Granada

En la calle no desafinan

  • A esta quincena de músicos se les cerraron las puertas de teatros y auditorios, pero la Orquesta di la Strada ha hecho de la necesidad virtud Acercan la música clásica al gran público con sus actuaciones callejeras

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Cuando Luigi Boccherini compuso en el siglo XVIII su Música nocturna de las calles de Madrid, el compositor toscano, sin duda, tenía en mente agradar a la corte de Felipe V, un público generalmente tocado con blancas pelucas y que festejaba en palacio el estreno de las obras del italiano. Su repertorio -pleno de quintetos y cuartetos de cuerda, sonatas y sinfonías- se adaptaba a los gustos de la época y de su público con una pizquita de folklore. Tres siglos después, ese deje popular, pasado por el tamiz de los trescientos años que han pasado, encandila en las calles gracias a las actuaciones de la Orquesta di la Strada, una formación de una veintena de intérpretes que lleva un repertorio de música clásica a las plazas.

Sus integrantes se conocen desde hace una década, cuando formaron parte de la Orquesta Joven de Andalucía. Las puertas de aquella formación se les cerraron por edad, sin que llegaran a abrirse las de las orquestas 'mayores', que también sufren con la crisis económica. Reconocen que las salidas profesionales a sus años de carrera musical son escasas y, además, alejadas de su auténtica vocación. "Nosotros queremos ser músicos, no profesores de Educación Musical", defiende la violinista Araceli Morales.

La Orquesta di la Strada decidió hacer de la necesidad virtud y de la falta de oportunidades para actuar en auditorios y teatros la vía para tocar en la calle y dar a su trabajo "un fin social". "Tocamos para la gente que sabe y para quien no sabe, para que quien no entiende la música clásica también se pueda emocionar", alega el guitarrista Estefan Gisbert.

La formación se creó a primeros de noviembre, en una reunión de amigos de fin de semana que concluyó con el convencimiento de que podían crear afición a la música clásica desde abajo -"Si no hay demanda es porque no hay afición a la música clásica", explica el guitarrista-, tocando en la calle, sin apenas estructura y con la dificultad añadida de que los miembros de la orquesta residen en provincias distintas, por lo que para organizarse deben apoyarse en las redes sociales.

Aprovechan las sesiones de ensayo para, como colofón, salir a tocar. "La música en directo te transmite unas sensaciones que no las puedes sentir en una grabación", asegura Gisbert. Así, han tenido la oportunidad de tocar en las Pasiegas, donde llenaron a pesar de la improvisación con la que trabajan. "No sabemos dónde será el próximo concierto".

Sí es seguro que el día 4 de abril estarán en el Teatro Alhambra con el espectáculo Fandango. Esa puerta se les abrió gracias a sus actuaciones callejeras y a la grabación de una maqueta.

En verano tienen comprometida otra actuación en Almería, pero se muestran abiertos a tocar en cualquier lugar y únicamente piden los gastos que acarrea llevar a la orquesta. "En 20 años la música clásica va a desaparecer", alerta Morales, que se formó en música barroca. "Vas al teatro y únicamente ves a personas mayores. Y es una pena".

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