Entrevista | Daniel López Acuña , profesor de la EASP y exdirector de Acción Sanitaria en Situaciones de Crisis de la OMS "Esto no es el destape después del confinamiento, la libertad total no la veremos en lo que queda de año"

  • El epidemiólogo alerta de que las medidas de prevención en el contacto deben mantenerse hasta tener una tasa de contagios casi nula

  • Sostiene que la lección a aprender es tener una Atención Primaria fuerte

"Esto no es el destape después del confinamiento, la libertad total no la veremos en lo que queda de año" "Esto no es el destape después del confinamiento, la libertad total no la veremos en lo que queda de año"

"Esto no es el destape después del confinamiento, la libertad total no la veremos en lo que queda de año"

Daniel López Acuña viene de vuelta en la batalla por entender una pandemia global para poder frenarla. Este profesor de la Escuela de Salud Pública con sede en Granada ya se enfrentó siendo director de Acción Sanitaria en Situaciones de Crisis de la OMS a la pandemia de la gripe A que cuenta ya más de una década. Aunque esta vez, reconoce durante esta entrevista telefónica desde Gijón donde pasa el confinamiento, este virus es mucho más complicado de conocer y prever. La cautela es el corazón de su mensaje para esta nueva fase de desescalada apenas unos días después de volver a ver las calles llenas de gente por la medida para que los niños disfruten del aire libre durante una hora. Es cierto, explica, la crisis del coronavirus no se encuentra en su cenit destructivo, pero no hay que relajarse ni olvidar lo vivido. El epidemiólogo deja espacio para la responsabilidad ciudadana y también para un aprendizaje ahora que el viento parece amainar: la sanidad pública tiene que estar siempre fuerte y bien alimentada. 

¿En qué estado de la pandemia nos encontramos ahora mismo?

Creo que en una buena parte de las comunidades autónomas empezamos a llegar al punto de número de casos y de índice de transmisión que nos permite pensar en una desescalada gradual por actividades y territorios. No estamos en el punto de la transmisión cero, eso es casi virtual e imposible, pero sí en un lugar de muy baja transmisión como es de uno o dos casos por 100.000 habitantes. Podemos tomar ese riesgo calculado siempre y cuando tengamos a punto el dispositivo de vigilancia epidemiológica para que si se detecta cualquier fuego podamos apagarlo de inmediato. 

¿Eso es posible a día de hoy?

Lo es si las comunidades autónomas tienen refuerzos en sus sistemas de salud pública y vigilancia epidemiológica y los ponen listos para que en cualquier detección de casos se haga el test a la persona y a los contactos y luego se aíslen esos casos. Es decir, volvemos al punto de la contención forzada pero en este caso más anticipatoria. Todas las comunidades autónomas, tengan o no casos ahora, tienen que estar en esta mentalidad porque de lo contrario nos fallaría el proceso. En esto tiene que ponerse también a punto la Atención Primaria para que los dispositivos y personal estén listo para detectar y tratar cualquier caso que surgiera y sobre todo, ir de inmediato a investigar los contactos. Ya lo aprendimos por activa y por pasiva: la clave de esta pandemia está en la transmisión silenciosa. 

Los casos asintomáticos podrían ser el gran problema en esta fase, ¿cuántos millones de test se tendrían que realizar para controlarlo?

Este es un tema que habría que aclarar muy bien, porque se está cometiendo un error fatal que a veces se usa políticamente y es pensar que hay que hacerle el test a toda la población, eso es una falacia epidemiológica. Eso no tiene sentido porque no llegaríamos a nada con ello. Lo que tendríamos que hacer es realizar probablemente entre 3 y 4 millones de test pero de inmediato, en las próximas semanas, para poder detectar positivos asintomáticos. Esto no hay que hacerlo en la calle a ver quién viene, no es un servicio para llevar como en McDonalds, hay que dirigir los test a las poblaciones donde hay alto riesgo de contagio: el personal sanitario y sociosanitario, los residentes de los geriátricos, las personas ingresadas en hospitales, todos los trabajadores de primera línea de fuerzas y cuerpos de seguridad, personal de supermercado... Es decir, donde hay verdaderamente un riesgo central y por supuestos los contactos de personas que hayan podido ser contagiadas y confinadas en el domicilio. 

"Ya lo aprendimos por activa y por pasiva: la clave de esta pandemia está en la transmisión silenciosa"

¿Esto se puede desbordar fácilmente con las medidas tanto en niños desde la semana pasada como para adultos a partir de esta de poder salir a la calle?

Yo creo que esto se debe hacer con muchísima cautela y responsabilidad ciudadana tanto individual como colectiva. Si los niños salen y no guardan las distancias físicas estamos volviendo a correr los riesgos de transmisión entre personas. Los niños no pueden ir a jugar al parque con otros niños y las personas no pueden salir y juntarse a conversar. Sé que suena raro pero hay que mantener esto de que si salen los padres con los niños deben seguir guardando la distancia con las personas con las que se cruzan simplemente dando un paseo alrededor de la casa. No tomando esto como el destape después del confinamiento. 

