Veinte veranos sin la A-7

infraestructuras Historia de un proyecto vital atascado en el tiempo

La finalización de la autovía de la Costa Tropical sigue siendo una promesa que se queda en el asfalto ante la indignación de los vecinos y turistas de la zona · El próximo mes se retomarán los trabajos

Manuel Pezzi y Clara Aguilera durante su última visita a las obras de la carretera.
Rosa Fernández / Motril

18 de agosto 2012 - 01:00

En los años 90 ya existía la promesa de una autovía que cruzara de manera "inminente" la Costa Tropical. Con el tiempo, aquel proyecto se ha convertido en firme candidato a conseguir el récord histórico en tiempo a la hora de levantar una construcción de estas características. A su proyección, hace casi un cuarto de siglo, le siguió la primera piedra, que se produjo el 11 de abril de 2002 por parte del entonces ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos. Miles de kilómetros de atascos median entre aquella fecha y la actual. En pleno verano, los sufridos conductores tienen que seguir parados en la vieja y colapsada N-340, durante horas en demasiados casos. Más que un monumento al cono, que ya se hizo en 2010, habría que hacer otro al conductor.

El último capítulo ha sido la previsión del Gobierno central de que las máquinas volverían en julio al tramo de La Gorgoracha-Puntalón, parado desde hace más de dos años, y ha habido un nuevo incumplimiento. El subdelegado del Gobierno, Santiago Pérez, aseguró hace unas semanas en Motril que con el verano de por medio la fecha se mueve a septiembre, mes en el que sin falta ya los obreros volverán a este tajo, crucial para conectar el Puerto por el este y para evitar la travesía de Torrenueva, la localidad que registra más atascos en la Costa, sobre todo en la época estival.

La otra promesa que hizo es la de que en esta legislatura estará terminada en su totalidad, "si la geología del terreno lo permite", se apresuró a puntualizar.

Según ha podido saber Granada Hoy, dicha previsión es a todas luces imposible, ya que aunque comenzara hoy mismo el tramo Carchuna-Castell de Ferro, tiene un plazo de ejecución de 42 meses, por lo que ya no daría tiempo a finalizar la autovía en 2015. En relación a este trozo de autovía, este periódico denunció que era "fantasma", puesto que se hicieron unos caminos en su inicio y fue visitada por algunos camiones y luego la empresa lo abandonó, aunque ni Fomento ni la adjudicataria lo admiten de manera oficial a fecha de hoy, aunque el anterior ministro José Blanco, sí reconoció en petit comité a los empresarios de la zona en su visita en Katena a Motril que era precisa una nueva licitación.

Igual pasa con el tramo Polopos-Albuñol, que Pérez admitió que presentaba "dificultades orográficas", cuando saltó el rumor en el mes de julio de que estaba paralizado. Fomento envió un comunicado a preguntas de este periódico en el que aseguraba que las obras continuaban en el lugar, sin embargo, vecinos y empresarios de la zona aseveraron que la actividad desde hace años es "prácticamente nula" y que en esas fechas se había quedado "a cero".

Otro de los tramos sobre el que ha planeado la duda de la paralización, ha sido el de Taramay-Lobres, aunque este periódico ha podido comprobar en varias ocasiones que sí se trabaja en él, aunque no quizá al ritmo que una obra tan "urgente" necesita. Sin embargo, éste es uno de los tramos que más papeletas tienen de acercarse a una fecha, no ya decente porque es imposible, pero sí realista con las circunstancias actuales. De esta manera, conectaría la Costa con Málaga con la A-44, con lo que ello significa.

El otro tramo que está funcionando, porque hay que subrayar que tan sólo están en ejecución real dos de los cinco pendientes, el de Acciona, que se hizo famoso hace un par de veranos por el tapiado de los túneles del Puntalón-Carchuna, va bastante avanzado y algunos operarios de la empresa han hecho notar en varias ocasiones que creen que podía haber estado terminado -de no haber parado- en la fecha prevista por Blanco: 2012.

Al impago de las expropiaciones que se realizaron en 2007 en terrenos en los que en algunos casos todavía no se ha hecho ninguna obra y se les echó a los agricultores con urgencia de sus terrenos, se han sucedido en las últimas fechas otros despropósitos como nuevas expropiaciones porque no se previó en su momento un tendido eléctrico, la falta de expropiación a propietarios de cortijos que se han quedado viviendo bajo un viaducto, o gastos adicionales en varios tramos, que se cifraron en 2011 por ejemplo en 61,7 millones. En definitiva que, después de 20 veranos y aunque las previsiones se cumplen a cuenta gotas, la fecha del final cada vez está más cerca.

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