Un año de gobierno provincialDiputación Pérez, un año de boatoLos diez logros del primer año del PP: ¿Algo que celebrar?

Un año de gobierno provincialDiputación Pérez, un año de boatoLos diez logros del primer año del PP: ¿Algo que celebrar?
Un año de gobierno provincialDiputación Pérez, un año de boatoLos diez logros del primer año del PP: ¿Algo que celebrar?
José / Torrente / (Pp) / José / Entrena / (Psoe) / Asunción / Pérez / Cotarelo / (Iu)

14 de julio 2012 - 01:00

GOBERNAR en la Diputación de Granada ha sido un hito electoral histórico para el PP. Eran pocos los que acertaban siquiera a vaticinar que eso pudiera ser posible. Un año después, ha habido gestos y actos de gobierno suficientes como para poder confirmar que el cambio en el gobierno provincial es un hecho. Y para bien.

Hoy, una nueva cultura de gestión política se impone. Son tiempos de austeridad exigible y obligada. Gobernar en la institución provincial se está convirtiendo en una forma de acercamiento a los verdaderos beneficiarios de la gestión de las diputaciones, que son todos y cada uno de los municipios de la provincia. La cercanía y la transparencia son hechos insoslayables.

La rebaja de la tasa por el cobro de impuestos de la APAT, o la liquidez que facilita a los ayuntamientos granadinos adelantando casi 77 millones de euros en 2011 y 2012, para hacer frente a los problemas de tesorería de los ayuntamientos que así lo han requerido, son muestras de ello. Cuánto facilitaría las cosas que la Junta de Andalucía hiciera frente a la deuda acumulada con la Diputación de más de 13.5 millones de euros. Pagando puntualmente las partidas de la dependencia, o el IBI, o los BICES de los embalses y pantanos granadinos. Tampoco nos hemos olvidado de las familias que tienen pendientes pagos hipotecarios, que han recibido, a través de la Oficina de Intermediación Hipotecaria, el apoyo burocrático y el oportuno asesoramiento jurídico.

No hay alcalde que se precie, sea del partido que sea, que no reconozca que haber mantenido el Plan Provincial de Obras y Servicios, a pesar de la obligada reducción en los importes a invertir, haya sido un logro inesperado, puesto que las posibilidades financieras andaban con quejío permanente. 9.5 millones de euros tienen suficiente enjundia para Granada como para estar satisfechos de la gestión, hecha a pulmón, y sólo con los recursos propios de la institución.

El Gobierno de Sebastián Pérez ha demostrado con hechos que en política social, nadie tiene la exclusiva ni el patronazgo perpetuo. Más del 35% del presupuesto de gastos de la Diputación está encaminado a proteger los aspectos sociales de los ciudadanos de la provincia. Es la única partida que se ha incrementado.

Hacer de la cultura una plural oferta que visiones la realidad actual, con todas las poliédricas y polifacéticas maravillas que circundan el mapa granadino y español, hace muy interesante, y menos sectaria, esa gestión cultural. En materia deportiva, en igualdad y desarrollo, en modernización de las estructuras, en redimensionamiento y en mayor eficiencia. Hemos hecho un trabajo que no requiere de alharacas, sino de más esfuerzo, y de más constancia. Y lo mejor de todo es lo que queda aún por hacer. Contexto difícil, pero ilusiones perennes. No nos arredran las circunstancias. Granada merece mucho la pena.

EL PP entró en la Diputación como elefante en cacharrería. Desembarcó tarde y, después de un largo año, aún no ha empezado a trabajar. El primer año del mandato Pérez ha tenido mucho de boato y muy poco de gestión. Muchos escoltas, muchos asesores, muchos viajes, muchos cargos, pero ningún proyecto. No hay ninguna primera piedra en esta provincia que indique que la Diputación existe. Nada, salvo las chinitas que coloca para boicotear la gestión de los ayuntamientos gobernados por el PSOE. La Diputación de Pérez ha sido, por encima de todo, una institución partidaria, utilizada con fines políticos y personales para colocar a un batallón de amigos, militantes y ex cargos públicos del PP. Una Diputación que no ha estado al servicio de los municipios, sino al servicio de Pérez, de sus tangos y del PP.

