Granada

Los arqueólogos aterrizan en Orce para construir el mundo del primer hombre

  • Medio centenar de personas participan en la nueva campaña de excavación · El objetivo es descubrir elementos de la ocupación humana que permitan conocer la forma de vida de sus primeros habitantes.

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A 150 kilómetros de Granada, el municipio de Orce se ha convertido en un referente a nivel internacional por ser símbolo de la cuna de la Humanidad en Europa. Los restos de industria lítica con fecha de 1.300.000 años, encontrados en la cuenca de Guadix-Baza, indican la presencia de homínidos en una zona poblada de yacimientos. Por ahora, Fuente Nueva 3 y Barranco León, son los más antiguos del continente europeo. Por delante de ellos, sólo queda Venta Micena que data de 1.500.000 años, aunque los científicos del Instituto catalán de Paleoecología indican que por el momento, no se han encontrado restos que señalen la presencia de homínidos en este yacimiento. Por otro lado, parte de la comunidad científica continúa apoyando la tesis del cráneo de Orce que apunta que el trozo de calota craneal descubierto por José Gibert en esta zona en los años 80, pertenecía a un homínido.

Por segundo año consecutivo un equipo de 45 personas del Instituto catalán de Paleoecología, en colaboración con el grupo de investigación de Atapuerca, ha regresado al lugar con el objetivo de estudiar la vida del hombre en aquel periodo. Con un presupuesto de 65.000 euros trabajarán desde el próximo lunes y hasta el 18 de septiembre sobre un terreno de setenta metros cuadrados que corresponde al yacimiento de Fuente Nueva 3.

El proyecto, dirigido por Robert Sala, y en el que participan paleontólogos como Bienvenido Martínez o arqueólogos como Isidro Toro, pretende descubrir nuevos elementos de ocupación humana para conocer la forma de vida de los primeros habitantes. Con todo ello, no descartan que en alguna de las aperturas, localizaran algún resto de homínido, que en este caso, no generara tanta controversia. "Tarde o temprano aparecerá en Fuente Nueva o en otro yacimiento de la cuenca Guadix-Baza. No nos cabe ninguna duda. Hay evidencia de su presencia por la industria lítica", afirma el paleontólogo Bienvenido Martínez. "Este año nos interesa excavar extensiones para ver el lugar en el que se distribuyen los instrumentos en el espacio. De esta manera, podemos diferenciar distintos momentos de ocupación y de actividad humana", añade Robert Sala, director del proyecto.

Tras el paisaje árido de Orce, se esconden gran cantidad de tesoros desde el punto de vista de la evolución humana que se han conservado muy bien a lo largo del tiempo. "La cuenca entera de Guadix-Baza es un yacimiento muy valioso. Cuando se trabaja en evolución humana se hace en grandes regiones no en puntos concretos. Todos los especialistas estamos de acuerdo en que Orce es lo mas parecido a la arqueología de África, a nuestros orígenes".

Se han encontrado animales de grandes características como el mamut o los elefantes, pero también hipopótamos, caballos, ciervos o dientes de sable. "Huesos de grandes animales y herramientas de piedras que a los geólogos les permiten saber en qué clima y en qué entorno estaban viviendo los humanos. Además, una serie de trabajos de laboratorio permite conocer la edad de los yacimientos" añade Sala.

Pero, ¿qué dinámica se sigue en una excavación? El trabajo de los arqueólogos y paleontólogos se distribuye por áreas y el procedimiento es levantar poco a poco el sedimento que son las piedras que cubren el material y que por otra parte, han ayudado a conservar los restos en muy buenas condiciones. "Si sale material óseo tenemos restauradores a pie de excavación para hacer el trabajo de conservación. También paleontólogos y arqueólogos que identifican enseguida de qué material se trata", aclara.

De esta forma, los científicos pueden conocer exactamente dónde ha aparecido el material. Además, elaboran planos de cómo aparece en la superficie. "Cuándo se extrae, se lleva al laboratorio para terminar la restauración, limpiarlo y clasificarlo. Alguno hay que pasarlo por el microscopio para hacer un análisis detallado de los huesos. Hay que ver si hay marcas de corte que nos indican que ese material óseo ha pertenecido a un animal que fue desollado con una herramienta de piedra",añade.

El objetivo de esta nueva intervención es descubrir elementos "más claros y singulares" de la ocupación humana. Por el momento, el equipo de Sala, estudiará cómo vivía el hombre de aquel periodo en un entorno enigmático del que aún quedan muchos hallazgos por hacer y muchas cosas que decir.

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