Una joven denuncia a una clínica por quemaduras en una depilación láser
Cree que los profesionales del centro donde se sometió al tratamiento pudieron cometer un delito de imprudencia grave con resultado de lesiones y pide que se les imponga una fianza de 20.000 euros
Para presumir hay que sufrir, pero hasta cierto punto. No es lo mismo aguantar unos tacones de aguja durante horas o llevar un corpiño de los que cortan la respiración que sufrir quemaduras de primer grado en una sesión de depilación con láser. Y si no que se lo pregunten a S.R.O., una joven granadina que quería lucir unas piernas tersas de forma permanente y ahora tendrá que llevarlas tapadas durante los próximos meses por culpa de las lesiones que, presuntamente, le causaron al eliminarle el vello con uno de esos aparatos.
Para curarse, los distintos médicos que la han visto después del percance, le han recetado desde corticoides hasta tranquilizantes, además de lociones varias y fotoprotector extremo a aplicar durante un año. Así consta en la querella que la afectada ha decidido presentar contra la clínica de la capital en la que le practicaron la depilación láser por un posible delito "de imprudencia profesional grave con resultado de lesiones".
El letrado de S.R.O., Félix Ángel Martín, dirige la querella contra cinco personas (los responsables de la clínica donde ocurrieron los hechos, la enfermera que manejó el láser que supuestamente le causó las quemaduras y otra trabajadora del establecimiento) y pide que se les impoga una fianza conjunta de 20.000 euros.
La joven acudió por primera vez al centro a finales de septiembre para depilarse el vello de las axilas. Fue atendida por una enfermera, que le rasuró la parte a tratar y le administró el láser sin complicación alguna.
Al poco tiempo decidió 'hacerse' también el labio superior y las piernas. Así, el 16 de octubre fue de nuevo a la clínica, donde le atendió la misma enfermera que en la otra ocasión. Ese día se le administró el láser en el labio y tras acabar la sesión, la chica "empezó a sufrir graves reacciones en la zona tratada empezando a surgirle algunas ampollas". Esas ampollas, -continúa la querella- "le produjeron heridas y descamaciones en la piel, de las que se le informó que eran completamente normales y a las que dado que no quedó más rastro S.R.O. no dio importancia".
La cita para eliminar el vello de sus piernas fue fijada para el 30 de octubre. Según el relato recogido en la querella, el comienzo de la sesión se realizó con una potencia del láser muy suave, pero "durante el transcurso de la misma, la enfermera procede a aumentar la potencia del láser, lo que le refirió textualmente" a la chica, que está convencida de que las quemaduras más graves que sufrió en las piernas se produjeron coincidiendo con el aumento de la potencia. Tras acabar la sesión, la joven se acercó al mostrador para pagar con un "grandísimo escozor y dolor". Al llegar a su casa, el picor y las molestias se volvieron insoportables. A partir de ahí comenzó un periplo médico que aún no ha acabado.
Lo cierto es que la afectada firmó una hoja de consentimiento informado cuando inició el tratamiento, el pasado 25 de septiembre, pero, según su letrado, "no le realizan ningún tipo de examen de la piel ni prueba dermatológica". Tampoco, según añade, se le preguntó por alergias. La sesión clínica fue en "una camilla y sin ningún tipo de medida profiláctica previa".
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