"Allí consiguen el pensamiento único, la sumisión total del individuo al grupo"

El autor del informe psicológico que respalda la denuncia describe cómo funciona la organización

El centro de yoga de la calle Federico García Lorca, en Armilla pero muy cerca del Zaidín, estaba ayer cerrado a cal y canto.
El centro de yoga de la calle Federico García Lorca, en Armilla pero muy cerca del Zaidín, estaba ayer cerrado a cal y canto.
G. Ortega /Granada

24 de diciembre 2010 - 01:00

José Miguel Cuevas es el autor del informe psicológico que ha servido de base para que la fiscal denuncie al gurú. Profesional con amplia experiencia en sectas, estuvo más de un año investigando a quince acólitos de Vaidika Pratishtana y sus conclusiones son tremendas: allí se emplean todo tipo de técnicas de control mental para conseguir la "sumisión total" del individuo.

Cuando se desmantela una secta, una pregunta muy frecuente es cómo se consiguió lavar el cerebro de tanta gente, a menudo personas con preparación intelectual. El profesional explica que cualquiera "puede ser esclavizado si está en un momento frágil" y que, en esas circunstancias, una secta puede parecerle la salvación porque obviamente no se presenta como tal, sino con "pantallas" que enmascaran la realidad: terapias, cursos formativos, viajes, yoga, masajes...

"Uno entra y se encuentra con un panorama muy atractivo, con un grupo que le apoya y le comprende. Hay un bombardeo afectivo en la fase de captación, en la que por supuesto no ves nada escabroso, sino todo lo contrario".

"Paulatinamente -continúa- te vas integrando en las costumbres del grupo. Si te dicen que son vegetarianos porque eso es más saludable, al cabo de un tiempo terminas aceptando que la carne es mala porque confías a ciegas en ellos".

La manipulación, a esas alturas, es ya una constante. "El grupo te hace creer que los de fuera no te comprenden, que no te aportan nada, que son unos ignorantes y que allí dentro son superiores. El nuevo adepto termina pensando que la única información fiable es la que encuentra allí adentro y rechaza cualquier fuente externa, con lo que se consigue el pensamiento único", explica.

Una vez llegado a ese punto, lo peor que le puede pasar al sectario es verse rechazado. Por ejemplo, por no vestir igual que los demás, aunque al principio le dijeran que era libre de ir como quisiera.

"Si no aceptas la norma del grupo, te apartan, te llegan a escupir para demostrar que te rechazan. Y tú quieres agradar porque crees que estás en deuda con ellos y debes sacrificarte porque es lo mejor. Ya se ha conseguido el nivel de sumisión absoluto, la persona queda sin capacidad crítica alguna y piensa que si sale de allí será rechazada por la sociedad, será un fracasado. Sólo dentro, con la ayuda de sus compañeros, estará a gusto".

¿Y cuál es el papel del gurú en todo esto? Pues es el que controla al grupo. "Es el que pone al grupo en contra del que se aparta de la norma y el que consigue que todos le sigan ciegamente. En este caso, él se hace llamar swami, que significa 'el que renuncia'. Sin embargo, tiene coches y motos caras. Pero si algún acólito se pregunta por qué no renuncia, le dirán que es el maestro, que todo lo hace por el bien del grupo y que quien no lo comprenda es porque no tiene capacidad. Aceptará cualquier incoherencia que se les diga y realmente creerá que sólo allí dentro es libre", concluye.

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