Granada

La UGR diseña un protocolo contra el abandono estudiantil

  • La medida se aprobará el próximo año para ayudar a los alumnos con bajo rendimiento académico

  • Se recuperarán derechos "poco a poco"

Sala de estudio en la biblioteca del PTS. Sala de estudio en la biblioteca del PTS.

Sala de estudio en la biblioteca del PTS. / carlos gil

Los estudiantes de la Universidad de Granada (UGR) con un bajo rendimiento académico tendrán una herramienta más para intentar que su paso por las aulas tenga un final feliz. Uno de los caballos de batalla del alumnado ha sido la modificación de las normas de permanencia. Claro ejemplo de esto es la aprobación, recientemente, de una convocatoria de gracia para aquellos que, tras haber agotado todas sus oportunidades, todavía no habían alcanzado el objetivo de finalizar sus estudios. Enrique Hita, anterior Defensor Universitario de la UGR, lo expuso en la última de sus memorias. "Detrás de cada expulsión hay una vida truncada, profesional y personalmente, y no siempre un estudiante vago". Ayer, la rectora de la Universidad de Granada, Pilar Aranda, anunció en sesión ordinaria del claustro universitario celebrado en la Facultad de Farmacia la intención de aprobar en 2018 un protocolo de actuación para el seguimiento de estudiantes con bajo rendimiento académico. No se hará volver a ninguno que, de forma prematura, haya abandonado las aulas, pero se intentará allanar el camino para aquellos que tengan dificultades en el desarrollo de sus estudios. El protocolo está muy avanzado y será en enero cuando, previsiblemente, se apruebe lo que implicaría su aplicación a partir del segundo semestre de este curso. Se aplicará a aquellos estudiantes que están en riesgo de abandonar los estudios en virtud de la aplicación de las normas de permanencia, indicaron desde el Rectorado.

La normativa actual establece seis convocatorias como máximo y, tras la aprobación en consejo de gobierno, existe una séptima convocatoria de gracia. El equipo de gobierno apostó por esta solución después de constatar que un "elevado número" de alumnos, medio millar entre estudios de grado y títulos a extinguir, se encontraban fuera del sistema universitario tras haber agotado todas las convocatorias.

La UGR ya cuenta con un gabinete psicopedagógico que atiende a los alumnos que así lo requieren. En 2016 ya se adelantó la posibilidad de que se ayudara a quienes tuvieran un escaso rendimiento académico. Fuentes del Rectorado señalaron que este protocolo no va destinado a una titulación o rama específica, sino que se abrirá a todos los que requieran de esta herramienta de apoyo para continuar con sus estudios.

Ésta es una de las propuestas presentadas ayer durante la lectura de la memoria de gestión del equipo de Aranda, que indicó que la de ayer es la tercera que presenta, lo que señala el paso del ecuador de su mandato al frente de la UGR. Indicó que las decisiones tomadas a lo largo del año que está a punto de terminar se han visto "guiadas" por dos principios, el aspecto "económico" y la intención de "poco a poco" recuperar los "derechos perdidos" durante los años de la crisis. Los presupuestos -los del año que viene pasarán por consejo de gobierno mañana viernes- y la relación con la Junta de Andalucía marcaron parte del discurso de la rectora, que, por ejemplo, incidió en que la aportación de la Administración regional al programa de bonificación de matrículas -iniciativa puesta en marcha este mismo curso- "no se cargue el incremento" previsto en los presupuestos para el próximo año.

Con respecto al profesorado, Aranda enfatizó que en un plazo de dos años se espera "poder desatascar" las listas de espera de profesores acreditados, más de 400 en 2015. También indicó, una vez más, que durante unos años la Universidad recurrió a la figura del profesor asociado para sortear las limitaciones en la contratación impuestas desde el Gobierno central, y que es la intención del equipo rectoral "ver cómo podemos hacer" para facilitar el acceso de esos asociados con un "firme compromiso académico" a otro tipo de figura docente. Esta situación, esgrimió la rectora, se da fundamentalmente en las carreras técnicas, Ciencias de la Salud y Ciencias Sociales y Jurídicas. Se abordará, además, la reducción del encargo docente hasta los 24 créditos y la recuperación de los complementos autonómicos. "Necesitamos incrementar el presupuesto", resumió Aranda.

En relación al personal de administración y servicios (PAS), señaló que la "modernización de la Universidad pasa por la modernización" de la plantilla y la funcionarización de "todo" el personal del PAS. Por otro lado, Aranda adelantó que se espera tener la nueva relación de puestos de trabajo para el segundo semestre de 2018.

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