La comodidad de comer en el restaurante del Hotel Victoria
Estamos de compras por el centro y llega la hora de almorzar o cenar. Después del ajetreo queremos tomar algo en un ambiente agradable y elegante, sin arruinarnos. Miramos a nuestro alrededor, y a un paso tenemos el Hotel Victoria de toda la vida. Con un bar de lo más apetecible y un restaurante fabuloso con un menú de lujo al precio de 18 euros, en la primera planta. ¿Por qué no quedarnos? ¿porque es un hotel? Gran equivocación. El Victoria (actualmente NH Collection Victoria) quiere que los granadinos conozcamos su estupendo restaurante, con una cocina excelente hecha con gran profesionalidad por Roberto Ramírez Oña, jefe de cocina.
El restaurante es perfecto para cualquier ocasión, diáfano y clásico a la vez. Se han mantenido unas preciosas columnas de mármol de Sierra Elvira y de las paredes cuelgan fotografías de la Granada del siglo XIX, donde este emblemático hotel ya existía y su posada era célebre.
¿Por qué no retomar algo que hace doscientos años ya se hacía en nuestra ciudad? Es la propuesta que nos hace Lucía Bermejo, directora del hotel. No nos vamos a arrepentir. Ya desde el bar, que se llama Puerta Real 3, podemos tomar desde una tradicional caña con su tapa correspondiente al cóctel más sofisticado.
Para comer de verdad, sólo hay que subir las escaleras. En la primera planta nos esperan la maitre Susana Barros Puch y la camarera Sabina Popa. Estarán pendientes de que todo sea de nuestro agrado empezando por el pan. Hay de distintas variedades y se sirve calentito.
El menú del día tiene a elegir tres primeros y tres segundos. Los primeros son Porra Antequerana, Ensalada de envidias, peras, nueces y roquefort o Verduras al grill con nieve de parmesano. Los segundos Bacalao confitado, Confit de pato con salsa de frutos rojos o Entrecot con sus patatas panaderas. El postre, pionono de Casa Isla con café. El precio incluye vino, pan y agua.Merece la pena probar.
La Porra antequerana es, además, una de las especialidades de la cocina del Victoria. Tiene sabor. Está muy bien hecha y va servida en un vaso de cristal, para romper con la tradición y que podamos apreciar mejor su bonito color. El bacalao confitado es un plato delicioso. Está en su punto y va cubierto de un ali oli gratinado que le da un toque muy original. Respecto al postre, todos sabemos lo que es un pionono, ese dulce de bizcocho tan nuestro inspirado en el Papa Pío IX. Pero el menú no es la única opción. La carta es extensa y de calidad. También la de vinos, con denominaciones nacionales e internacionales: Argentina, Australia, Sudáfrica, EEUU… todo muy bien seleccionado.
Para quienes sólo deseen un picoteo, en el bar ofrecen una carta de tapas y unos divertidos maridajes. Por ejemplo, un mini surtido de croquetas con una copa de vino, un dúo de hamburguesas con una cerveza, un magret de pato y piña con una copa de cava rosado. Genial para un alto en el camino, una conversación amistosa o un rato de negocios.
Una gran cantidad de propuestas para que una y otra vez crucemos el hall del bonito Hotel Victoria. ¿Más cosas? Por ejemplo, sabores no tan fáciles de encontrar en nuestra ciudad como Erizos de mar rellenos de t xangurro o recetas tradicionales reconvertidas al siglo XXI: mini mollete relleno de morcilla en caldera o mini tortilla de patatas con su jamón ibérico.
Otra 'excusa' para subir hasta la primera planta sería disfrutar el domingo de un fabuloso brunch con zumos ecológicos antioxidantes, panes variados… Por 19 euros se puede pasar una mañana de lo más agradable, un Lazy Sunday entre amigos o con la familia, muy de moda en grandes ciudades, que permite levantarse tarde y hacer una mezcla de desayuno y almuerzo.
El Victoria también es un lugar estupendo para acoger eventos -capacidad de unas 100 personas- a partir de 35 euros el cubierto.
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