Sebastián Pérez propone como consuelo la Doctrina Sebastián, una receta que consiste en pregonar transparencia, austeridad y participación, y hacer exactamente lo contrario; caracterizada por excesos narcisistas, en los que la búsqueda de la foto es más importante que los proyectos. Oímos hablar de ahorro y gastan 11.800 euros en cien pisapapeles de diseño; hablan de transparencia y convierten Visogsa en la Bankia granadina; exaltan el municipalismo y hurtan la voz a los ayuntamientos; alaban méritos y capacidad mientras colocan a los suyos en la institución. ¿Con qué Sebastián Pérez nos quedamos?

Su improvisación ha derivado en una crisis de gobierno o en modificaciones del presupuesto, pocos meses después de su aprobación. Utilizan la original excusa de la herencia, pero olvidan la institución saneada que encontraron y la disposición de fondos para acometer proyectos que son hasta la fecha sus únicas actuaciones. El sectarismo de la Diputación Pérez se evidencia diariamente, ya que de cada 10 euros distribuidos por la Diputación fuera de la Concertación, ocho y medio han ido a municipios con gobierno del PP.

En estos momentos de enorme dificultad, el Grupo Socialista está llevando la voz de la ciudadanía y de los alcaldes y alcaldesas a la institución provincial con constancia y responsabilidad, a pesar de las cortapisas impuestas por el gobierno popular. Lo hacemos desde la convicción de que las instituciones deben estar a la altura, sin confundir políticas de acción social con beneficencia, políticas de cercanía con paternalismo. Necesitamos una Diputación de todos los granadinos y granadinas, no sólo de Pérez.

1.Dificultar la labor de control de la oposición, eliminando los recursos económicos de los que ellos siempre habían disfrutado y limitando las intervenciones en plenos, generando las condiciones para llegar a un estado totalitario.

2. Despilfarrar y falsear en su política de "personal eventual", cambiando los cuatro Directores de Área por Directores generales acompañados de un regimiento de "coordinadores" que suponen más de 2 millones.

3. Hacer de la "mentira" un pilar básico en su gestión, con manipulaciones, descontextualizaciones y falsedades sobre gastos y dietas del anterior gobierno. Ahora hay "comilonas, viajes y subvenciones" difíciles de justificar por la responsable de Turismo.

4. Instalar la propaganda y el auto-bombo como principal objetivo, mientras exigen a los municipios que paguen los carteles del PFEA, lo que puede suponer el 50% del total de la inversión en empleo en los pueblos.

5. Despedir de forma injustificada e irregular a técnicos por haber trabajado con el PSOE o IU. Esto ha supuesto cuatro demandas, todas con sentencia contra la Diputación, con la correspondiente obligación a indemnizar.

6. Hacer una política de gestión de recursos nefasta que ha provocado una falta de liquidez que retrasa los pagos a proveedores y crea dificultades para pagar nóminas.

7. Poner en riesgo las inversiones que, gracias al equipo de gobierno anterior se lograron. Es el caso de los proyectos Massur y Masmed, en los que en el primer año se tenía que haber ejecutado el 50% de las inversiones y no se llega ni a un 10% .

8. No tener ninguna preocupación por el empleo, más allá de lo que son las bonitas palabras. No se han ejecutado las acciones prorrogadas del proyecto Granada Empleo del Fondo Social Europeo y no se ha puesto en marcha el Granada Empleo II.

9. Provocar la pérdida de millones con una gestión ineficiente. La paralización de programas de financiación externa, mala gestión en la prórroga del programa Enercop, silencio absoluto sobre la creación de la Fundación José Guerrero, merma en las inversiones en Energías Renovables, eliminación de la Red de Festivales...

10. Generar, graves irregularidades en la gestión de Visogsa, lo que ha provocado la solicitud de una comisión de investigación por las acusaciones que la anterior gerente ha realizado contra la vicepresidenta primera.

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