El Tragaluz que fusiona culturas
El nuevo restaurante del Realejo abre de la mano de Rafael Bonilla en el mismo espacio y con el mismo nombre pero con un concepto renovado: apuesta por la cocina tradicional pero de otros rincones del mundo
El Tragaluz del Realejo ha vuelto a abrir sus puertas pero con espíritu, decoración y carta renovados. Rafael Bonilla es el artífice de este nuevo proyecto que comenzó su nueva andadura el 21 de septiembre. Se trata de un restaurante único, especial y singular que ofrece, en palabras del propio artífice, "una cocina tradicional-internacional". Es decir, que cada plato de la carta es una estupenda ocasión para disfrutar de las maravillas gastronómicas típicas de diferentes partes del mundo.
Bonilla mantiene siempre las recetas originales pero aportando a la vez variantes y reinterpretaciones de algunos platos. El resultado es una carta que aúna la cocina mediterránea con platos seleccionados de la cocina de rincones muy dispares. De este modo, los clientes que quieran probar sabores diferentes pueden elegir entre un abanico geográfico que va de la pastela árabe a la ropa vieja cubana.
En cuanto a la decoración, con un estilo que Bonilla -decorador de formación- simplifica con la expresión "de anticuario". El nuevo Tragaluz es un espacio íntimo y acogedor recomendable para comer o cenar en un lugar con encanto en el que cada pieza es única porque tiene historia o ha sido creada por un artista. Por eso es ideal para sentarse en sus mesas en pareja o con amigos, pero también para disfrutar de la tarde en compañía de un café y unos postres exquisitos.
Una de las peculiaridades del Tragaluz es su interesante sala de exposiciones, que se inauguró con una muestra colectiva de obras salidas del taller de serigrafía de Christian M. Walter, muchas de ellas de la serie BBB-Las Vegas. Ángeles Agrela, Mauro Entrialgo, Equipo Límite, Pedro Garciarias, Alejandro Gorafe, Eugenio Ocaña, Miguel Rodríguez-Acosta, Juan Vida, Santiago Ydáñez, Simón Zabell o Jesús Zurita fueron algunas de las 30 firmas que decoraron hasta enero las paredes de este establecimiento.
Ahora ha llegado el turno de la artista granadina Lola López Cózar, que desde el 19 de enero hasta el próximo 28 de febrero expone 30 fotografías.
"Es un concepto distinto. La otra muestra tenía piezas grandes de creadores muy conocidos y algunas obras alcanzaban los 1.800 euros. Ahora hemos cambiado radicalmente porque López Cózar tiene sus imágenes colgadas en internet de forma gratuita. En este caso el precio es sólo por la impresión y por el material de los marcos", comenta Bonilla.
La obra de Lola López-Cózar, cada vez más presente en exposiciones, festivales y muestras a nivel nacional e internacional, se expresa a través de la imagen, la palabra, el sonido. Vídeopoesía, grafopoema, graforrelato son términos asociados a su nombre, una percepción sinestésica sin barreras de género ni de técnicas.
Prueba del éxito del público que ha tenido el nuevo establecimiento es que en el corto periodo de tiempo de esta nueva andadura ya han pasado por sus mesas artistas como el músico Domique A, la actriz Carmen Machi o la bailarina María Muñoz.
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