El aislamiento ferroviario también llega a los gatos

Ana González Vera Granada

20 de agosto 2016 - 01:00

Rinchi no sabe que Granada lleva 500 días sin conexión ferroviaria, que es la única capital de provincia a la que no se puede llegar en tren y que, desde abril de 2015, los viajeros que quieren salir de Granada en tren deben montarse en un autobús que les lleve por carretera a tierras más 'evolucionadas' como Antequera donde sí se puede coger el AVE. Todo esto ocurre en la ciudad con el monumento más visitado de España. Rinchi no lo sabe, pero a su dueña, María Luz Bellver, le ha quedado muy claro el desprecio que los viajeros granadinos sufren a diario.

La historia de Mari Luz y su gato Rinchi comienza en Lérida a mediados del mes de mayo. Como todos los años esta granadina afincada en Cataluña decide viajar a su tierra a pasar las vacaciones. Con tiempo, compra los billetes de AVE para ella y para su mascota Rinchi y se ponen en marcha. Cuando llegan a Antequera se apean del tren de Alta Velocidad y se montan en el autobús que les lleva a Granada. Rinchi viaja en un pequeño transportín con forma de mochila que apenas ocupa espacio y así ambos llegan hasta el deseado destino. Hasta aquí todo correcto.

Pero las vacaciones llegan a su fin, así que Mari Luz decide acercarse hasta la estación de tren de Andaluces para sacar los billetes de vuelta a Lérida para el próximo día 30 de agosto. La sorpresa es mayúscula cuando desde la ventanilla de Renfe le dicen que el gato no puede viajar en autobús y que solo le pueden dar billete desde Antequera, que es desde donde funciona el AVE.

"¿Cómo es posible que el gato viajara desde Lérida hasta Granada sin que nadie pusiera ninguna objeción y que ahora no pueda subir?", se pregunta la propietaria de la mascota, a lo que desde Renfe le dicen que en este tiempo la normativa ha cambiado y que los animales ya no pueden viajar en autobús.

El razonamiento de Mari Luz a los empleados de Renfe dibuja una realidad muy clara: "El autobús que contrata Renfe para paliar el aislamiento ferroviario de Granada no es un autobús, es una continuación del AVE. Hágase a la idea de que es un tren que va por carretera", explica Bellver, y por tanto tengo todos los derechos de mi billete de tren que estoy comprando y pagando. "Los usuarios no tenemos la culpa de que el Ministerio de Fomento haya aislado a la ciudad y de que las vías no lleguen a Granada. Lo que no vale es que las vías de tren funcionen como una especie de frontera y usted me cambie las normas en mitad de camino", argumenta con indignación.

Los operarios le dan la razón pero se niegan a expedirle el billete del gato desde Granada así que, a día de hoy, Rinchi solo tiene billete desde Antequera a Lérica pero, "¿Cómo piensan los señores de Renfe que puede llegar el gato solo a Antequera?, se pregunta Mari Luz.

Desde atención al cliente sugieren a Mari Luz que le deje el gato a alguien en Granada a lo que la dueña del animal contesta -¿Quizás lo quiera usted? -"No, no, yo no..." le dice el trabajador.

"La situación roza el sinsentido pero no tengo más opciones que coger un taxi o alquilar un coche que me lleven a mí y al gato hasta Antequera. Desde luego que con este tipo de actitudes Renfe lo único que está haciendo es fomentar el abandono animal", relata con indignación esta granadina afincada en Lérida desde el año 99.

Rinchi tiene cuatro años, apareció en la vida de Mari Luz después de que su hija llegara a casa con el gatillo cuando apenas era una cría. "Como todo el mundo sabe, cuando un hijo coge un animal al final siempre termina con los padres", dice risueña. Viuda desde hace más de 30 años el gato es para Mari Luz un buen compañero. "Me he hecho cargo de él con todas las consecuencias, así que tengo que solucionar todos los problemas que vengan con el gato. Cuando tú decides quedarte con un animal hay que hacerse cargo de él como si fuera uno más de la familia", apunta.

Y añade más. "Yo entiendo que debe haber unas normas para llevar animales en transportes públicos pero el billete que yo he pagado es de tren, no de autobús, y me permite llevar un gato, así que mientras dure esta situación los autobuses deberían habilitar atrás uno o dos asientos reservados y alejados de los viajeros para que puedan ir los animales pequeños con sus dueños", relata.

De aquí al día 30 Mari Luz seguirá peleando con asociaciones de consumidores y protectoras de animales para intentar que Rinchi pueda volver a casa con ella, igual que vino. Si Rinchi pudiera hablar seguro que haría suyo aquello de 'AVE sí, pero no así'.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último