Tragedia en la calle San Pedro Mártir

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La llamada violencia de género salpicaba casi a diario las páginas de los periódicos antiguos

Uno de los casos más sonados fue el doble crimen de la calle San Pedro Mártir

1. Asesinato con navaja. 2. Margarita Landi colaboraba con toda naturalidad en 'El Caso' 3. 'El Caso' fue el primer periódico de sucesos en España que se recreaba en la llamada "crónica negra". 4. Carteles contra la violencia de género.
José Luis Delgado

Granada, 19 de diciembre 2016 - 02:34

Rara era la semana en la que las noticias de sucesos de los periódicos antiguos no aparecían con casos sangrantes de agresiones a mujeres. Algunos de ellos eran calificados de "horripilantes". No es nueva esta lacra, aunque parece que tengamos que esperar siglos para arreglarla. A lo mejor habría que empezar la casa por los cimientos en vez de estar lamentando eternamente con días de luto y minutos de silencio cuando ya la sangre ha corrido y los agresores son mayorcitos. Un viejo refrán muy conocido dice "al arbolito, desde chiquitito".

El caso que hoy recordamos, entre centenares, fue titulado en la prensa local como "horrible suceso" y ocurrió en 1930 en una casa-bar-prostíbulo de la calle San Pedro Mártir. Fueron asesinadas dos mujeres; la dueña del local, D. F. G. alias la 'Perro Sentao' y la joven de 24 años Lola "la hija de la peinaora". Tras una pelea con gritos desgarradores en una de las habitaciones del local acudieron la madre de la dueña F. G. y el hijo A. F. (El periódico da con todo detalle nombres y apellidos que aquí son innecesarios). En la habitación escenario de los hechos había una cama deshecha, dos copas de manzanilla, la Lola muerta sobre un charco de sangre y la 'Perro sentao' igualmente muerta en la entrada; ambas mortalmente heridas por una navaja cabritera. Cuando el hijo de la dueña A. F. vio salir al joven de 28 años A. C. con la navaja en la mano se abalanzó sobre él pero resultó igualmente herido. Tras el forcejeo entre ambos se produjeron heridas por lo que fueron trasladados a la Casa de Socorro donde se les tomó declaración.

Allí declaró A. C. su inocencia ante el juez Acosta Inglot diciendo que en una partida de cartas a la que acudió con su amigo A. R., una pareja de desconocidos que participaba en el juego le había robado 1.600 pesetas con engaños, luego mataron a las mujeres y salieron huyendo tras intentar ahorcarle con una cuerda, mientras él se defendía con la navaja. Pronto se descubrió la burda patraña. En la habitación de la cama solo había dos copas; no se encontró baraja de juego; la cuerda era la que llevaba el asesino sujetándose los pantalones y hasta su propia familia manifestó que no tenía nunca dinero y menos 1.600 pesetas y para colmo su amigo A.R. negó en absoluto haber participado en la partida de cartas. Dice el periodista que el joven asesino, cuando en la reconstrucción de los hechos volvió a visitar las habitaciones escenario de su doble crimen, regresó a la cárcel impresionado, angustiado, sin apetito y arrepentido tras verle la cara al hijo de una de las víctimas y ante los abucheos de la gente que se agolpó recriminándole junto al Palacio de Bibataubín; fue entonces cuando pidió declarar ante el juez su total culpabilidad desmintiendo todas cuantas versiones había hecho antes.

En el añejo lenguaje en que se expresa el periodista en ese año de 1930 escribía que el reportero que fue a la calle San Pedro Mártir a cubrir la información llegó tan asustado a la redacción que pidió nunca más se le encargaran estos "trabajos"; vino a decir que se encontró en la habitación del crimen una "escena horripilante". Habría que esperar 20 años para que apareciera en España El Caso, el primer periódico de sucesos que se recreaba en la llamada "crónica negra" y en la que colaboraba con toda naturalidad precisamente una mujer, Margarita Landi, pero no le iban a faltar páginas porque desgraciadamente la lacra violenta de bestias maltratadoras que se ceban en las mujeres parece que viene desde el Hombre de Cromagnón. Pero creo que el Hombre de Cromagnón, aunque era prehistórico, era hombre y sabía muy bien tratar a la mujer sin tener que comprarle regalitos en El Corte Inglés.

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