El brazo y la espada de la escultura de Carlos V de la Plaza de la Universidad de Granada, listas para ser integradas en la figura

La intervención acometida por el Ayuntamiento permitirá reintegrar los fragmentos de la figura, que luce incompleta desde hace casi dos décadas, coincidiendo con el V centenario de la estancia del rey en Granada

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Imagen de la estatua de Carlos V sin el brazo derecho / G. H.

La restauración de la escultura del Emperador Carlos V ubicada en la Plaza de la Universidad, frente a la Facultad de Derecho y junto a la Iglesia de los Santos Justo y Pastor de Granada, y considerada una de las obras con mayor significado histórico del patrimonio escultórico urbano de la ciudad, continúa avanzando con la reconstrucción de la pieza que permitirá ‘devolver’ próximamente a la emblemática estatua el brazo y la espada que perdió hace casi dos décadas, para permitir así que la obra luzca completa este año 2026, coincidiendo con la conmemoración del V centenario de la estancia del rey de Austria en Granada.

El Ayuntamiento de Granada continúa con la buena marcha de esta restauración, que comenzó en el pasado mes de noviembre los trabajos a través de una empresa especializada para realizar los moldes y copias de distintos fragmentos escultóricos, concretamente el brazo y la espada, para obtener las copias que se reintegrarán en ella.

Según ha informado el portavoz del equipo de Gobierno y concejal de Cultura, Jorge Saavedra, “para este equipo de gobierno es prioritario proteger, restaurar y mantener los bienes históricos que nos conectan con nuestro pasado y refuerzan la identidad cultural de Granada, uno de los pilares de nuestra candidatura a Capital Europea de la Cultura en 2031”. Además, Saavedra ha remarcado que la escultura de Carlos V es un emblema también para la propia comunidad universitaria de la ciudad desde su instalación en 1948, en un emplazamiento tan estrechamente ligado al legado del emperador en la ciudad y a la historia de la Universidad de Granada, cuya fundación impulsó Carlos V en 1531.

En el caso del brazo, se realizó un molde que se dividió en tres partes y que recibió hasta tres manos de silicona para poder alcanzar el grosor necesario y, a su vez, registrar el máximo de detalles. A partir de ahí, se realizó la denominada ‘madre forma’ de cada una de las tres partes del molde mediante sucesivas capas de resina mezclada primero con carbonato cálcico y calcita (polvo de mármol) y con fibra de vidrio después para aportar mayor resistencia.

Imagen de la mano y la espada restauradas mostrada por el concejal Jorge Saavedra / G. H.

El proceso, ha explicado Saavedra, continuó con el ajuste y comprobación de los encajes para que, una vez desmoldada, se pudiesen llevar a cabo las pruebas de color para definir el tono más adecuado de la copia que se encargó de seleccionar la restauradora responsable del proyecto, Carmen Tienza. Una vez confirmado el tono definitivo, se procedió a realizar la copia del brazo mediante varias capas de resina con un refuerzo extra mediante dos pernos en la parte interior del brazo, concretamente donde se realizará la unión con la mano y con el brazo original.

En el caso de la espada, aunque existía un molde realizado hace 20 años, su mal estado ha requerido de la realización de uno nuevo mediante la técnica de bajo capa y la aplicación también de varias capas de resina. “Se trata de un proceso muy laborioso que se ha llevado a cabo con expertos de la restauración para garantizar un resultado lo más fiel posible a la original”, ha apuntado el responsable de Cultura.

La figura es una réplica realizada por Emiliano Barral en piedra caliza labrada de la obra original del escultor italiano Pompeo Leoni que se conserva en el Museo del Prado y que representa al monarca a tamaño real, con armadura y espada, erguido sobre un pedestal. Junto a esta, se realizó otra copia en bronce para el patio del Palacio de Carlos V que fue encargada por el Patronato de la Alhambra y que permaneció allí hasta su traslado al Hospital Real.

“Conservar y cuidar nuestro patrimonio no solo es una obligación técnica, sino un compromiso con la ciudadanía y con nuestra historia, devolviendo su esplendor a una pieza que representa siglos de legado cultural”, ha incidido Saavedra, quien ha avanzado que los próximos pasos serán el ensamblaje de estas piezas a la escultura junto a una restauración de mínima intervención y conservación preventiva en las áreas necesarias que incluye la limpieza manual y puntual de posibles depósitos de suciedad, la consolidación puntual de zonas frágiles y susceptibles y la protección final generalizada con producto cualificado antipintadas, ya que es uno de los mayores problemas de conservación que históricamente ha tenido esta obra.

En este sentido, el portavoz ha aprovechado para hacer un llamamiento a la ciudadanía para su colaboración con el respeto y el cuidado al patrimonio público, alertando del impacto, no solo cultural sino también económico, que tienen los actos vandálicos.

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