El caso de la escultura y la chatarra

La empresa Hidrogestión asume la responsabilidad en la destrucción de la obra como "dueña" de la misma al haberla pagado y critica al escultor por no haberse preocupado de ella en los últimos cinco años

Estado en que se encontraron las piezas de acero de la escultura en un desguace.
Estado en que se encontraron las piezas de acero de la escultura en un desguace.
S. V. / Granada

18 de agosto 2011 - 01:00

La destrucción de la escultura de César Molina en Albolote se ha convertido ya en todo un caso de investigación. El encargo del proyecto, el pago de la obra y la orden de destrucción son las claves de esta historia de versiones contrapuestas y un único perdedor: la escultura despiezada.

Si el autor de la obra acusaba directamente al alcalde, Pablo García, de vetar la pieza porque "no le gustaba" desde que llegó a la Alcaldía en 2007, ahora se conocen nuevos protagonistas de una historia de amor-odio con la escultura Principio de incertidumbre.

El propio alcalde, tras su vuelta de las vacaciones, ha asegurado a este periódico que él no ha tenido nada que ver con la escultura y su destrucción, que ha sido cosa de la empresa Hidrogestión S.A., que pagó la obra cuando la encargó la anterior corporación del PSOE.

En contacto con la empresa -que tiene la concesión municipal de aguas del Polígono Juncaril- confirmaron que ellos eran los dueños de la obra porque la pagaron y que también han sido los que han decidido enviarla a la chatarra. El argumento se inicia en 2006, cuando corroboran la versión del escultor de que el anterior alcalde, Vicente Ballesteros (PSOE), solicita la colaboración de la empresa para arreglar la entrada al pueblo por el polígono con la construcción de una rotonda. La empresa debía pagar por compensación el coste de la escultura, que después cedería y quedaría como patrimonio municipal en una intervención que pretendía mejorar los accesos. "Hablamos con el escultor, conocimos precios y llegamos al acuerdo de pagar la mano de obra más los materiales, lo que hacía un total de 70.000 euros entre toda la intervención", matizan fuentes de Hidrogestión.

Hasta ahí todo coincide. Pero tras realizarse el encargo comienzan a variar las versiones. La empresa dice que el escultor hizo la obra "demasiado rápido, antes de hacer la rotonda, por lo que cuando se empezó la obra se vio que el proyecto era demasiado grande y no se había dejado espacio de paso suficiente en los carriles como para que pasaran los camiones que van al polígono", argumenta la empresa. De hecho, acusan al escultor de terminar la obra "en contra de la voluntad de la empresa", que le pedía que esperara a que estuviera primero la rotonda para después adaptarla al proyecto.

Entonces se ralentiza la obra de la rotonda, llegan las elecciones y hay cambio de equipo de gobierno. El PSOE no puede inaugurar la rotonda y con la llegada del PP hay que cambiar de planes. "Como la escultura ya la tenía hecha y la rotonda no estaba, se pidió al dueño de una parcela privada que se colocara temporalmente allí a la espera de terminar la rotonda. Pero se terminó la rotonda y se decidió no poner la escultura porque era demasiado grande", apuntan en la empresa, que mantienen que al final son ellos los que han perdido ya que pagaron una obra que no se ha utilizado.

Desde ese momento (2007), la escultura permanecía abandonada en el solar y sin salida. Según la empresa, pidieron que se tasara cuánto costaría desmontarla y volverla a montar en otro sitio y el coste ascendía a 24.000 euros. "Le dijimos al escultor, después de que ya había cobrado su trabajo, que si asumía esa cantidad se la podía llevar y se negó. La obra era nuestra pero no se iba a utilizar porque el Ayuntamiento no iba a pagar ese dinero y nosotros tampoco porque ya habíamos pagado demasiado por hacerla". Esa diferencia de criterios ha mantenido la pieza abandonada en el solar hasta hace unas semanas. "En estos años el autor no ha mostrado interés por la pieza", critican desde la empresa, que dice que podría haber buscado alguien que asumiera el coste del desmontaje para llevársela o donarla.

La gota que colmó el vaso llegó cuando, según Hidrogestión, "el dueño de la parcela nos ha exigido que saquemos la obra. Como no estábamos dispuestos a que nos costara ni un duro más, y como era nuestra porque la pagamos nosotros y estaba allí abandonada, la solución fue llamar a una empresa de chatarra que dijo que se la llevaban por cero euros. Y así fue. Se autorizó. Quizá no ha sido la mejor forma por no avisar al creador, pero él no se interesó por ella en ningún momento", sentencia.

Tras conocer esta versión, César Molina se ha apresurado a negar la mayor. Niega irregularidades en las medidas, niega que le propusieran llevársela y duda de la 'inocencia' del Ayuntamiento. De hecho, sospecha que se trata de una "versión pactada" y asegura que se tendrá que demostrar todo porque piensa denunciar.

Habrá que esperar a un nuevo capítulo de la historia y a ver finalmente quién lleva la razón.

stats