El problema es que hay muchos que lo están tomando de esta manera por lo que ese control epidemiológico se iría al traste. 

Efectivamente, yo creo que es muy importante que en todas las comunidades autónomas se entienda que esto debe ser moderado, controlado, responsable y que al mismo tiempo no es que ya hayamos decretado la libertad total. No es así, es que estamos haciendo una pequeña concesión para la salud de los niños pero solo eso, hay que mantener todo lo demás para evitar un repunte.

"Las comunidades autónomas tienen que saber que no es que ya hayamos decretado la libertad total"

¿Cuánto tiempo puede quedar para esa libertad total?

Esa libertad total posiblemente no la vamos a ver en lo que queda de año. Quiero decir, esas concentraciones deportivas, religiosas o de fiestas. Podemos tener una libertad mayor en cuanto a reapertura de actividades comerciales, actividades económicos y posiblemente de terrazas y bares con regulaciones y restricciones... pero eso no va a ser en mayo, será cuando observemos cómo caminan las cosas en este mes y no hay repuntes. Entonces podremos tener un junio o un julio algo más normalizado pero no podemos en estos momentos que en una semana o dos esto acabará. 

Precisamente, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, planteaba hace unos días la posibilidad de abrir los bares el día 11 de mayo. 

Creo que precipitarse es contraproducente, esto no es una carrera para ver quien sale primero, el tema es que se puede salir si hay seguridad sanitaria. Hay que ser muy cuidadoso y hay que calibrar muy bien todo. Son varios los indicadores de que ya no hay transmisión alta y de que hay capacidad del sistema para responder, pero hay que tener cuidado.  

¿Hay que hacerse la idea de que la vida va a cambiar de aquí en adelante?

Sí, mientras no haya una vacuna todo va a cambiar.

Volviendo a Granada, esta provincia es la que mayor tasa de contagio tiene por densidad de población de toda Andalucía, ¿a qué se debe?

Creo que una de las cosas que tenemos que entender de cómo de dio la epidemia es que hubo una importanción en múltiples puntos de casos que venían de otros países, sobre todo de Italia, tanto de turistas como de personas que habían viajado. Lo que tenemos es que en aquellas ciudades o focos donde más flujo de viajeros había es donde más transmisión hemos tenido. Yo atribuyo el tema en Granada fundamentalmente a eso. Ahora, hay otras variables: tenemos que mirar el tema de las residencias y ver cuántas están afectadas. Actualmente el mayor número de casos en todas las comunidades viene de geriátricos, hospitales y de contactos entre el personal sanitario, algunas de transmisión intradomiciliaria. Por eso hay provincias y municipios que no han tenido casos en varios días, ahí es donde podrían empezar ciertas medidas pero yo tendría mucha cautela en no abrir el grifo completamente sobre todo en aquellas zonas donde todavía tienen un cierto nivel de transmisión. 

"Actualmente el mayor número de casos en todas las comunidades viene de geriátricos, hospitales y de contactos entre el personal sanitario"

¿Qué grado de posibilidad hay de un rebrote?

Este es un virus muy extraño que aún no conocemos. No sabemos cómo se comporta estacionalmente con las temperaturas pero en la medida en que seguimos teniendo casos nuevos existe la probabilidad de que podamos tener una reanudación de la transmisión. La probabilidad se reduce cuando son muy pocos esos casos y los podemos aislar. 

¿La sociedad tiene que prepararse para convivir a largo plazo con el Covid-19?

Sí y además es muy importante concienciarse de esa manera porque mientras no haya vacuna (esto puede tardar hasta más de un año) tenemos que estar preparados para lidiar con este miura y esto se aplica a las conductas personales, los hábitos higiénicos, la distancia física y tener un sistema sanitario a punto para poder responder. Si el virus se comporta estacionalmente como es probable que ocurra podemos tener un repunte en octubre o noviembre independientemente de lo que hayamos hecho. Ahí sí que hay actuar con mucha determinación desde el primer momento y si es necesario volver a medidas de confinamiento.

¿La sanidad granadina está preparada para afrontar un segundo golpe?

Creo que la sanidad tanto en Granada como en el resto de España tiene que tomar nota de las lecciones aprendidas. En este caso diría que tenemos que mantener la capacidad de poder hacer pruebas diagnósticas, tenemos que tener el abasto de test para el futuro y de equipos de protección individual para los sanitarios, tener muy bien definidos los planes de contingencia para poder amplificar la capacidad de UCI y hospitalización y diría que centrarnos en que el gran muro de contención será un buen uso de la Atención Primaria. 

Precisamente esta es uno de las zonas de la sanidad que ha sido más menoscabada con los recortes desde hace años.

Creo que una de las grandes lecciones a aprender es fortalecer la Atención Primaria y la salud pública y la vigilancia epidemiológica que son renglones que han estado descuidados desde la crisis económica que ha hecho que no se tenga la suficiente capacidad instalada para poder afrontar este tipo de cosas. 

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