Granada

El calentamiento de Sierra Nevada es sólo un ciclo natural

  • El investigador Marc Oliva edita una tesis doctoral que demuestra que los periodos en los que se reduce la extensión de nieve son comunes en los últimos 7.000 años

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La comunidad científica tiene la imperiosa necesidad de transmitir los resultados de sus trabajos a la sociedad que financia su investigación. Y más aún si dicha investigación se ha centrado en un área de especial protección como es un Parque Nacional. La ciencia debe contribuir a dar más importancia a los valores paisajísticos de estos espacios con el objetivo de fortalecer el conocimiento de su patrimonio natural.

En el momento actual de incertidumbre, el conocimiento del clima pasado es de suma importancia para contextualizar el calentamiento experimentado en extensas áreas del globo durante las últimas décadas (como probable consecuencia de las actividades humanas) en la dinámica natural del clima. Las áreas de montaña son enclaves idóneos para el estudio de la variabilidad climática pasada, porque han sido zonas escasamente pobladas.

El investigador Marc Oliva, integrado en el grupo de investigación de la Universidad de Barcelona que dirige Antonio Gómez Ortiz, ha centrado su tesis doctoral en una reconstrucción del paisaje y, en extensión, de las condiciones climáticas asociadas en el área de cumbres del Parque Nacional de Sierra Nevada, donde se concentran los picos más elevados de la Península Ibérica. "Sin comulgar con ruedas de molino de las previsiones catastrofistas de ciertos grupos de presión. Los científicos tienen que decirlo", cuenta el autor de esta tesis doctoral, que aporta datos objetivos que evidencian que las altas cumbres andaluzas han experimentado en el pasado periodos sensiblemente más fríos y cálidos que el actual.

La reconstrucción paleoambiental y paleoclimática que se presenta en esta tesis se ha centrado en el análisis de los sedimentos de los lagos. El estudio de las propiedades geoquímicas de estos archivos históricos ha aportado pruebas de transformaciones significativas en el paisaje del macizo durante los últimos 7.000 años. Esos cambios permiten inferir las condiciones climáticas imperantes en cada momento.

Los sedimentos de los lagos constatan una disminución de la cobertura vegetal en las partes altas de Sierra Nevada durante los últimos 4.200 años, consecuencia de una tendencia hacia una mayor aridez que se detecta también en el norte de África. Así, se prueba que la tendencia hacia una menor precipitación que arrojan los datos instrumentales de las últimas décadas en el contexto regional y anuncian las proyecciones climáticas para el futuro enlaza con una pauta climática de escala milenaria que ha acontecido de manera natural en el sur peninsular. Una reducción de las precipitaciones en Sierra Nevada o, incluso, un posible cambio en su estacionalidad tendría una indudable incidencia socioeconómica, con una repercusión directa sobre las actividades económicas vinculadas al turismo de la nieve en el macizo.

En estos 7.000 años se ha detectado una alternancia de ocho periodos fríos y cálidos. Algunos de ellos han sido sensiblemente más fríos que los valores actuales (1 o 2ºC) y han conllevado la desaparición de las actuales extensiones de borreguiles y el desarrollo de glaciares en los corrales más elevados orientados al norte. Esto aconteció hace unos 3.000 años y durante la conocida como Pequeña Edad de Hielo (siglos XIV a XIX), donde los documentos históricos atestiguan la existencia de un glaciar en el Corral del Veleta. Como consecuencia del incremento de temperatura (y disminución de la precipitación) registrado desde mediados del siglo XIX, este glaciar desapareció a mitad del siglo XX, antes de la aceleración térmica iniciada a finales de los años 70.

Condiciones más cálidas acontecieron entre 7.000 y 5.000 años atrás, periodo en que el conjunto del Hemisferio Norte registraba valores térmicos elevados. En Sierra Nevada, en concreto, hasta unos 2ºC más respecto los valores actuales. Otros periodos más cálidos que el presente tuvieron lugar durante la ocupación romana y musulmana, con temperaturas que eran del orden de 1 o 2ºC superiores a las actuales. Durante las fases cálidas los pequeños glaciares desaparecen, los procesos fríos pierden intensidad e incluso remiten en algunas áreas de la Sierra.

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