Solo 18 de los 154 profesores en lista de espera ascenderán a catedrático en 2015

El nuevo decreto del Gobierno abre la puerta a la promoción interna en la Universidad pero la letra pequeña impone unos límites anuales que solo permitirán aliviar el atasco generado

La rectora de la UGR.
Lola Quero Granada

16 de septiembre 2015 - 01:00

La noticia de que el Consejo de Ministros ha aprobado la promoción interna para el acceso a catedrático en las Universidades abrió una vía de esperanza en la institución docente granadina (UGR), que ha sufrido de forma muy agudizada el estancamiento de su personal por las restricciones de estos años de crisis que impuso el Gobierno a la hora de reponer las bajas de profesores. Pero la letra pequeña del decreto establece unos límites que han aplacado el entusiasmo inicial. Al menos hay 154 docentes que llevan tiempo en la lista de espera para conseguir plaza de catedrático, pero solo 18 de ellos, como máximo, podrán conseguirla este año mediante esta fórmula.

Hasta ahora, a diferencia de otros funcionarios públicos, los profesores de universidad solo podían ascender a catedráticos mediante concursos que computaban como plazas de nueva creación. Las medidas adoptadas por el Gobierno para hacer frente a la crisis impusieron una restricción importante para sacar a concurso plazas nuevas, pues se estableció una tasa de reposición del 10%; es decir, solo se podía reponer a uno de cada diez profesores que se iban o se jubilaban.

De ahí que las Universidades hayan acumulado atascos de personal que esperaba la salida a concurso de nuevas plazas, aunque solo fuera para ascender. Esos docentes no han dejado de formarse, trabajar para conseguir las acreditaciones necesarias para acceder a esos nuevos puestos.

En la UGR hay 154 personas que ya tienen esa acreditación para ser catedráticos pero que el atasco de estos años los ha dejado en su plaza de profesor titular. El cambio normativo aprobado ahora por el Gobierno permitiría a las Universidades convocar esas plazas sin que se cuenten entre los nuevos contratos anuales para los que hay tasa de reposición aún de 50%. Pero la cara b del anuncio es que las universidades no podrán promocionar a más personas de las plazas nuevas que ese año saquen y que sí tienen la limitación de la tasa de reposición.

La UGR aprobó este año una oferta de empleo de 18 nuevas plazas (12 de profesor titular y 6 de catedráticos). Con la nueva norma, además de esa oferta limitada, ahora podría promocionar a profesores que conseguirían una cátedra. Pero no podrán ser más de 18 en este año. Y en 2016 el límite volvería a ser el del número de plazas nuevas. De modo que la tasa de reposición seguirá siendo una barrera.

Además de los profesores que esperan ser catedráticos, en la Universidad de Granada también hay otros 271 doctores contratados temporales que aguardan para conseguir una plaza de profesor titular con la acreditación necesaria para ello. Pero ellos no se podrán beneficiar de la nueva promoción interna que ha permitido el Gobierno en las universidades, pues no son funcionarios y el paso a profesor titular sí supone un cambio de estatus y computa entonces como una plaza de nueva creación. Esos son los puestos que seguirán sometidos directamente a la tasa de reposición del 50%.

El problema de ese atasco generado estos años (antes de la crisis no existía, pues al poco de conseguir la acreditación se convocaban plazas) es la falta de motivación de los docentes para seguir ascendiendo y mejorando.

La reciente rectora de la Universidad de Granada, Pilar Aranda, se marcó como objetivo prioritario, tanto en la campaña electoral al Rectorado como tras su ascenso inmediato al cargo, la lucha por la promoción interna en las universidades. Se trataba de una de las posibles vías para paliar la actual situación de restricciones en la contratación, que también afecta a los ascensos. En sus recientes encuentros con altos cargos del Ministerio ha puesto este tema sobre la mesa como prioridad.

Era un primer paso, pero como demuestran los datos concretos, no es la solución a los problemas de personal. El objetivo fundamental es conseguir la eliminación de la tasa de reposición, que dejaría de poner barreras a la contratación de cuantos profesores titulares fueran necesarios y pudieran costearse las Universidades. También abriría más las puertas a la promoción de docentes para que obtengan la cátedra para la que han conseguido la acreditación.

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