Selectividad 2019

Lo que nunca cae en Selectividad

  • María José Sánchez ha analizado 72 exámenes de Biología propuestos en cuatro comunidades a lo largo de nueve años

Estudiantes realizan un examen de Selectividad. Estudiantes realizan un examen de Selectividad.

Estudiantes realizan un examen de Selectividad. / Carlos Gil

“Por primera vez, se preguntó por la evolución y la mayoría de los estudiantes eligió la otra opción”. Es uno de los datos recogidos por María José Sánchez en su trabajo de fin de máster Análisis de los contenidos de genética presentes en las pruebas de acceso a la Universidad, presentado recientemente y que recopila los enunciados de 72 exámenes, tanto de la convocatoria ordinaria como de la extraordinaria, en cuatro comunidades autónomas.

La autora del trabajo abarca en su estudio nueve años de pruebas de Selectividad de un único contenido, el bloque III de la asignatura de Biología de segundo de Bachillerato: Genética y evolución. Se ha centrado en las pruebas propuestas en Andalucía, Murcia, Castilla-La Mancha y Extremadura, aunque, tras sacar conclusiones, aspira a ampliar el estudio a “nivel nacional”.

Sánchez ha determinado, tras analizar el contenido de estas pruebas, que “la estructura del examen ha variado muy poco”, pese a que a lo largo de los años que ha cubierto la investigación –de 2010 a 2018– han pasado tres leyes educativas. Ninguna ha podido modificar de forma clara la última prueba antes de acceder a los estudios de grado.

“Hay contenidos que no aparecen nunca”, asegura Sánchez. Temas que permanecen inéditos en los enunciados de los exámenes de Biología.El motivo, según esta investigadora, es la “inercia” y el hecho de que se busque que el examen sea asequible. De hecho, según los datos de la Universidad de Granada sobre la última convocatoria, el 91% de los que se presentaron a la Selectividad consiguieron superar el reto.

“El problema es que hay mucha presión” para conseguir un alto índice de aprobados y buenas notas de permitan acceder a los estudios universitarios, concluye Sánchez.Los centros eligen los temas a sabiendas de que son ‘los habituales’ en Selectividad, y centran su esfuerzo en estos, relegando los que nunca han sido objeto de examen.“Los que no se han preguntado nunca ni siquiera se dan”, arguye Sánchez. Así, este año “por primera vez se ha preguntado por la Evolución”, algo que, según esta investigadora, propició que la mayoría de los alumnos se decantara por la otra opción.

Algo similar ocurrió con el examen de Historia de España de junio de 2017. Una de las opciones pedía analizar los Gobiernos democráticos, último tema de una asignatura que –como el resto de materias de segundo de Bachillerato– se desarrolló a trompicones, ya que hasta bien avanzado el curso no se supo cómo iba a ser el examen. Muchos de los que se presentaron aquel año ni siquiera habían tratado ese tema en el instituto.

En cuanto a la cuestión geográfica, Sánchez asegura que las pruebas de Biología son “totalmente diferentes” entre Castilla-La Mancha y Extremadura, mientras que Murcia yAndalucía guardan similitudes.“Puede ser por la normativa autonómica que regula los contenidos, o por los planes de estudio de las propias carreras de biología”, aventura Sánchez.

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