Esther Diánez. maestra del CEIP Atalaya, medalla de oro al mérito en la educación 2016

"El 'divide y vencerás' en el debate sobre la educación está siendo terrible"

  • Trabaja en uno de los centros públicos más reconocidos a nivel nacional

  • Aboga por un debate "en profundidad" sobre las necesidades educativas

  • "Bando hay uno, el de los alumnos"

Esther Diánez, en su clase de Primaria del CEIP Atalaya de Atarfe. Esther Diánez, en su clase de Primaria del CEIP Atalaya de Atarfe.

Esther Diánez, en su clase de Primaria del CEIP Atalaya de Atarfe. / álex cámara

Esther Diánez reconoce que la Medalla de Oro al Mérito en Educación la abrumó. "Siempre relacionas estos reconocimientos con gente con una larga trayectoria". Sin embargo, asegura que un reconocimiento como éste sirve para que la Administración destaque lo que se hace en las aulas, de puertas para dentro. El trabajo a pie de obra.

-Un reconocimiento así lleva detrás mucho trabajo...

-Muchísimo. Pero en mi caso hay mucha gente detrás. Mi mayor pasión son los proyectos comunitarios, que son los que nos han dado más éxito, más visibilidad... en un proyecto comunitario tú puedes ser el que anima, pero tiene que haber mucha gente detrás. Y en el caso de mi trabajo hay mucha gente detrás. Desde la dirección, que facilita, no pone trabas, hasta compañeros que te cubren cada vez que tienes que salir a algún evento. También el Ayuntamiento. Esta medalla es trabajo de mucha gente.

-También la materia prima es muy singular en su caso. Está en un centro que hace unos años estaba mal considerado, cargaba con mala fama, y que ha conseguido darle la vuelta a esa situación...

-Aquí hay muchas cosas para poner en valor. Lo que pasa es que nos dejamos llevar por todo lo difícil, la falta de recursos, los entornos complejos... esa medalla en el caso de nuestro centro, el CEIP Atalaya, es un reconocimiento a toda la gente que no cae en la desidia. Gente que ha creído en los niños, en los padres, en nosotros. Esa es la línea que define a nuestro centro, e incluso a toda la localidad.

-¿Cree que hay en su gremio demasiada desidia? ¿Cuesta arrancar?

-No. Creo que es una profesión que no está libre de obstáculos. El trabajo que tenemos es tan grande, que requiere de todo nuestros esfuerzo. Yo con los docentes con los que trabajo no veo desidia para nada. Es cierto que está la famosa zona de confort, que hace que a los profesores nos cueste. Pero en mi entorno el profesorado empuja. Nuestra profesión no exige menos.

-¿Se desvirtúan mensajes como el suyo porque hay demasiados debates en torno a la Educación que no van al grano?

-El debate en profundidad no se hace. Es un debate muy complejo, que requiere de una madurez que a lo mejor no tenemos. Se debaten cosas en sitios que a lo mejor no son los adecuados, o se hace un debate enorme en cuestión de los deberes, algo puntual. Creo que los problemas en la Educación requieren del esfuerzo de muchas administraciones y profesionales. Se está abordando de una manera muy parcelada. Falta un nivel de profundidad mayor.

-Cada curso aparece un elemento sobre el que se centra la cuestión educativa, los alumnos, los padres, la normativa, los profesores... Parece que cada parte mira a la otra para echarle la culpa...

-Si cada uno asumiera su parte no habría debate. Bando sólo hay uno, el de los alumnos. Los debates individuales no sirven para nada. El hecho de divide y vencerás en la educación está siendo terrible.

-Ha viajado para conocer otros sistemas educativos. ¿Cómo estamos en relación a otros países?

-Cuando hemos mostrado fuera lo que tenemos, te das cuenta de que tenemos cosas sorprendentes. Nos hemos traído cosas puntuales de otros países, por ejemplo, de Finlandia la toma de decisiones de abajo a arriba. Eso allí funciona muy bien, pero hay cosas que hacemos aquí que allí no existen. No hay ninguna relación entre la escuela y las familias. Cada uno va por su lado. A ellos les resulta muy extraño que haya relación con los padres, que vengan a clase. De Estonia nos hemos traído el emprendimiento que hacen con robótica, pero allí, en los centros que visité, las políticas de igualdad distan mucho de lo que hacemos aquí. En Andalucía tenemos mucho hecho. Metodológicamente hemos dado unos pasos muy grandes. No hay curso de formación fuera en el que no contemos lo que hacemos aquí. Hay carencias pero el problema es que no hemos encontrado una línea de trabajo común entre todos los sectores. Hemos abierto muchos frentes y eso da resultados lentos. Realmente no he envidiado estar en otro país y decir 'esto es la panacea'. Todo tiene luces y sombras.

-¿Qué retos tiene para este curso?

-Ahora estamos con Sueña tu cole. El reto principal es la inclusión. Los niños son los que van a diseñar el centro, que tengan espacios para la creatividad, para aprender, inclusivos... Tenemos otro reto para poner en valor el yacimiento de Medina Elvira, que está muy abandonado desde nuestro punto de vista.

-¿Y que sueñan sus alumnos?

-Sueñan con poder pintar y aprender a pintar como grandes artistas, con crear espacios para cantar o diseñar ropa, con quitar las mesas y trabajar en un puf... son muy bonitos y hay que escucharlos porque la escuela es suya. Estamos volviéndonos locos para hacer realidad esos sueños.

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