este tipo de patologías, para lo que existe un programa ad hoc en el centro médico del Zaidín. "Atender en los primeros episodios hace que se tenga el doble de posibilidades de recuperación", insiste Ramos.

Además de esta iniciativa existe en Granada un programa para el trastorno límite de la personalidad, que en la mayoría de provincias andaluzas no está implementada, explica ahora Cervilla.

También existe un área de atención a menores con una zona de consultas y otra de hospital de día en el Virgen de las Nieves, en el que se trata a pacientes de toda la provincia. A este área de faltan recursos, añade María Angustias Ramos: "No tenemos camas y llevamos pidiéndolas más de 20 años, pero el volumen de atención a niños es tremendo".

Hasta dónde llega la sanidad pública es la gran pregunta de la salud mental, ya que la mayoría de familias han de acabar recurriendo a asociaciones para obtener apoyo o a una consulta privada para poder tener un seguimento y tratamiento psicológico semanal. En este punto es donde las cuentas no cuadran. Cincuenta euros es el precio medio por una consulta de una hora en un psicólogo privado y lo mínimo recomendable para una recuperación óptima es acudir a terapia una vez a la semana. Ya se suman 200 euros mensuales que tiene que asumir una familia y no todo el mundo cuenta con esos recursos.

"Mucha gente se pierde en la privada en cuestión de psicología clínica", dice Cervilla, que al igual que Ramos saben señalar las deficiencias del sistema. En cuestión de psicología clínica pública, en Granada la ratio de paciente por especialista es de "una cuarta parte de lo que recomienda la OMS".

"El SAS tiene la idea de ser finalista, tener de todo, y la realidad es que muchas veces la demanda es mayor que la capacidad", reconoce el jefe de Salud Mental del PTS.

En cambio, las listas de espera en psiquiatría de primera visita es, según los especialistas, de menos de un mes. En cuanto a las listas en las consultas de seguimiento varían según la gravedad, entre las dos semanas o los dos meses.

Y precisamente donde no llega el SAS sí llegan las asociaciones, muchas veces la única tabla de salvación de las familias. La lucha, el dolor y la búsqueda de luz continua son los productos de los que se alimentan cada uno de los días las familias. Asociaciones, fundaciones, amigos y familiares -sobre todo las madres- son el principal tejido humano que rodea a la salud mental y que ayer, cómo no, encabezaron la marcha que llegó hasta la plaza del Triunfo. Antes de la manifestación en la que sobre todo, se pedía dignidad e igualdad, se celebró en la plaza del Ayuntamiento una concentración en la que participaron el alcalde y representantes del resto de grupos políticos como invitados de las distintas asociaciones como Agrafem, TOC Granada o Granada BIP. El manifiesto, leída por niños, se dedicó a la educación como base de la integración y un futuro en el que se proyecte sobre la sociedad una imagen nueva y positiva de lo que significa la salud mental.

"Para un futuro mejor", es la respuesta que ayer ofrecían los padres de pacientes de salud mental cuando se le preguntaba por qué es necesario celebrar este día. Su presente es menos festivo, pero el planteamiento de futuro no es nada tranquilizador. A Encarna López -madre de José Manuel Miranda- no le preocupa su día a día, si no qué será de hijo cuando ella no esté. "Mi hijo es un niño, no un hombre, ¿qué pasará con él si no hay sitios dónde tenerlos? A estos enfermos los tendría que tratar la Seguridad Social, no depender de una asociación".

Eloy Leiva es otra de las personas que ayer acudieron a reivindicar su parte protagonista en la sociedad. Padre de un hombre con esquizofrenia, narra que su realidad se vive "por rachas, hay días bien y otras mal", aunque dice que a menudo gana lo malo.

Muchas veces, estos padres se ven perdidos y tan solos que cargan sobre sí todo el peso, a veces por vergüenza, a veces por falta de información o decepción con el sistema. Algunos, cada vez más, acuden a asociaciones como Agrafem (Asociación granadina de familias de personas con enfermedad mental) que cuenta con 300 socios. Javier Fuentes es psicólogo y uno de sus técnicos y explica que en Agrafem empiezan a trabajar "cuando la familia o la persona se queda en una laguna del sistema o cuando quieren complementar algunos recursos del SAS". La principal brecha que tienen que atacar es la inclusión social en todos los ámbitos, jurídica, laboral o social. De nuevo aquí la educación.

Faisem (Fundación pública andaluza para la integración de personas con Enfermedad Mental) también tiene una gran responsabilidad en esta ayuda extra. Luis Peinado, su nuevo delegado en Granada aboga por "quitar los apellidos cuando hay algún asesinato, momento en el que siempre se añade un: está en tratamiento psiquiátrico, cuando nunca se dicen cosas como si el hombre es diabético"

Con la educación pretenden alejar los prejuicios de esa superficie, en la que se asocia la patología mental con la violencia o el retraso mental. Hay miles de personas a nuestro alrededor que han conseguido a base de esfuerzo superar o sobrellevar su enfermedad -porque se puede- y vivir con normalidad. Pero el año que viene se volverá a celebrar este día, ya que sigue habiendo quienes se sienten abandonados por un sistema que pierde dinero en el filtro de las altas esferas y se desesperan atrapados en un mundo en el que solamente ellos pueden entrar. La soledad de unos números primos que suponen el 25% de un todo y que piden, apelando a la cordura, humanidad.

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