Granada

El año de la Soleá, según el calendario musical

Soleá Morente nació (artísticamente) en 2012. Los Evangelistas, el grupo liderado por Antonio Arias y Jota, se fundió con la voz de la hija mediana del cantaor en Encuentro, que es una reunión de amigos que comparten una religión, un evangelio: Enrique Morente. Soleá había permanecido hasta ahora en un discreto segundo plano, enfrascada en sus estudios de Filología Hispánica, pero su irrupción en el panorama musical ha sido fulgurante, con apariciones estelares en todos los medios y momentos inolvidables como su presencia en las páginas de Rolling Stone. Siguiendo en el apartado musical, pero bajo el epígrafe de grandes decepciones (o timos artísticos) está el (des)concierto que el pianista y renombrado compositor Michael Nyman ofreció en el Festival de Música y Danza. Llegó con halo de estrellón y la promesa de ofrecer un evento único en el Patio de los Arrayanes con la interpretación de Goldberg Shuffle, un estreno absoluto anunciado a bombo y platillo basado en la reinterpretación de las Variaciones Goldberg de Bach. El estreno nunca llegó y fue sustituido, sin previo aviso, por un collage de sus obras más destacadas para cine en combinación con breves fragmentos de El clave bien Temperado de Bach. Nyman apareció al día siguiente con la mejor de sus sonrisas diciendo que no sentía capacitado para interpretar la obra anunciada... Por lo demás, el festival, el primero firmado por su director, Diego Martínez, mantuvo un buen nivel pese a los recortes en su presupuesto.

Alicia Pire llegó a la gerencia de la Orquesta Ciudad de Granada (OCG) y, según confesó meses después, hubo un par de semanas en las que el futuro de la formación era azuloscurocasinegro. Pero consiguió capear el posible cierre gracias a un acuerdo con Hacienda para pagar los 800.000 euros de deuda con la Agencia Tributaria que amenazaban con llevar la música a otra parte, concretamente al limbo. Por lo demás, las grandes estrellas del mainstream pasaron de largo este año por Granada y, a excepción del concierto de Daniel Baremboin patrocinado por el Milenio, Alejandro Sanz y, sobre todo, Pablo Alborán, con un doble concierto en la Plaza de Toros, fueron las estrellas que bajaron del firmamento para cantar en Granada, justo el sitio que están alcanzando el tenor José Manuel Zapata y la soprano Mariola Cantarero, que en 2012 han consolidado, aun más si cabe, su posición en el olimpo del ben canto a nivel internacional.

Junto a ellos, en un triunvirato granadino, el director Pablo Heras-Casado ha sido nominado director del año por la revista estadounidense Musical América, después de sendos estrenos con las filarmónicas de Berlín, Londres, Filadelfia y Nueva York. Para que no falte ninguna disciplina de la música clásica, el pianista de Motril Juan Carlos Garvayo recibió el Premio Nacional de Música como fundador del Trío Arbós.

En el capítulo de defunciones, 2012 no ha dejado tantos cadáveres en el camino como otros años. Sobresale el cierre de la sala de conciertos Industrial Copera, un espacio de referencia de al música alternativa de la ciudad. Al tiempo, el año que se fue vivió el cierre y la posterior apertura de Pig Studios, el emblemático local de música en el que cientos de grupos granadinos han grabado sus discos, una tal Estrella Morente entre otros.

El Centro Guerrero ha estado cerrado entre mayo y octubre para poner al día el sistema de climatización del edificio, que empezaba a poner en serio peligro la colección de obras del artista granadino. Con la 'ITV' recién pasada, el museo de la calle Oficios se prepara para celebrar en 2014 el centenario del nacimiento del pintor granadino.

Y además de celebraciones varias, como los 30 años de La Otra Sentimentalidad, el grupo poético en el que militaron Luis García Montero, Álvaro Salvador y Javier Egea, 2012 ha visto como los grandes festivales han resistido a la crisis, con su inevitable tijeretazo en el presupuesto. Sobresale el caso del Hocus Pocus que dirige MagoMigue, que se expande con la creación de una Escuela de Magia que ha superado todas las previsiones.

Mención aparte para el acto de recuerdo a Federico García Lorca en el 77 aniversario de su fusilamiento. Un desmesurado despliegue policial impidió a los vecinos asistir a la ofrenda florar en el monolito de Alfacar y los cuerpos de seguridad llegaron a requisar banderas republicanas a los asistentes. Donde no hubo debate fue en el 115 aniversario de su nacimiento, donde se entregó el Pozo de Oro a Antonio Carvajal, que no ha podido guardar el traje de recibir premios durante todo el año tras hacerse con Nacional de Poesía con Un girasol flotante. Además, Pablo García Baena, que recibió el Premio Lorca de Poesía en el Auditorio Manuel de Falla, demostró que ser rabiosamente joven con más de 90 años no es una frase hecha, y desplegó vitalidad y buen humor. En octubre, el jurado del certamen literario decidió el nombre del poeta que sucede al escritor cordobés en el palmarés, el poeta mexicano Eduardo Lizalde.

El otro gran momento poético del año llegó con una nueva edición del Festival Internacional de Poesía, que contó como acto destacado con un encuentro entre el cantante Manolo García y el escritor Manuel Vilas, que juntaron música y letras ante un auditorio de más de mil personas. Fue la cara amable de una cita que, como preámbulo, vivió una de las cíclicas 'justas literarias' con sus directores, Daniel Rodríguez Moya y Fernando Valverde en el ojo del huracán. Un grupo de poetas y autores locales difundió un manifiesto en el que acusaban a los responsables del certamen de galardonar a sus amigos en el Premio Alhambra que otorga cada año el FIP. El manifiesto pedía al Patronato de la Alhambra que retirase su nombre del premio, algo que hizo enseguida, aunque muchos consideraron esta polémica como una simple cuestión de simples celos poéticos.

Son los momentos señalados en negrita, aunque quedan fuera los cientos de actos culturales que se suceden en la ciudad, una vitalidad impensable en otras áreas en plena crisis.

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