Granada

Las autoescuelas tardarán cuatro meses en volver a la normalidad tras la huelga

  • La escasez de examinadores provoca una cola de 5.000 pruebas

  • La plantilla de funcionarios debería alcanzar la treintena

Una de las manifestaciones para exigir más examinadores en Granada. Una de las manifestaciones para exigir más examinadores en Granada.

Una de las manifestaciones para exigir más examinadores en Granada. / g. h.

Los propietarios de las autoescuelas granadinas y de toda España respiraron ayer tranquilos tras vivir seis meses de auténtica tensión. Los examinadores de Tráfico anunciaron el cese de la huelga que iniciaron el pasado mes de junio y que bloqueó las pruebas cada lunes, martes y miércoles generando una cola de exámenes que en Granada supera los 5.000 y en Andalucía los 60.000. Unas cifras que fueron aportadas ayer por el presidente de la Unión Federal de Autoescuelas, José Blas Valero, quien reconoció que en Granada se tardará entre tres y cuatro meses en volver a la normalidad y reducir los retrasos de la frecuencia para hacer las pruebas de cinco semanas a tres (a su juicio sería lo idóneo). No obstante, y pese a la alegría genérica, Valero destacó que el fin de la huelga no es la solución para Granada ni para el resto de provincias españolas. La merma de la plantilla es sin duda el problema fundamental que arrastran, sobre todo, cuando se producen picos de máxima afluencia de alumnos.

En este sentido, Valero explicó que en Granada la incidencia de la huelga no ha sido tan alta como en otras provincias andaluzas como Málaga donde el seguimiento ha sido masivo. No obstante, para que el ritmo de exámenes discurriera con normalidad sería imprescindible una plantilla de en torno a la treintena de examinadores para Granada. Es la única fórmula según Valero de tener personal suficiente ante cualquier desbarajuste producido principalmente por las vacaciones de los examinadores y las bajas que se producen con cierta frecuencia. Valero relató que ayer mismo dos examinadores sufrieron un latigazo cervical en dos accidentes por alcance durante la realización de la prueba. Esto supone dos examinadores menos durante una temporada que puede durar meses o años dependiendo de la gravedad de las lesiones. Los funcionarios que Valero reclama para Granada podrían desempeñar otras funciones y actuar como refuerzo cuando sean necesarios. "Podrían tener una formación polivalente y estar en Tráfico o examinado dependiendo de la necesidad".

Otra posible solución aportada por Valero es que el Gobierno cree una bolsa de examinadores itinerante que acudan a la provincias que lo necesiten.

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